El primer cementerio robot, con todo y funerales, ya está abierto


Rusia es un lugar muy loco, no en balde, existen incontables videos de rusos realizando actos incomprensibles. De hecho, recuerdo un video que no tenía sentido, en el que un dúo de ebrios rusos se agarraban a golpes, mientras un tipo disfrazado de Bender, el robot de Futurama, intentaba detenerlos. El amor y odio por los robots en Rusia es algo normal, porque es común encontrarse en sus calles a robots, tanto en manifestaciones políticas, viajes en motocicleta o en grandes intentos de escapes.

Recientemente se volvió viral un video en el que un robot modelo Alantim era agarrado a golpes por un ruso enloquecido, que lo golpeaba sin piedad con un bat de beisbol:


Por eso, sólo en una nación tan peculiar como Rusia, el robot atacado pudo tener un funeral digno. Para atender como se debe al pobre robot, se celebró una ceremonia en Moscú, que dio por inaugurado el primer cementerio robot. La ceremonia fue presidida por otro robot Alantim, que dijo emotivamente: “Incluso los robots no son eternos”.

La extraña empresa es una idea original de Olga Budnik, un ingeniero del centro tecnológico Phystechpark, que decidió que ya es momento de comenzar a tratar dignamente a los robots y otros componentes electrónicos que usamos a diario, y que en un punto de nuestra vida debemos remplazar por un modelo nuevo. Por eso, aprovechó el incidente que truncó la vida productiva del robot para mostrar a los locos rusos que los robots deben tratarse con respeto… aunque no tanto como para tener un ataúd de verdad, sino una caja enorme, similar a la que envuelve a las computadoras nuevas.

“Alantim era un robot realmente bueno. Era solidario, siempre cortés, siempre feliz de ver a cualquiera. Ya sabes, era como una mascota. Y [el cementerio] fue una idea para enterrarlo como a una mascota. No nada más desmontarlo o tirarlo a la basura. Es una forma de decir adiós”, declaró Budnik.

El funeral fue una forma ingeniosa de protesta en contra de los vándalos que atacan indiscriminadamente a los robots Alantim, que se usan para experimentos y servicios en Rusia.


La ceremonia funeraria del robot fue tan popular en Rusia, que Budnik empezó a recibir cientos de peticiones de locos rusos para realizar funerales para sus smartphones, computadoras e incluso robots de juguete, al estilo 2-XL. Por eso el ingeniero abrió un pequeño local dentro del Phystechpark que pretende ser un cementerio robot a toda regla, además de permitir llevar a cabo ceremonias funerarias para los componentes electrónicos.

“Por el momento, el cementerio parece una instalación de arte. Incluye una enorme caja de cartón y el robot muerto. Inicialmente, queríamos poner a prueba el interés de la audiencia. Ahora, es obvio que un cementerio robot es algo que a las personas les gusta tener cerca. Llaman mucho a Phystechpark para preguntarnos si pueden traer sus dispositivos a una ceremonia para decirles adiós”, indicó Budnik.

No se trata de una chatarrería o un basurero, sino de un auténtico cementerio para robots. Hasta ahora, la solicitud más emotiva que ha recibido Budnik proviene de un niño, que dijo que quiere llevar a su coche de control remoto, que era su juguete favorito, para realizar una ceremonia funeraria.

Si bien el negocio de Budnik comenzó como una manera ingeniosa de intentar que no dañen a los robots, él sostiene que tiene mucho potencial comercial, sobre todo porque todos estamos cada vez más apegados a nuestros productos electrónicos.