Agua o Edificio municipal. Esa es la cuestión

Por Sandro Rodríguez*

Es deber de todo buen dirigente político saber establecer prioridades y fijar objetivos. Saber interpretar el sentir popular y hacer frente a las necesidades más urgentes de la población puede marcar su éxito o su fracaso. Cabría preguntarse cuál es el objetivo del intendente municipal y cuáles son las prioridades que observa al anunciar que destinará 30 millones de pesos a la construcción de un edificio anexo a la municipalidad. La propuesta no sólo llevaría a preguntar cuál es la urgencia de ampliar la sede del gobierno municipal, sino que además parece ir en sentido contrario a los vientos que soplan desde provincia y a los propios anuncios del jefe comunal, quien ya anunció una reestructuración del organigrama municipal por la cual se prevé una importante reducción de la planta política. ¿Acaso buscará que los funcionarios se sientan más cómodos y puedan campear a sus anchas por el recinto municipal?

Si de prioridades hablamos, los vecinos de Quequén, como así también gran parte de los necochenses coincidirán en que el del agua es un problema de mayor urgencia y hacia el cual debería orientar la mirada el ejecutivo de forma inmediata. Lo sucedido el pasado fin de semana no es más que otro de una larga serie de capítulos que se vienen sucediendo desde los últimos meses. Los vecinos de la margen derecha del Quequén Grande no se encuentran mucho mejor y en los pocos días de calor que se han presentado en esta primavera se han observado faltantes de agua en varios puntos de la ciudad, lo cual no hace sino generar mayor preocupación. La temporada está a la vuelta de la esquina y uno se pregunta si la infraestructura de la ciudad podrá hacer frente a las temperaturas estivales y la afluencia de turismo. También se pregunta si las prioridades del ejecutivo municipal serán las mismas que las de la mayoría de los vecinos. Por el momento, habrá que ser optimista e invocar la canción de Los piojos: “Agua, sal de mi canilla. Quiero que me hagas cosquillas. Siempre, sonido sonriente. Dame, que es grande mi confusión”.