La mamá de Araceli: “En el barrio le rezan y la creen santa”

“Vieja, prepará las cosas para el mate que estoy yendo para casa”, fue lo último que Mónica Ferreyra recibió desde el celular de Araceli Fulles. Fue 2 de abril a las 7 de la mañana. No supo nada más de ella.  27 días después, la encontraron asesinada, cubierta de cal y debajo de un sobre piso.

Ayer hubiera cumplido 23 años. Mientras se espera el esclarecimiento de su femicidio, hay personas que le rezan y la consideran una Santa. “Mi hija era pura vida y queremos recordarla no sólo con lágrimas, sino también con alegría”, dice en diálogo con BigBang.

La imagen del dolor y la esperanza

En Villa Ballester, el rostro de Araceli aparece en distintas calles. Con mencionarla, cualquier vecino puede indicar dónde vivía y contar sobre ella. Hay postes aún con su imagen, un mural en su honor y un pasacalle en la puerta de la casa de su familia en el que se lee “Araceli te vamos a llegar siempre en el corazón”.

El barrio, los amigos y vecinos no la olvidan. Y la tienen presente incluso en un lugar privilegiado. Se trata de la esquina de la casa de los Fulles. Allí hay una garita con la imagen del Gauchito Gil y allí se sumó una imagen de Ara. Allí cada día prenden una vela. Y crece la idea de que la joven cumple promesas.

“Se extraña La Negra y la gente en el barrio me lo dice

 

“Se extraña La Negra y la gente en el barrio me lo dice. Hay personas hablándole, rezándole y lo sé porque me lo dicen los vecinos. Hasta me pidieron una foto de ella para poner y ahí está, cuidándo a todos”, inicia el relato Mónica. Ella lleva una cadena donde se lee ‘Araceli’. Al mencionarla pasa suavemente sus manos sobre el dije, como si pudiera acariciar a su hija.

El altar que armaron con todas las pertenencias de Araceli.

La charla con BigBang comenzó en el living de la casa donde se crió Araceli y donde durante su búsqueda se reunían para pensar dónde podría estar. Luego, Mónica nos invitó a conocer la habitación de la joven asesinada, donde armó un altar con todas las pertenencias. Allí estan camisetas de River, una colección de rosarios y cada una de sus prendas. También, la última remera que compró cuando fue a ver al Indio Solari en Olavarría. “Amaba al Indio y todos los amamos por ella”, dice.

“Mi hija me escucha, siempre le hablo. Le pido que me ayude, que podamos conseguir justicia. La extraño y hace poco, me comentaron en el cementerio que hay dos señores que la consideran una santa. El florista me dijo que estas personas cada domingo le llevan una flor blanca y una roja, porque ella era de River”, relata con emoción.

“Hay dos señores que la consideran una Santa

“Según me explicaron, los hombres le rezaron a Araceli para que cumpla con un pedido. Es su santa y creo que puede ser que sea así, ella era muy buena. Hay personas que le rezan. Como la abuela de la esquina que pasa por la puerta de casa y toca la imagen de mi negra y le pide que la cuide”, contó.

“‘Mi negra cuidame’, le dice a la foto y se va a tomar el colectivo. Cuando vuelve a la tarde también la saluda. Es una señora a la que Ara quería como si fuera su abuela y cree en ella”, añadió.

También Mónica recuerda otro episodio llamativo. “En el primer mes sin Araceli hicimos una suelta de globos. Y uno lo colgamos junto a su foto, en la vereda. Veíamos que se movía, pero pensamos que era el viento. Comenzó a caer el rocío y decidimos entrar la foto y el globo. Pero como el globo se seguía moviendo mi marido, Ricardo, dijo ‘Si sos vos negra y no nos asustes’. El globo se detuvo”, recuerda.

Mónica lamenta que no pudieron grabar el episodio, debido a que no tenían memoria libre en el celular. “El globo se seguia moviendo. Ricardo le dijo que si quería dormir vaya a la pieza. Araceli siempre dormía en nuestra cama, le gustaba quedarse en nuestra habitación. El globo lentamente se movió y paso las piezas y se quedo en los pies de la cama”, contó Mónica mientras se preparaba para ir a ver el mural que recuerda a Araceli.

Pese a pequeñas alegrías que le suma recordar a su hija, Mónica, y el resto de la familia, está destrozada. Mataron a Araceli. La trataron peor que a un animal. Y existieron irregularidades en la investigación.

Su familia sigue reclamando justicia y buscando a los asesinos y a los cómplices. No es un crimen más. Las dudas sobre la existencia de una conexión policial con los sospechosos y las redes del narcotráfico son la principal línea de investigación que mantiene la familia pero tiene miedo.

“Su familia sigue reclamando justicia y buscando a los asesinos y a los cómplices

“Somos ‘clase B’, para no decir que somos ‘los negros’. Habrán pensado que era una negrita más, pero no vamos a parar hasta que paguen los culpables. Los hermanos lloran todos los días, la extrañan. Yo la lloro, el padre está mal. Es algo que no podemos creer estar viviendolo”, resume Mónica.

QUÉ PASÓ CON ARACELI

A cuatro meses de la muerte de la joven, los investigadores no tienen claro qué ocurrió con ella. “Si quisieran investigar realmente podrian hacerlo. Tienen gente para investigar, ellos no lo hacen. Badaraco antes de ser detenido, iba a las marchas, declaró mentiras y luego de varios días fue detenido. Mi hija ya estaba muerta”, añadió.

El juez de Garantías N°1 de San Martín, Martín Porto, avaló el pedido que el 26 de mayo había formulado la fiscal Graciela López Pereyra, y los cinco detenidos quedaron imputados de “homicidio agravado por femicidio y por la participación de dos o más personas”, delito que prevé una pena de prisión perpetua.

Los presuntos asesinos

Son cinco los acusados de estrangular y enterrar a Araceli Fulles. La medida alcanza al principal sospechoso, Darío Badaracco; a su hermano, Hernán Badaracco, a su patrón Carlos Cassalz, y otros dos hombres que trabajan en el mismo corralón de materiales que el principal sospechoso; Marcelo Escobedo y Hugo Cabañas. La causa inicialmente tuvo otros tres detenidos pero fueron liberados por falta de mérito.

Dario Badaraco, el principal sospechoso.

LAS DUDAS DE LA FAMILIA CON LA POLICÍA

Los Fulles aseguran que la Policía desvía la investigación, tal como ocurrió en los rastrillajes. “Queríamos avanzar para un lado  y la Policía siempre cambiaba el rumbo de los perros, los caballos. Hacían rastrillajes donde querían. Incluso el monedero que supuestamente encontraron era un elemento que se llevaron de mi casa cuando vinieron a ver las pertenencias de Araceli, por si había algún indicio de fuga. Todo se plantó para hacer creer que la buscaban pero querían cuidar a los asesinos de mi hija”, denunció Mónica.

Por otro lado, cuestiona que aún no se analizaron las comunicaciones de la noche de la desaparición de Araceli entre los implicados.

“¿Cómo investigaron las conexiones?, no sabemos

“¿Cómo investigaron las conexiones? No sabemos. El teléfono de mi hija aún no apareció, tampoco los informes. Por lo poco que vimos hay conversaciones entre Badaraco y El Chino hablan si se engomó o no. Luego en una de las charlas le pregunta si se siente olor y le responde ‘mmmm’ y el otro le dice que le echa más cal”, afirmó y sumó: “Una vecina le dijo a la madre de Baradaco que sentía feo olor y ella le dijo que era por un chancho muerto que le habían regalado a Dario. Esa mujer está libre y tenía que saber que era mi hija, no un chancho”.

Mónica junto al recuerdo de su hija.

A su vez, en su relato, Mónica recuerda que Eduardo, su hijo, estuvo junto a la División de Canes y vieron un pie saliendo del piso. Y un agente de la bonaerense le dijo que era una pata de chancho. Claramente no lo era”, suma indignada y con dolor.

Mónica habla y solo se detiene para encender cigarrillos. Uno tras el otro. Es lo que le calma los nervios. Para recuperar la sonrisa, revisa su celular y muestra los últimos mensajes que tiene almacenados. “Mirá, mi hija avisaba siempre donde íba o yo le preguntaba. No era normal que no diga dónde estaba”, recuerda. Y comienza a leer los mensajes y se quiebra al recordar el último “Te amo, ma”.

Mónica: -Donde estás hijita? Venís a casa?
Araceli: -En lo de una amiga, no te preocupes

Mónica:-Hija, todo bien?
Araceli: -Si mamá, está el Edu en casa para irme a buscar a la parada.
Mónica:-Si a cual
Araceli: -Ahora en la de Quilmes

Mónica: -¿Qué esperás para venir, querida?
Araceli: -Si má, quedate tranquila, voy en remis. (Y se suma una imagen de un corazón)

Araceli: -Te amo. (Con un emoji de una muñequita)

LA INVESTIGACIÓN FAMILIAR

Los Fulles dejaron de trabajar, viven con lo justo y se dedican a repasar cada dato que pueden sumar a la investigación. Pero se sienten expuestos y temen por su seguridad. “Estamos en el mismo barrio donde mataron a nuestra hija y hay algo muy pesado detrás”, dicen y reclaman que el presidente Mauricio Macri y la gobernadora, María Eugenia Vidal, no responden sus llamados.

Araceli tenía 22 años.

“La gobernadora dejó de atendernos el teléfono. Creo que Vidal se habrá molestado por cosas que dijimos, y el Presidente nunca respondió un mensaje que le hicimos llegar”, comentó.

“La gobernadora dejó de atendernos el teléfono

Hoy son sólo recuerdos y mensajes guardado en el celular lo único que les queda para aferrarse. Su hija no está. La mataron de la peor manera y la quisieron ocultar. Pero nada los detiene.

Para celebrar su natalicio, ayer se reúnieron los amigos y familiares en Doña Victoria de Pueyrredón, frente al mura, entre 25 de mayo y Urquiza, en Villa Ballester frente al mural que le rinde homenaje a Araceli para pedir justicia.