Medio Ambiente
Publicado by admin 20 de agosto de 2019
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@diarionecochea


500 Torinos y cinco mil fanáticos estuvieron en Alta Gracia para homenajear a la Misión Argentina de 1969


El 50º aniversario de la Misión Argentina en Nürburgring tuvo cuatro días de mucha emoción y nostalgia. Se repetiría todos los años. Fanáticos de todo el país llevaron sus Torinos hasta la La Fortaleza, el predio donde tiene el taller el gran preparador de autos Oreste Berta, ya retirado.

Por Darío Coronel  (desde Córdoba)

El silencio y la tranquilidad de la localidad cordobesa de Alta Gracia (a 36 km de la capital provincial) se quebraron durante este fin de semana. Fue por los festejos conmemorativos de los 50 años de la Misión Argentina en las 84 Horas de Nürburgring donde los Torinos hicieron historia doblegando a marcas de primer nivel mundial. El epicentro fue en el predio de La Fortaleza, como se lo conoce al lugar donde está el taller de Oreste Berta, quien preparó aquellos autos hace medio siglo. Fue una conmemoración que duró 84 horas, como aquella carrera. El jueves arrancó la actividad en el Cine Monumental de dicha ciudad donde se proyectó el documental La Misión Argentina. El viernes la comitiva integrada por Berta, y otros protagonistas que estuvieron en Alemania como los ex pilotos Oscar Mauricio Franco y Oscar "Cacho" Fangio (N.de la R: el sábado se sumó Néstor Jesús García Veiga, que fue suplente en Nürburgring), y los mecánicos Henzo Comari y Alberto Cordero, comenzaron a recibir los reconocimientos. Primero en la planta de Renault de Santa Isabel, en donde salieron los tres autos que corrieron en el Infierno Verde como los 99.792 Torinos que se fabricaron entre 1966 y 1981. Más tarde, en el Centro Cívico de la Ciudad de Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti le entregó a Berta la distinción "Brigadier Juan Bautista Bustos", el primer gobernador constitucional de la provincia.

Los pilotos de la Misión Argentina en Nurburgring y el Torino número 2, los cuales fueron homenajeados este fin de semana en Córdoba. (Foto: Archivo CORSA)

Pero el plato fuerte llegó el sábado y el domingo con la invasión de 500 Torinos de todo el país al predio de Berta que está a las afueras de Alta Gracia. Y habrían sido más. Es que en la semana previa había inscriptos 490 autos, pero en las últimas horas hubo 70 pedidos para sumarse a la participación. La organización a cargo de los periodistas cordobeses Raúl Barceló y Marcelo Ingaramo intentó contar la cantidad de vehículos presentes, pero el desafío era imposible ante el cumplimiento del cronograma. Lo cierto es que había "Toros" de todos los modelos, tipos, colores, años, réplicas de los autos de Nürburgring o de "Las Liebres", como bautizaron Berta y Heriberto Pronello (otro gran preparador) a los Torinos que alistaban para el TC a fines de los sesenta y principios de los setenta.

A los 80 años, Oreste Berta revivió la Misión Argentina que hizo historia en Alemania, con el fervor de los fanáticos de Torino que viajaron desde todo el país hacia Alta Gracia.

En dos días frescos, aunque soleados, el evento fue con entrada libre y gratuita para el público. Se estima que hubo 5.000 personas presentes solo el sábado, el día de mayor concurrencia (más público que en varias carreras a nivel nacional). Llegó un momento en el que no había lugar para estacionar dentro del predio. La gente pudo tener contacto directo con los protagonistas de la Misión Argentina. Sacarse fotos con los tres Torinos originales, que están en perfecto estado. Conocer "La Fortaleza", un taller que Berta creó hace 50 años para preparar autos de carrera. Hoy allí se fabrican y se hace desarrollo y mantenimiento de motores de competición. También se pudo ver algunos de los autos que estarán formando parte del museo. Para el que le guste o no los fierros, es un lugar muy recomendable para conocer porque allí se gestaron coches que llegaron a lo más alto del automovilismo nacional e internacional. Es una muestra de lo que se pudo hacer en un momento en la Argentina. Suelen hacerse visitas las cuales se organizan con tiempo, en especial para los colegios.

Los tres Torinos de Nurburgring, los originales, fueron exhibidos durante todo el fin de semana.

También el público arrasó con el puesto de merchandising en el que a las diez de la mañana del sábado ya no le quedaban tazas. Las réplicas de las camperas que usaron los protagonistas hace 50 años se vendieron como pan caliente a pesar de su precio (2900 pesos). En tanto que las remeras costaban 750 y las gorras 350 pesos. Además hubo puestos de comidas y stands de las empresas que fueron patrocinantes del evento. A su vez, la gente pudo comprar repuestos de Torino, vinos, dibujos, libros y cuadros. Claro que las emociones llegaron con los homenajes que continuaron para los participantes de la Misión Argentina. Desde plaquetas, regalos, hasta los interminables aplausos que recibieron de los "torineros" cuando Berta y el resto les ofrecieron una charla abierta. Allí se recordó cómo fue aquella proeza en Nürburgring y se contaron anécdotas de esa carrera.

El público durante la charla abierta del sábado, donde se recordó la proeza de La Misión Argentina.a

El domingo continuó la agenda que tuvo en varios tramos televisación en vivo de medios nacionales. La multitud volvió a reunirse en el predio de Berta donde continuaron los halagos. También se informó que el Municipio de Alta Gracia declaró a su ciudad como "Capital Nacional del Torino". Incluso sería un hecho que el evento se repita todos los años promovido por el gobierno provincial. Es que al ver el movimiento de gente, y que la celebración siempre coincidirá con el fin de semana largo de agosto (la carrera en Nürburgring fue del 20 al 23/08/1969), se apuesta a generar un impacto económico por el turismo.

Fangio en el día de la presentación del Torino, el 30 de noviembre de 1966. (Foto: Facebook La Misión Argentina)

El pico emotivo llegó a las 13, misma hora en la que terminó la carrera en Alemania en 1969, cuando los tres Torinos fueron conducidos por los pilotos desde la mitad de la pista del Circuito de Pruebas Gastón Perkins de La Fortaleza, hasta la tarima donde estaban los protagonistas. La gente se acercó con banderas argentinas y de Torino. Las lágrimas de Franco, Fangio, García Veiga y los mecánicos lo decían todo. Medio siglo más tarde estaban allí recordando un hecho que los marcó para siempre. Y lo más importante es que el recibieron el reconocimiento en vida. En tanto que Berta, que a sus 80 años ya no está más cargo de su empresa la que manejan sus hijos y que no suele estar en el ambiente, puede decirse que fue un gran anfitrión en su casa. Sin reparos le abrió sus puertas a una multitud. Lo adora gente de diversas edades. Como le dijo en la entrevista a Infobae sobre la carrera en Nürburgring "estábamos tratando de situar a la Argentina en el mundo y yo soñé en hacer algo por nuestra patria". Puede quedarse tranquilo que cumplió con ese objetivo.