@diarionecochea
Publicado:
11 de mayo de 2018

Ricardo Darín: "Voy corriendo si me llaman a filmar en Irán"



 

Está sentado en una silla de mimbre, con almohadones, protegido del sol, disfrutando el final de una cerveza en la terraza del Hotel Martinez, a metros del Boulevard la Croisette, que separa al hotel de la playa y del Mediterráneo. Se lo ve entusiasmado a Ricardo Darín, para nada cansado luego de un par de jornadas de reuniones y entrevistas con la prensa internacional. Con Clarín el encuentro en Cannes es uno a uno.

Además de presentar en la jornada inaugural del Festival Todos lo saben, del iraní Asghar Farhadi, con Javier Bardem y Penélope Cruz, Ricardo Darín estará el viernes por la noche en la función de gala de El Angel, de Luis Ortega, donde su hijo, el Chino, tiene un rol coprotagónico.

“Es la frutilla de la torta. No la vi, estoy virgen, la voy a ver el viernes”, dice.

En la alfombra roja. Fue el martes, en la inauguración del Festival, donde se proyectó en première mundial Todos lo saben , con él, Javier Bardem y Penélope Cruz. AFP PHOTO / Alberto PIZZOLI

-A la edad que tiene el Chino ahora, ya eras una figura reconocida, pero te perdiste toda esto de los festivales de cine.

-Ah, sí. Ingresé al tema del cine, la verdad, hace 20 años, a partir de Nueve reinas, El hijo de la novia.

-Y verlo al Chino...

-Me vuelvo loco de alegría, me encanta el reflejo que veo de sus compañeros de trabajo, a quienes conozco, y lo que piensan y lo que sienten por él. Y eso me da la pauta de cómo se mueve, cómo se maneja, qué clase de persona es, no sólo qué clase de actor es. Y la madre, ni hablar...

-¿Cuáles son los temas principales que aborda “Todos lo saben”?

-Viste cómo teje Asghar en ese sentido, le vas descubriendo capas a medida que las vas repensando. Anoche el Chino me decía “No puedo dejar de pensar en la película”, y es residual. Yo, en este ejercicio de tener que contar y dialogar, qué sé yo, con críticos alemanes, húngaros, polacos, que te aportan miradas que a lo mejor vos ni en pedo tenías en cuenta, tengo una ensalada en la cabeza impresionante, pero voy a tratar de ir a lo genuino, personal. Yo siento que él siempre instala en sus películas la vinculación entre los seres humanos, y sé, por su propia palabra, que detesta los héroes y los villanos. Pero ahora está perdidamente enamorado de lo que es el mundo hispanoparlante. El encuentra mucha similitud con su cultura.

-¿En qué sentido encuentra similitudes con los argentinos?

-El me hablaba mucho de la ironía. Nosotros no lo sabemos, porque no hablamos persa. Me decía "ustedes manejan mucho la ironía y el humor".

De aquí pasará por Madrid, para hacer prensa por la película que se estrenará en septiembre, tanto en España como en la Argentina. AFP PHOTO / LOIC VENANCE

-¿Y cómo lo sabe?

-Porque es un genio. No se le escapa absolutamente nada de nada. Confía mucho en su oído musical. A mí me decía "¿Está bien dicho esto en argentino? “Eh, sí”. “Te noto con una duda.”.”Podría ser de esta forma.” “No, decime cómo es lo correcto.” “Correcto es así”. Lo probaba, no con mis parlamentos, sino con Penélope o con la chica que hace de mi hija. Con eso se afianzó una conectividad y comunicación con él, mucho más directa que con la del lenguaje...

-¿Hablabas en inglés?

-Era una mezcla rarísima de inglés, muy poco español, que a pesar de que él aprendió bastante rápido algunas cosas, siempre tuvo a su lado a dos colaboradores intérpretes increíbles que son Ahmat y Matsumé, de pelo ensortijado, divina, gran amiga, nos escribimos con Matsumé, te lo juro.

"Pero al final no te contesté -advierte-. Creo que el filme tiene que ver con la dignidad. ¿La tierra de quién es es? ¿Del dueño o del que la trabaja? Y eso lo podés llevar al plano de los hijos, donde pasa lo mismo, ¿son, por una cuestión genética, del que lo creó, o de quien lo cuida, lo quiere y lo abraza? Y me parece que por ahí anda su reflexión, ¿no? Cuál es la verdad de las cosas, más allá de las subjetividades."

-La posesión, sí, pero también es un tema la relación de pareja, en todas sus películas, no sólo en “La separación”.

-Sabés que acá está con la mujer, y cuando estaba rodando, venía, estaba una semana, se iba, y volvía; estaba su hija, que es actriz. El es actor. Y la mujer es directora, tiene una película, todavía no le pregunté el nombre, o si se lo pregunté me lo dijo en persa y todavía no manejo persa. Me faltan un par de materias.

-Y si te llama para filmar una película en Irán, ¿qué haces?

-Pero voy corriendo. Sí, él es de absoluta confianza. Es un placer trabajar con él.

Ricardo cuenta que se hizo amigo de Penélope Cruz desde que la actriz es la pareja de Javier Bardem, un amigo de años . Nunca habían trabajado juntos. AFP PHOTO / LOIC VENANCE

-¿En qué se diferencia de otros directores?

-En el amor por los actores, tiene un amor por la interpretación... Te dice cosas, te otorga herramientas y reflexiones y comportamientos y vos decís: ni en pedo hubiera pensado eso. Teníamos una escena en la que mi personaje hacía tres días que no dormía. Y tiramos un par de tomas, es más, sentí que tocaba el cielo con las manos. Y me dice “Está bien, pero tenés los hombros demasiado tensos, para alguien que no durmió tres días”. Yo estaba sentado como estoy ahora con vos, escuché eso, bajé los hombros y dije “Tiene razón este hombre”.

Ricardo, una vez que pase la función de gala de El Angel, piensa meterse al mar. “Viste lo que es esto”, atestigua, “y Flor es como una foca, ve agua y se quiere meter”. De aquí pasará por Madrid, porque “tengo que hacer un día de prensa por la película, ya que en septiembre para el estreno no voy a poder ir” y volverá a Buenos Aires, donde su madre ahora está internada. “Son cosas de la edad, está mi hermana cuidándola”.

En la ceremonia inaugural, con Penélope Cruz, el director iraní Asghar Farhadi y Javier Bardem. REUTERS/Eric Gaillard

¿Proyectos? “Somos los primeros que estrenamos en esa loca minitemporada de agosto, en la que una semana tras otra habrá películas argentinas”, dice, y hace referencia a El amor menos pensado, la comedia romántica con Mercedes Morán, y que es la opera prima del guionista y productor Juan Vera. “Mercedes es excepcional, no quiero crear muchas expectativas, pero su trabajo es fundamental. Y no se puede decir que sea la opera prima de Juan, porque con tantas películas como productor en Patagonik... Pero en el rodaje había que cuidarlo como a un nene”, ríe Darín, quien coproduce la película con su nueva productora, Kenya, en honor a su perra.

Y con el Chino y su productora están armando la de La noche de la usina, adaptación de la novela de Eduardo Sacheri. “La empezamos en octubre”, confía el hombre que siempre tiene una sonrisa, aunque duerma nada y deba recibir a la prensa y que le tomen fotografías, lo menos le gusta de esta profesión que eligió y que lo eligió de por vida.

CANNES. ENVIADO ESPECIAL





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