@diarionecochea
Publicado:
11 de junio de 2018

EL RADICALISMO y LA OPORTUNIDAD POLÍTICA





Oportunidad política.  El uso que algunos dirigentes, o caras visibles de los verdaderos dirigentes hacen de esta expresión, es en algún sentido una forma de distorsionar lo que verdaderamente se debe buscar; gobernar en beneficio de la gente o pensando solo en el bien común. Muchos de nuestros políticos son esclavos de esta expresión. La oportunidad política” debería ser la posibilidad de accionar a favor de la ciudadania. Significa una puerta abierta a la resolución de los problemas que nos afectan. También, que nuestros gobernantes han podido elaborar soluciones a nuestras problemáticas diarias o las que han sumido a nuestra ciudad a un aislamiento del que parece no podemos salir; que donde parecía no haber salida, encontraron el camino. Y que toda esa planificación previa y posterior puesta en funcionamiento,  servirá para mejorar nuestra calidad de vida.

Quienes amamos la política y la consideramos el único medio para cambiar y mejorar nuestros destinos, teniendo como norte la vocación de servicio, la expresión “oportunidad política”, tal como la emplean muchos de nuestros políticos, significa interés electoralista, oportunidad mezquina orientada a ganar una elección y que busca utilizar a la política como medio de vida Significa intentar conseguir más votos y abuso. Significa doble discurso o ponerse un disfraz. Significa elaborar una imagen o puesta en escena por entender que es “ahora o nunca”.
 
Es por esto que considero entre otras cosas, se confunde “oportunidad política” con “oportunismo electoralista”. ¿Porque digo entre otras cosas? Porque además se confunden los escenarios o coyunturas políticas; no es lo mismo una elección de medio término que una elección general, la ciudadanía vota distinto, en una elección general se depositan sentimientos de esperanza, de cambio o teniendo en cuenta la realidad más próxima en el contexto local. Y el radicalismo no puede perder de vista esto último más aun cuando ya se perdió la calle. Sino barajamos y damos de nuevo, el oportunismo electoral se convertirá en un fracaso electoral, otro más. Y aún estamos a tiempo.