Policiales
Publicado: 06 de julio de 2018
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@diarionecochea

Nuevos detalles en el caso del policía que abatió a un menor


 

El policía Pablo Muñoz se negó este jueves a declarar ante el fiscal Juan Pablo Lódola en el marco de la causa que lo tiene como principal imputado por matar de dos balazos al adolescente Facundo Gómez, quien habría intentado robarle en compañía de otros tres jóvenes.

El subteniente del CPC, que al momento del hecho debía estar cumpliendo servicios en el Distrito Descentralizado El Gaucho pero se hallaba a bordo de su automóvil a 12 cuadras de allí por razones que aún no fueron explicadas, decidió no dar todavía su versión de los hechos. Luego de negarse a ser indagado, haciéndole caso a la estrategia de los abogados de la Asesoría Legal de la Policía, el fiscal Lódola ordenó que Muñoz permanezca detenido en la Alcaidía Penitenciaria Nº 44 de Batán mientras avanza la investigación del caso.

En esa línea, se conocieron más datos provenientes de los informes de los especialistas. Entre ellos, el de los peritos balísticos que confirmaron la inexistencia de tiros desde el exterior hacia el interior del vehículo del imputado. Del mismo se desprende que los cuatro jóvenes que sorprendieron a Muñoz no le dispararon.

El peritaje realizado al automóvil marca Fiat Palio indica que presentaba daños en la chapa producto de posibles piedrazos, tal como había adelantado LA CAPITAL. Además, había en diversos sectores del rodado restos de polvo de ladrillo.

Por el contrario, los especialistas oficializaron que sí existieron disparos desde el interior hacia el exterior del vehículo. Hubo un balazo en el panel de la puerta del conductor y otro en la ventanilla, ambos efectuados por el policía, dato que se agrega al hallazgo de siete vainas servidas calibre 9 milímetros -igual que el de la pistola reglamentaria secuestrada- dentro del automóvil.

Proyectiles

Vale destacar que, entre la ropa y el cuerpo de la víctima, también se encontraron dos trozos de plomo aptos para el cotejo. En ese sentido, hay que decir que la autopsia al cadáver del adolescente determinó que la causa de su muerte habían sido precisamente las dos heridas de bala provocadas seguramente por esos proyectiles.

Todos estos datos resultan relevantes para la investigación porque permiten mayores posibilidades de esclarecimiento del caso. La primera hipótesis que se planteó el fiscal Lódola fue que el policía Muñoz había repelido una agresión a tiros de un grupo de delincuentes que lo habían asaltado.

Sin embargo, con el informe preliminar de los peritos balísticos se supo -y este jueves se confirmó- que no habían existido disparos contra el uniformado, aunque sí piedrazos.

No se trata de un detalle menor, sino todo lo contrario: saber si la víctima y quienes la acompañaban llevaron a cabo una agresión previa al desenlace fatal puede cambiar la situación procesal del Muñoz, imputado por “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”. Si el fiscal comprueba que el policía repelió un ataque anterior, el hecho podría encuadrarse en un caso de legítima defensa.

Un video tomado por una cámara de seguridad ubicada a 100 metros del lugar del también será clave para determinar cómo sucedieron los hechos. Y, justamente, la demora del análisis de esas imágenes por parte de la defensa hizo que Muñoz eligiera adoptar la postura de no declarar, hasta tanto cuente con todos los elementos estudiados en detalle.

Las imágenes

Si bien no se trata de una grabación nítida, las imágenes que registró la cámara de seguridad permiten establecer gran parte de lo ocurrido.

Según pudo averiguar LA CAPITAL, en el video se puede observar el auto de Muñoz estacionado bajo un farol, en 45 grados, frente al portón de Plastigas -en Roca, entre Champagnat y Mariano Acosta. No se alcanza a determinar si el conductor se encontraba entonces solo o acompañado, pero sí se puede establecer que pasadas las 19, cuatro jóvenes llegaron al lugar en dos motocicletas.

En el video se ve claramente como dos de ellos descienden de sus vehículos y uno arroja un objeto con violencia. Se sospecha que es un piedrazo hacia el parante de la puerta que, del lado externo y como ya se dijo, presentó luego la chapa abollada con restos de polvo de ladrillo.

Luego, puede observarse el vidrio de la ventanilla que se astilla y el joven que había aparecido en imagen arrojándole un objeto al rodado cae al piso, herido. Se trata de Gómez, a quienes sus compañeros abandonan en el lugar.

Lo que aparece después en las imágenes también es materia de análisis: el auto se va del lugar, los motociclistas que habían escapado por Roca en dirección a Mariano Acosta regresan y el acompañante de uno de los rodados desciende, constata que Gómez ha muerto, y vuelven a huir del sitio, manteniéndose aún prófugos y no identificados.
Momentos más tarde llega una ambulancia y, luego, el automóvil Palio nuevamente, que es estacionado en 45 grados, tal como estaba, y del mismo desciende solamente el policía Muñoz. Atrás suyo arriban varios patrulleros con sus respectivos uniformados.

Para el fiscal Lódola también es importante conocer si al momento del hecho, el imputado se encontraba solo o con otra persona, que serviría como testigo presencial de la situación.

Otro testigo y
réplica del arma

Otro testigo se sumó a declarar ante el fiscal Lódola, al igual que el miércoles lo habían hecho una vecina que escuchó gritos desde el interior de su casa, y un grupo de obreros que hallaron la réplica de un arma a la vuelta de ese lugar, cuando se dirigían a su trabajo al día siguiente del hecho.

Esta vez, quien respondió preguntas del fiscal Lódola fue un joven malabarista que, al momento del crimen, se encontraba en un semáforo de la avenida Champagnat. El testigo llegó a Tribunales acompañado de su madre y no aportó datos de interés para la causa: “Dijo que advirtió todo lo que ocurría cuando vio las luces de la ambulancia y los patrulleros”, comentó una fuente en diálogo este medio.

Por otra parte, al ser consultados por la réplica del arma de fuego hallada el miércoles por el grupo de obreros, los informantes vinculados al caso explicaron que no tendría relación con el crimen. Es que, por el sitio donde apareció -Mariano Acosta, entre Peña y Roca- no tendría sentido que los presuntos delincuentes se hubieran descartado de ella allí, ya que las dos veces que huyeron del lugar lo hicieron yéndose por Roca hacia Mariano Acosta y doblando en esa calle en dirección contraria a ese sitio: es decir, hacia San Lorenzo.



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