Salud
Publicado: 11 de julio de 2018
Tiempo de lectura: 4 minutos, 3 segundos
@diarionecochea

Cuando la comida se vuelve remedio


Por PATRICIA LEIGH BROWN

SEBASTOPOL, California — Una tarde, Diana Van Ry, una asistente judicial jubilada, llegó a la cocina del grupo sin fines de lucro donde trabaja como voluntaria para recoger bacalao morado, cuscús de coliflor y un “caldo inmunológico” enriquecido con verduras y algas marinas. Planeaba entregar los platos a Brandi Dornan, de 46 años, quien se recupera de cáncer de mama.

El proyecto Ceres forma parte de un estudio, el cual lleva comidas nutritivas a personas de bajo ingresos con problemas de salud (Ramin Rahimian for The New York Times.The Ceres project is taking part in a study, bringing nutritious meals to low-income people in poor health. .

“Es comida que no habría pensado preparar yo misma”, señaló Dornan, que recibió los alimentos durante la terapia de radiación y agradece la ayuda.

El Proyecto Comunitario Ceres —sus comidas son preparadas para pacientes con cáncer por sous chefs adolescentes— está a la vanguardia del enfoque de los “alimentos como medicina” acogida cada vez más por médicos, aseguradoras de salud, investigadores y funcionarios de salud pública.

El grupo participa en un ambicioso estudio financiado por el Estado para probar si proporcionar nutritivas comidas diarias a personas crónicamente enfermas y de bajos ingresos afectará su pronóstico y tratamiento, o el costo de sus cuidados médicos.

Durante los próximos tres años, investigadores de la Universidad de California, en San Francisco, y la cercana Universidad de Stanford evaluarán si brindar a mil pacientes que padecen insuficiencia cardíaca congestiva o diabetes tipo 2 una dieta más sana y educación sobre la nutrición afecta las readmisiones hospitalarias y las remisiones al cuidado de largo plazo, comparado con 4 mil pacientes de bajos ingresos similares que no reciben los alimentos.

El interés en los alimentos como medicina es una consecuencia de la epidemia del sida de los años 80. Organizaciones como Project Open Hand en San Francisco y God’s Love We Deliver en Nueva York surgieron para reforzar la salud de las personas cuyas vidas estaban siendo diezmadas, a menudo por la pérdida de peso llamada síndrome de desgaste. Cuando la enfermedad se volvió tratable con medicinas antirretrovirales, los grupos entonces se volvieron a las personas con condiciones crónicas como enfermedades cardíacas y diabetes.

Un estudio en Filadelfia de la Alianza Vecinal para la Nutrición del Área Metropolitana comparó de forma retroactiva las reclamaciones a seguros médicos de 65 pacientes crónicamente enfermos y de ingresos bajos que recibieron seis meses de comidas hechas a la medida médicamente con un grupo de control. Los pacientes que recibieron los alimentos se ahorraron unos 12 mil dólares por mes en gastos médicos.

Otro estudio pequeño de investigadores en la UCSF monitoreó a pacientes con hiv y diabetes tipo 2 que recibieron comidas especiales por seis meses para ver si afectaría su salud de manera positiva. Los investigadores hallaron que estaban menos deprimidos, tenían menos probabilidades de tener que escoger entre alimentos y cuidados de la salud, y tenían más probabilidades de seguir tomando sus medicamentos.

Sus cuidados también costaron menos: el precio por alimentar a cada participante durante seis meses fue de 1184 dólares por persona, menos de la mitad del costo de 2774 dólares por día en un hospital de California.

“Aligera la carga mentalmente”, dijo Conrad Anthony Nesossis, de 69 años, que tiene diabetes y recibió comidas calientes como parte del estudio. Aún utiliza una mezcla de ajo, cebolla y chile en polvo que se le mostró.

A las personas pobres se les puede dificultar controlar las enfermedades crónicas, porque a menudo comen alimentos baratos cargados de azúcar y sal y evitan las frutas y verduras costosas.

Para los pacientes con cáncer, la pérdida de apetito debido a los efectos secundarios del tratamiento puede llevar a la malnutrición, que disminuye la capacidad del cuerpo para combatir las enfermedades.

Fasih Hameed, director médico asociado en el Centro de Salud Petaluma al norte de San Francisco, receta comidas de Ceres a los pacientes con cáncer así como a los que tienen hepatitis C.

,Ramin Rahimian for The New York Times.The Ceres project is taking part in a study, bringing nutritious meals to low-income people in poor health. .

© 2018 The New York Times



Comentarios