Mientras Aguer realizaba una pormenorizada crítica a los medios de comunicación, apuntó contra el conductor de Los Angeles de la mañana al decir: «Otras conductas destructivas son difundidas elogiosamente como si fueran lo normal, lo que ahora se acostumbra, lo natural. Por ejemplo, se exponen a la curiosidad pública, con lujo de detalles y actualización permanente, los amoríos fugaces de gente de la farándula. Basta desplegar la sección Espectáculos de algunos diarios o conectarse con el demonio de la mañana que anda suelto en un canal de televisión».

Luego, apuntó contra Tinelli, a quien definió como un «engendro». «Otro de los principales responsables: el showman con probables posibilidades políticas, que también exhibe en el espectáculo la vida privada de sus bailarines, y promueve entre ellos superficiales emparejamientos; que semejante engendro tenga buen «rating» mide hasta qué nivel hemos caído».

No menos polémicos fueron sus comentarios sobre la comunidad gay. «La propaganda gay es apabullante y va trastornando el cerebro de multitudes, de jóvenes especialmente, que suelen razonar así: «yo no lo hago, personalmente no me gusta, pero cada uno es libre de vivir como le parece; si les gusta, para ellos es bueno»», dijo.

En ese sentido, también criticó al presidente Mauricio Macri, a pesar de que este se ha declarado a favor de las dos vidas. «El Presidente de la Nación hablando en una reunión de mujeres del G20 se jactó de haber habilitado el debate sobre la legalización del aborto, y afirmó que en la Argentina «rige transversalmente la perspectiva de género». Con todo respeto: es probable que no sepa bien de qué se trata».

Asimismo, destacó que durante la campaña electoral «la propaganda del partido o alianza oficial exhibía, subrayando el nombre de la agrupación, una franja con los colores del arcoíris».