Un fenómeno editorial llamado Mercedes Ron

Comenzó a subir sus novelas destinadas al público juvenil a la red Whattpad, donde sus historias alcanzaron 60 millones de lecturas. El grupo Penguin Random House decidió publicarla y hoy, a los 26 años es un best seller internacional. Recientemente viajó a la Argentina, país en el que nació aunque vive en España, para presentar Ébano, el segundo libro de su segunda saga.

Se llama Mercedes Ron. Es licenciada en Comunicación Audiovisual. Es Argentina, pero vive en España desde los 9 años. Hoy tiene 26, pero tenía apenas 19 cuando comenzó a convertirse en un fenómeno editorial. Empezó a publicar sus novelas, capítulo tras capítulo, en la red social para escritores y lectores Whattpad, donde obtuvo 60 millones de lecturas y al cabo de un tiempo ya estaba jugando en las grandes ligas editoriales. El grupo Penguin Random House publicó su primera saga, Culpables, integrada por Culpa mía, Culpa tuya y Culpa nuestra y luego, la saga Enfrentados, compuesta por Marfil y Ébano. Recientemente viajó a Buenos Aires precisamente para presentar este último libro.

En sus historias, que ella califica de “románticas”, se interponen impedimentos que tienen que ver con la violencia, la trata, la droga. Tienen, además, un alto grado de erotismo. Ella maneja todos estos ingredientes en las dosis óptimas como para producir con cada nuevo libro un best seller destinado, sobre todo, al público juvenil.

“Amar nunca fue tan peligroso”, puede leerse a modo de síntesis en los dos libros que integran Enfrentados. En ellos se cuenta la historia de Marfil, una chica hija de un millonario que, como suele suceder tanto en la vida como en la ficción, terminará enamorándose de la persona menos indicada, su guardaespaldas, Sebastián Moore. Ese amor nacerá en el medio de complejas peripecias, traiciones y desengaños.

-¿Cómo fue que saliste de la red social para publicar en una de los grandes grupos editoriales?

-Empecé a leer bastante tarde, como a los 14 o 15 años. Lo hice con  Crepúsculo y con Harry Potter. Me enganché y comencé a leer muy rápido. Mi mamá me decía: “un poco más lento, Mercedes, que los libros son caros.” Entonces me pregunté por qué no me ponía a escribir yo misma lo que tenía ganas de leer. Escribí dos libros y comencé a averiguar cómo se hacía para publicar. Todas las respuestas fueron negativas: que era demasiado joven, que publicar era difícil. Yo lo quería era que me leyeran y comenzar a recibir opiniones. Me enteré de que existía Whattpad, averigüé cómo funcionaba y comencé a subir capítulos. Como tenía el libro terminado, subía un capítulo por día. La gente se enganchó muy rápido y muy bien. Tuve una repercusión buenísima.

-¿Qué edad promedio tiene el público de esa red social?

-Es un público juvenil y mi novela es juvenil y romántica. Vi que comenzaban a subir las visualizaciones y ahora tengo 35 millones de visualizaciones, lo que no quiere decir que me leen 35 millones de personas, porque se contabiliza cada una de las personas que entra. Por eso, yo me guío más por los “me gusta”. Al año de escribir en WhattPad, sin que yo lo buscara, Penguin Random House decidió publicarme.

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-¿Y cómo nació tu interés por la literatura?

– Mi madre lee mucho y mi papá también. Supongo que la imaginación siempre estuvo ahí. Se me daba muy bien la redacción en el colegio, escribía obras de teatro sin tener mucha conciencia de lo que estaba haciendo. Empecé a escribir muy chica. Las cosas se dieron de manera espontánea. No planifiqué ser escritora, pero al ver que escribía textos y los terminaba y que les gustaban a mi hermana y a mis amigos, me picó un poquito más el bichito de serlo.

-Tus libros se clasifican como juveniles. ¿De qué edades estamos hablando?

-Yo los recomiendo desde los 15 años en adelante, pero creo que la nueva saga también la pueden leer los adultos. Creo que el tema de clasificarlos como juveniles tiene que ver más con el marketing. Los clasifican de acuerdo a la edad de los personajes, pero un personaje puede tener 18 y estar atravesando un problema de adulto y ser súper maduro. Pero también es cierto que no los recomendaría para chicos de 14 porque creo que tienen escenas que no conviene que lean a esa edad.

-Me llamó la atención que un libro “juvenil” tuviera tanto erotismo porque no coincide con el criterio que hay, por lo menos en Argentina, sobre las historias destinadas a ese lector.

-Sí, de hecho cuando yo leía libros considerados juveniles, como Crepúsculo, había cuatro besos en toda la novela. Cuando se me acercan chicas de 13 o 14 para hablarme del libro, yo pienso “Uy, dios mío”, pero en la clasificación de mis libros es algo en lo que no me puede meter, no corre por mi cuenta.

-¿Qué edad tenías cuando comenzaste a tener tanto éxito en Whattpad?

-Tenía 19 años. El primer libro de Culpables no era tan erótico. Pero el segundo lo comencé a los 23 y el erotismo es algo que me pedían los personajes y la trama y yo no quise cortarlo. Bueno, hoy se considera que hago literatura juvenil o “new adult”, es decir destinada a chicos y chicas de 16 para arriba. Por otra parte, creo que hoy los libros juveniles son bastante adultos. De todos modos, en la segunda saga la editorial me sugirió que bajara un poco el tono, pero yo lo defendí a muerte. Creo que la gente quiere drama, quiere sufrir. De hecho, recibo buenos comentarios de Ébano. A los chicos les gusta justamente porque trato temas que por lo general no aborda la literatura juvenil.

-¿Cómo surgieron los personajes de tu última saga, Marfil y Sebastian?

-Primero surgió Marfil. Yo quería crear un personaje femenino fuerte, criada en un entorno en el que el padre es súper machista. Aparentemente Marfil lo tiene todo: es guapa, divina y tiene toda la plata del mundo, pero va descubriendo que su camino no es un camino de rosas. Me gustaba que tuviera algunos ideales feministas. Ahora ese tema está muy de moda y yo me considero feminista, aunque no extremista. Sí creo que hay cosas que hay que ir cambiando y si yo puedo aportar mi granito de arena, me importa hacerlo. En Sebastian no profundicé tanto. En el libro no se da mucha información sobre su vida porque la protagonista era Marfil. Era un desafío para mí crear un personaje masculino que gustara tanto como el de la otra saga. Pero el personaje masculino en una novela romántica está creado para que te enamores y creo que eso lo cumplí.

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-¿Sos disciplinada para escribir?

-No, soy un desastre. Sólo escribo cuando estoy inspirada. Pero con Ébano estuve muy bloqueada y tuve que escribir estando así. No salí del bloqueo y me costó mucho.

-Pero si pudiste escribirla no estabas tan bloqueada.

-Sí, escribí bloqueada, pero cuando se lo di a leer a mi hermano me dijo que me bloqueara más a menudo porque el libro era muy bueno. Lo que pasa es que soy muy romántica y escribir una novela romántica me sale solo, pero no fue lo que pasó en este caso. De todos modos, fue un buen desafío poder sacar la novela adelante. No soy de levantarme por la mañana y decidirme a escribir durante ocho horas. Al contrario, voy dejando que los personajes me sorprendan y son muchas las veces en que creo que la historia va ir por un lado y, sin embargo, termina siendo totalmente diferente.

-¿Investigas los temas antes de escribir?. Me refiero a temas como la trata que aparecen en tu última saga.

-Sí, investigué, pero tampoco mucho porque sabía bien hasta qué límite podía llegar. Me encontré con cosas horribles Cuando ves cómo está el mundo te dan ganas de morirte. Pregunté y usé mucho Internet donde hoy está todo. Tuve que investigar mucho sobre armas y defensa personal porque no tenía ni idea. Por eso en la novela hay muchas historias que son reales, por ejemplo, una que les sucedió a unos amigos de mis padres y que había escuchado cuando era chica.

-Dijiste que sos feminista.¿Qué características feministas le encontras a tu personaje Marfil?

-Aunque lo tenía todo, quiso estudiar una carrera, ser independiente. El padre le pagara todo, pero ella sabía que podía salir adelante si no recibiera esa ayuda. Eso es muy importante en una mujer hoy. Antes dejaban de estudiar para casarse, para cuidar a los hijos. Eso siempre las ató. Creo que a mí no me va a tocar, pero lo veo en mi abuela y en mi mamá también. De todos modos, banco a las mujeres que deciden ser amas de casa. Es un trabajo estupendo aunque no se lo considera un trabajo, pero yo sí lo considero de ese modo.

-Ébano está dedicado a tu papá. ¿Por qué?

-El primero que publiqué está dedicado a mi mamá, con quien me llevo muy bien. Con mi papá discuto más, tenemos cierta tirantez, pero me banca en todo. Cuando comencé a hacer el borrador de la trama y los personajes lo charlé mucho con él que entiende bastante de estas cosas, por lo que le dediqué el libro. Creo que por eso  no es tan romántico y tiene más acción, porque es algo que le puede interesar más a él.

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-¿Se decepcionaron tus lectores virtuales cuando dejaste de escribir en la red y comenzaste a hacerlo en papel?

-Dejé en Whattpad varios capítulos, pero tuve que llevarme el resto porque iba a publicarlos en la editorial. Alguna gente se enojó y recibí algunos comentarios malos, pero yo tenía muy claro que quería publicar. Pero las críticas no fueron muchas. El público juvenil es muy fiel, es el mejor que podés tener y fueron muchos los que me apoyaron. Es el más fanático, el que más te quiere. Esta pulsera que llevo me la regalaron el otro día en una firma de libros que hice. Me llevan galletitas, cartas, notitas. Son un amor. Ahora han comenzado a leerme muchas madres que quieren saber por qué lo que escribo les gusta tanto a sus hijas. Muchas de ellas también se volvieron fanáticas.

-¿Sos consciente de que te convertiste en un fenómeno editorial? ¿Eso te condiciona de algún modo?

-Todavía mucho no caigo, pero sí, algo me condiciona. Cambié cosas de mis primeros libros, cosas que ahora veo como muy machistas y en su momento no las vi así. Es diferente cuando escribis sólo porque tenés ganas de cuando escribís sabiendo que el libro va a ser publicado. Tener que entregar en una fecha, me hace pensar que ya no es un hobby, que escribir se ha vuelto para mí un trabajo. A veces tengo miedo de no poder cumplir con las expectativas. Pero supongo que eso le pasa a todo el mundo que trabaja en algo creativo.

-Te mudaste de Madrid a Sevilla y te fuiste a vivir sola. ¿Podés vivir de tus libros?

-Por ahora puedo. No sé qué pasará más adelante. Hasta ahora todo es positivo.

-¿Cómo vive el amor alguien que escribe sobre el amor? ¿Cuál es tu ideal?

-Un hombre culto, que tenga estudios, que me haga reír, que me respete como mujer y se ponga contento por las cosas que consigo. En cuanto a lo físico, no voy a hablar porque es algo muy superficial. Todos tenemos nuestro ideal, pero finalmente terminamos enamorándonos de alguien que es todo lo contrario. Eso me ha pasado.

Por Mónica López Ocón

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