Jacinta tiene Síndrome de Down y es una súper campeona en nado sincronizado

Jacinta Martínez Ranceze tiene 17 años y día a día le hace frente al Síndrome de Down. Es múltiple campeona argentina y europea en nado sincronizado, individual y por equipos. Alcanzó las medallas de plata por equipo y dúo, en el Mundial 2018 y en la última edición fue medalla de plata en el solo técnico y libre.

Además, en el Open europeo este año, solo técnico y artístico, se consagró campeona, revalidando el segundo puesto de 2018. Pero para su familia y amigos es, simplemente Jachu. En 2016, Gabriela Vigliano, la vio moverse dentro del agua y la invitó a sumarse a esta nueva disciplina que la terminó por conquistar. Reunía todos sus gustos: el baile clásico, el cual practicó desde los cuatro años, y la natación, allí en el agua, donde se siente plena. Fue con esta combinación como se abrieron nuevos caminos, nuevos aprendizajes y amigos. Otro abanico de oportunidades donde demostrar que todo es posible.

Crédito: Hernán Zenteno

«Me encanta hacer nado sincronizado. Desde que era pequeña fui a natación. Mi mamá me llevó cuando tenía 4 años, me soltó en la pileta y yo me puse a nadar debajo del agua y ella pensó que me estaba ahogando, pero no: estaba nadando. Eso fue una parte. La otra fue cuando hice baile clásico, donde mi primer baile hice de ‘conejito’ a los 5 años. Y cuando se juntó natación con baile clásico… ‘¡Pum!’. Se formó lo que más me encanta en este mundo, que es el nado sincronizado», describe Jacinta, quien es campeona del Open argentino 2018 y 2019.

Su familia, constituida por Raquel y Ricardo, sus padres, e Hilario, el hermano de 14 años, es su cable a tierra. Como también lo son sus grupos de amigas, las del colegio y las de la Fundación Down is Up. Disfruta del estudio, pasar horas frente a los libros nutriendo su conocimiento de nuevas informaciones. Pero también distraerse y abstraerse en el mundo cibernético, donde busca e investiga todas aquellas dudas que le van surgiendo. Pasa horas. También hace uso de sus redes sociales, donde comparte fotos y videos con sus seres queridos y de sus andanzas. No tiene miedos, o al menos eso es lo que muestra. Frente a cada pregunta busca dar una respuesta honesta y clara, nada de vueltas. 

«Un día estábamos en Mar del Plata y escuchó que había una carrera de aguas abiertas de 2000 metros de los que se estaban entrenando para el curso de guardavidas. Me miró y me dijo: ‘Mamá confiá, yo puedo’. Con el papá no sabíamos qué hacer, teníamos unos nervios..Pero cuando ella sabe que puede, puede. Así que la acompañé hasta la primera rompiente y ahí salió. ¡Nadó toda la carrera y no salió última!», relata emocionada la madre sobre el momento que pinta de cuerpo entero quién es Jacinta. «Es buena persona, tiene buen corazón. Si a alguien le pasa algo es la primera en estar, en acompañar. Es alegre. Y cuando quiere algo, y por dentro sabe que puede, lo hace.»

«En el Mundial de Cancún, la medalla de plata fue la que más me encantó ganar. Y también pude conocer los lugares y tocar los delfines. Pero también en el campeonato europeo de este año en Cerdeña, Italia, donde le gané a las italianas que habían sido medallas de oro el año pasado (cuando ella fue plata) y me convertí en campeona europea. Estaba toda mi familia y me vinieron a felicitar, abrazar y dar muchos besos», recuerda respecto de la competencia en tierras mexicanas, su primer torneo internacional, el cual fue bancado ciento por ciento por sus padres.

Haber nacido con Síndrome de Down fue la puerta para ella y toda su familia de emprender un nuevo camino lleno de amor. Fueron rutinas, maneras y proyectos nuevos que tuvieron que construir junto con ella. El deporte fue una de esas puertas que se abrieron y sirvió para dar rienda suelta a su creatividad y disciplina. Pero también para ver el déficit que existe en su desarrollo. Hoy, si no es por el empuje de sus padres, Jacinta no podría competir.

«Estamos muy complicados económicamente. A esta edición irán con una gran cantidad de atletas, y si bien el Gobierno nos da lugar, justo la inscripción nos llegó con el cambio de mandato y eso nos complicó porque la Organización nos exigía pagar el ciento por ciento antes de fin de año. Y eso fue muy complicado», cuenta Raquel, quién pagó el ciento por ciento de la inscripción de su hija, pero aún aguarda respuesta por parte del Gobierno.

Los deportes que incluyen los juegos son: atletismo, natación, natación sincronizada, gimnasia rítmica, gimnasia artística, judo, tenis de mesa, tenis y fútbol sala.

«Jacinta está becada, y si bien por suerte está dentro del sistema, es la única. Hay mucho trabajo por hacer, los demás integrantes tienen que también ser tenidos en cuenta. Sobre todo porque al no tener una federación es complicado y con todos los temas legales no se llega para hacerlo antes de los Juegos, si bien desde la Agencia de Deportes siempre siempre se prestaron para atendernos. Hay que seguir empujando», agrega.

Por: Olivia Díaz Ugalde
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