Los cuerpos y las redes sociales

La modelo Delfi Ferrari publicó en su Instagram una foto de ella en donde se la nota muy delgada y una fan le comentó debajo que iba a dejar de comer hasta tener un cuerpo como el suyo. Ella le da un like y le responde con un corazón. El debate se abre en las redes sociales, y la pregunta que resuena en Feminacida es: ¿Hasta dónde aguantan nuestros cuerpos?

Parece que Instagram llegó para quedarse y con este, los instagramers, la onda fit, los lineamientos para tener una vida “saludable”, los filtros que te aplican botox en los labios o te alisan la piel y los cuerpos en constante exposición para ser valorados y calificados. “Qué linda que estás”, “qué bomba”, “qué lomazo pegaste”. En esta sintonía terminar en un mundo similar a lo que sucede en el capítulo Nosedive de Black Mirror no sería una distopía tan lejana. El “like” tendrá un valor exacerbado.

Otra vez, lo que entra en cuestión es la mercantilización de los cuerpos cosificados, los estereotipos, el negocio de la belleza y el impacto que generan en la vida cotidiana. ¿El público más afectado? Los adolescentes, quienes crearon su propio lenguaje para interactuar con la sociedad y se apropiaron de esta red social dejando afuera a los adultos que se habían instalado en Facebook. Cuántos seguidores tenés es la cuestión del momento y así la posibilidad de “ser o no ser” como hace muchos años anticipó Hamlet.

Quienes estudiaron nutrición advierten sobre las nuevas demandas con sonido de alerta. Según un informe desarrollado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y la consultora Voices, el 27 por ciento de las personas argentinos siguen las dietas y los tips que les recomiendan sus instagramers sobre cuestiones referidas a la alimentación. Este número aumenta al  35 por ciento cuando el rango etario es de de 16 a 29 años.

Lo que sucede en instagram es aún más peligroso porque estas imágenes y mensajes se reproducen de manera multiplicada por día y por perfil. Parece que los algoritmos responden constantemente a la necesidad de insistir con estos modelos que tienen millones de seguidores y que se vuelven la imagen de referencia para cualquier usuario.

Los jóvenes son el público ideal. Es la generación que nació con el uso de Internet y que se apropió de las compras por la red. Cada vez ganan más terreno las experiencias multisensoriales que logran captarles. Para llegar al objetivo, cada marca tiene su personalidad elegida como influenciador, que representa no solo qué debemos consumir sino de qué modo debemos acceder a la comunidad. 

¿Hacia dónde vamos?
En este mapa empieza a verse difuso el horizonte, pero la revolución feminista cada vez conquista más terreno. El código del empoderamiento hace mayor foco en la deconstrucción de los cuerpos. “Creo que es un momento donde hay que bancarse las olas de lo hegemónico porque no se derriba un paradigma que les sirve a tantos en tan poco tiempo. Luchamos contra molinos de viento muy grandes, pero aún así ha surgido un movimiento interesantísimo compasivo, de aceptación y es hacia ahí a donde miran los últimos modelos de psicoterapia contextuales. En ese sentido la psicología no debe quedar afuera, cada vez hay más psicólogos con perspectiva de género y más textos revisando estos temas”, asegura Romina Kosovsky psicóloga especializada en niños, adolescentes y familias.

Por Micaela Grattone 
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