Reflexionando acerca de la epidemiología en tiempos de pandemia

Emiliano Mariscal es profesor titular de Epidemiología en la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata y su familia es oriunda de Necochea.

Importante, saludable y exitosa ha sido la implementación de la Cuarentena en la Ciudad de Wuhan, China, el día 23 de enero de 2020. Dadas sus características culturales y políticas fue una cuarentena estricta, y eso retrasó su expansión, dando tiempo para conocer acerca de la letalidad del virus, los grupos de riesgo, las características clínicas y la transmisibilidad.

Las siguientes cuarentenas ya no aplican mucho al siglo XXI ¿aplastan la curva e impiden el colapso del sistema de salud? ¿en Japón? ¿no hubiese tenido capacidad de respuesta? ¿En otros países? ¿Cuánto van a sostener esas medidas? ¿esperarán a que cese la transmisión en el mundo? ¿cómo quedaremos para entonces, en términos económicos y psicológicos también?

La tasa de transmisibilidad (Ro) de 2-3 no es acorde a la posibilidad de una transmisión masiva tal como esperamos, ¿está mal calculado? Por sentido común un virus nuevo ha de tener capacidad de transmisibilidad, hasta tanto generemos una base de inmunidad poblacional. Entonces capaz que estamos aislando al revés. Además, el número de casos y la letalidad, ¿es que hay más casos de los que contamos? ¿las proporciones que usamos sobre graves -que eventualmente requieren ventilación- y fallecidos, las basamos en un denominador menor al que calculamos?, en ese caso ¿los cálculos que hacemos sobre eventuales necesidades de respiradores serán correctos? ¿qué número de personas han requerido ventilación mecánica en Italia por ejemplo? ¿fue un número mucho mayor al de todos los años? ¿estuvo cerca? ¿no sería que el sistema de salud de allá había quedado relegado y andaba faltando infraestructura? ¿Cuál es la composición demográfica de ese país? Y las preguntas de siempre ¿quiénes mueren? ¿por qué mueren? ¿en qué condiciones estaban? ¿por qué estaban así? ¿qué hicieron y qué no? ¿cuánto del viejo problema de las inequidades explicarán esas muertes? ¿Qué esperanza de vida tienen los países? ¿Qué explica las diferencias? ¿Determinación social? (quizá quedará para otra reflexión tan complejo asunto)

Nuestra manera de pensar en torno a la vida en el planeta nos lleva a este tipo de situaciones, ¿seremos capaces de hacer desaparecer de la faz de la tierra a un virus? ¿siempre optamos por enfrentarnos a los otros seres que habitan y dan posibilidades de existencia modulando tantas funciones? ¿qué hacemos para que los virus muten? ¿qué acciones, qué lógicas, qué sistemas de producción, distribución y consumo posibilitan, promueven y estimulan la presión de selección y el fitness en las bacterias, los shift y drift y tantas mutaciones virales? ¿todo en pos de qué? ¿acabar con el hambre? Mas bien lucro y ganancia de pequeños (en número de personas) dueños de acciones de cría intensiva y feedlot y otros inventos de rápidos resultados y mucha ganancia.

Hacemos como humanidad lo que podemos, triste para la epidemiologia es que no hayamos avanzado en nada. La OMS como órgano rector defiende intereses y por ahí aparecen todas las conspiranoias posibles (¿introducción de virus?, ¿enfriamiento total del mundo y su economía justo cuando china estaba por ganar?). Los medios orquestando y llevando a que solo haya una solución posible, agenda pública única y medidas ya pautadas como “sentido común”.

Los gobiernos hacen lo que se puede hacer en ese contexto, tomamos como única premisa verdadera aislar a todos y mostramos todo el músculo posible en cada momento. Eso no lo critico, entiendo que es la regla del juego y no se puede o es muy difícil posicionarse en otro lugar. También juega allí el peso de la comunidad científica, los expertos, la fuerza de la evidencia, etc. Todo en concierto hacia un solo lugar, el mismo que la OMS y los medios del cual hablábamos recién.

¿Y entonces? La epidemiología tiene de maravilloso que siempre le sienta bien el sentido común. Si aislar al mundo en pleno siglo XXI (estamos a 15 horas de cualquier lugar, y además necesitamos de eso para la subsistencia) es imposible de sostener (otra vez la pregunta ¿cuánto tiempo lo aguantaremos?), si conocemos a los que pueden complicarse, si sabemos que en cuanto se genere una base de inmunidad poblacional será igual (¿o menos? ¿O un poquito más?) de nocivo que otros que ya circulan. Porque no se declara entonces obligatoria la atención de todo aquel que pertenece a grupos de riesgos, para que puedan ser atendidos en sector público y privado sin miramientos, a ellos les recomendamos mantenerse en casa, tomar todos los recaudos para las visitas de las familias, por ejemplo, que traten de no asistir a conciertos ni reuniones masivas, que si salen (por que van al supermercado por ejemplo) usen barbijo y luego lo tiren (tendría que garantizarlo el estado).

Un estado que asume el cuidado total y absoluto de toda esa población riesgo, ¿costará lo mismo que lo que vamos a gastar? ¿o menos? Mientras tanto que sucede, nos vamos pasando el virus entre población susceptible (la epidemia cede cuando se agotan los susceptibles), sin riesgo de complicaciones, no generamos caos social, psicológico ni económico, todo transcurre tal cual con la gripe y todos los virus que siempre circulan, no colapsamos el sistema de salud, pues la población sabe que muchos tendrán tales síntomas, que durará tantos días (tal y como pasa ahora con las “internaciones domiciliarias” de miles de sospechosos). Todo el recurso iría dirigido entonces al cuidado de la salud de esa población, de paso generamos mecanismos para saber que existen y que necesitan, algo así como un gran plan de cuidado a las personas con enfermedades crónicas y mayores de 65 años. Con lo que ahorraríamos seguro que alcanzaría para todos los ventiladores y camas que se requieran, hasta nos podríamos dar el lujo de hacer un hospitalito en 10 días como hicieron los chinos.

Todos esos grupos de riesgo verían limitada su circulación por unos meses, ganarían en derechos eso sí, ya que por ley nunca nadie en ningún lugar podría negarle la atención o el medicamento necesario para el control de su patología de base. Ya para el segundo ciclo de circulación, con tantísima menos transmisión, podrán andar más relajados y seguirán teniendo derechos que muchos de ellos nunca habían tenido.

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