La odisea de dos necochenses para llegar después de un viaje a Chile

Luci y Fede son una pareja de Necochea que viajan frecuentemente por el continente en combi y sacan fotos de ellos mismos para luego compartir en su cuenta de Instagram, @pateando.juntos, prefieren «la ruta y no la rutina».

Explicaron a Diario Necochea lo complicado que les resultó venir y como la paranoía de esta ciudad, sumado a la peligrosa difusión de la falsa información les hizo pasar un mal rato.

Los instagramers señalaron que a fines de febrero estaban en Chile, donde empezaron a escuchar la crisis que el COVID-19 comenzó: «Los chilenos con los que hablábamos decían que era todo una estrategia para que la gente no salga a protestar, ya que en marzo había un gran calendario de protestas«.

Pasaron los días, cuando se confirmaron los primeros casos en Chile y Argentina, mientras que su familia les transmitía su preocupación al respecto, en Chile poco se hablaba sobre el tema, eso los empezó a preocupar y decidieron emprender su viaje de vuelta para Argentina.

Fue el 18 de marzo cuando se dirigieron hacia la frontera más cercana, que era el Paso Pehuelche, a la altura de Malargüe, en Mendoza. «Eramos las primeras personas en cruzar, sólo estaba el personal y nosotros, no estaba muy en claro lo que tenían que hacer. Nos hicieron controles del auto y nos llevaron a hacerse tests por el CODVID-19 (toma de temperatura, presión y pulsaciones) los resultados dieron bien«.

Luego de que hagan varias llamadas y hacerlos esperar durante una hora, les informaron que podían seguir adelante, debido a que «ya estaban en cuarentena», por lo tanto, «sólo iban a poder hacer las paradas necesarias (combustible, descanso y comida estos dentro del auto)». Allí fue cuando comenzó la odisea de hacer 1500 km en un vehículo que viaja a 65 km/h.

«Salimos de la frontera, conducimos 2 horas más y paramos a dormir al costado de la ruta. Al otro día continuamos el viaje y nos controlaron en la entrada a Malargüe, Defensa Civil. Nos volvieron a indicar lo mismo que en la frontera y seguimos, en El Sosneado nos vuelve a parar gendarmería, otra vez lo mismo, nos controlaron y nos dijo que siguiéramos (nos querían escoltar a la salida de la provincia, pero por el horario decidieron que no). En el transcurso del día, San Luis ya había cerrado sus fronteras, solo podíamos ir por la Pampa, así que agarramos por ahí y llegamos a Santa Isabel, La Pampa, ya era de noche…».

Agotados de manejar todo el día, la pareja paró a comer y dormir en Santa Isabel, pero a los 5 minutos llegó la policía y les pidieron que se retiren «porque no podía parar nadie en la ciudad». Durmieron al costado de la ruta.

Al tercer día, decidieron levantarse temprano y comenzar a manejar, «en las rutas solo andaban camiones». Quisieron parar a almorzar (esta vez dentro del auto, solo parar) en Santa Rosa pero pasó lo mismo, los sacó la policía y tuvieron que seguir, para finalmente llegar a la provincia de Buenos Aires.

Luego de mucho estrés y varios controles se les hizo muy difícil parar a descansar, pero la odisea no terminó allí: «En eso nos avisan que en Necochea estaban circulando a través de WhatsApp que nosotros veníamos cruzando el país y que nadie nos controlaba, que teníamos fiebre y que alguien nos pare y no nos deje entrar«.

Al malestar del estrés se les sumó la preocupación al saber que personas desconocidas los estaban rastreando, mal informados, por supuesto, debido a que ellos habían pasado por varios controles.

Esta situación les hizo replantear en dónde iban a hacer cuarentena cuando llegaran, «nuestra camioneta es muy llamativa y llegar a la ciudad iba a generar un centenar de denuncias falsas«, por lo tanto, antes de otro breve descanso, hicieron un descargo a través de su cuenta de Instagram.

Llegaron a Necochea el 21 de marzo a las 15 de la tarde, al no haber ningún control en los accesos a la ciudad, Luci y Fede tomaron la decisión que más le pareció adecuada: «decidimos ir al contenedor que está enfrente del hospital y avisar que habíamos llegado y que nos digan cómo continuar«.

«Nos dijeron que no era necesario hacer el test porque no traíamos síntomas, que nos fuéramos a hacer la cuarentena y cualquier cosa avisemos. Decidimos hacer la cuarentena en un campo a 5 km de la ciudad para evitar problemas».

Hoy están tranquilos porque ya cumplieron 14 días desde que entraron a Argentina y no tienen síntomas. «Nos medimos todos los días la temperatura y las provisiones nos las dejan a unos 20 metros nuestros y las vamos a buscar». También están agradecidos por haber podido llegar, sin embargo, se sienten discordantes por la manera peligrosa en la que se maneja la información en la ciudad, «la gente supone, inventa, agrede» expresaron.

Y agregaron «para nadie es agradable la situación que se vive, y mucho menos pasarla en un país extranjero. Desde el momento que se cruza la frontera, todos deseamos llegar a casa lo más rápido posible«.

 

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María Inés Haag

Cómo es posible,si el 18 de marzo estaban en Malargüe, hallan llegado a Necochea,el 21de febrero,algo está fallando!!!!

Vitor

Fallara la combi