Síntesis: debate del regreso de la tasa portuaria

Imagen ilustrativa | Ámbito

La publicación en varios portales y su circulación por las redes sociales de nuestra propuesta de debatir y aprobar la tasa portuaria, tuvo una saludable repercusión que vino junto a un pedido: tratar de sintetizarla para que sea mas accesible, lo que pasamos a hacer en esta nueva incursión sobre el tema. Pasamos a intentarlo.

La tasa portuaria es el precio con que se gravarán los servicios que el Municipio presta a los exportadores y al Consorcio Puerto Quequén, algunos activos y otros no. Son los mismos o parecidos a los que presta a toda la comunidad.

Ni el Consorcio ni los exportadores por intermedio de aquél pagan ninguno de ellos, salvo el de la provisión de agua corriente, cuyo medidor o medidores (si es que aún existen), según circula el rumor, se rompen una vez por semana.

La tasa portuaria, según nuestra propuesta, sería una «multitasa» o reunión en una de varias de ellas; o sea la Municipalidad  presta varios servicios, que serían pagados por el Consorcio y los exportadores en un solo pago que abarque a todos esos servicios.

Esta «canasta» de tasas estaría constituido por la retribución de los siguientes servicios: uso, mantenimiento y retribución especial por la  rotura de las calles de Necochea y Quequén, por parte de los camiones con carga de cereal (tasa urbana), uso del alumbrado público (tasa de alumbrado), control de la seguridad e higiene (tasa de seguridad e higiene), tasa sanitaria (provisión de agua potable  corriente y cloacas y control de deshechos cloacales).

La tasa urbana aplicada al Puerto, sería la retribución por la rotura de las calles de Quequén, que cada día están peor porque el pago de la tasa  urbana por parte de los frentistas, no alcanza a pagar ni la limpieza ni la recolección de la basura.

Tasa de alumbrado. Retribuye el servicio de alumbrado público, que en este caso estimamos muy importante gravar, porque de ese servicio se valen los camiones que circulan al puerto.

La tasa de seguridad e higiene retribuye el servicio de control de la seguridad sanitaria y la higiene, de comercio e industrias. Pero tratándose del puerto, la Municipalidad tiene la enorme oportunidad de convertirse en contralor de la limpieza del medio ambiente. Con ver el polvillo que vuela cuando se cargan barcos con cereal, cualquier habitante de Necochea o Quequén, sabe de qué hablamos. Esto ahora no lo hace nadie.

Tasa sanitaria, que retribuye los servicios de agua potable corriente y cloacas. O sea, es el pago del agua que consume el puerto, que se llevan los barcos y el arrojo de deshechos cloacales a la red o a pozos, cuyo control de higiene tiene una vez más alcances de cuidado del medioambiente.Aqui especialmente del Rio Quequén y del agua del mar que se vuelca en las playas de Quequén y Necochea.

Los servicios que conforman esta multitasa son prestados por la Municipalidad a empresas, personas y corporaciones ligadas a la actividad de exportación de cereales, cuyas finalidad es el lucro. Es decir, lo que hacen lo hacen para ganar dinero, por lo que en definitiva lo que la Municipalidad cobra con la tasa son varios servicios que presta y del que se valen sus beneficiarios para ganar dinero. ¿Por qué habría de regalarlo la Municipalidad si todo el pueblo de Necochea y Quequén lo paga?

Cualquiera que lea los diarios, sabe que en estos días se va a discutir en el Congreso un impuesto sobre los bienes personales de grandes riquezas de unos 12.000 argentinos, para aplicar al desastre que provoca la pandemia. Escuchar las cifras, aturde. Por eso es muy importante no dejarse engañar ni engañar con el falso argumento de que la idea de este proyecto es lo mismo. La tasa portuaria no es un impuesto, sino una tasa. O sea, lo que el contribuyente paga es un servicio que se le presta, no un impuesto que -como dice la palabra- se le impone, sin requerirle nada a cambio.

Queda en torno al proyecto la cuestión de la fijación del precio de la tasa. Como es de imaginar este aspecto es el eje, el centro, el corazón, la esencia y el tema conflictivo más importante. Especialmente porque con quienes deberá tratar la Municipalidad (y primero el Concejo Deliberante), no son, precisamente, inexpertos ni desarmados. Por responsabilidad, no queremos adelantar nuestra propuesta en este punto, cuyo estudio estamos finalizando con la comisión que nos ayuda.

La sanción de esta tasa está a cargo del Concejo Deliberante, adonde debe ingresar el proyecto. Como la mayoría de los concejales responden al Intendente, difícilmente voten que se haga una sesión extraordinaria. En tal caso el tercio del total de los concejales, que son los opositores, pueden autoconvocarse y hacer la sesión. Sino concurre la mayoría, pueden ser obligados con la policía a concurrir. Todo esto, está autorizado la Ley de Municipalidades.

Reflexiones finales. Con esta tasa, la Municipalidad no resolvería sus problemas de fondo más serios. Pero seguramente podría pagar atrasos (especialmente sueldos de médicos que hoy además de un acto de justicia, son vitales, además del resto del personal).Sería un gran estímulo para que la comunidad en general haga el pago de las tasas, que a esta altura difícilmente pase el 25% de los contribuyentes. Pero además se trata de un enorme acto de justicia para el maltrato (de toda la vida) a la ciudad de Quequén en especial y a Necochea en general, sin contar los daños al medio ambiente y a la salud pública, que llevan décadas. La unidad de todos en este tema, puede ser el secreto de su efectiva realidad.

Por Diego Hernán Quintana, Justo Perez y Dante Arriola

 

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benja

Prefieren mendigar plata a la provincia en vez de cobrarles a los que deben pagar impuestos.
Va ser dificil que salga este impuesto, cuando el intendente mientras estuvo en el puerto se opuso y mas ahora que hay un concejal de su lista con actividades portuarias.