Según un estudio, el 62,4 por ciento de las personas continuará evitando lugares concurridos luego del aislamiento social

Una encuesta de opinión pública de la Universidad Nacional de La Matanza indica que el 62,4 por ciento de las personas del Área Metropolitana de Buenos Aires continuará evitando lugares concurridos luego del aislamiento social. En tanto, un 16,6 por ciento de los consultados manifiesta que evitará el contacto personal una vez concluida la emergencia sanitaria.

El estudio, realizado por la Secretaría de Medios y Comunicaciones de la Universidad Nacional de La Matanza, analiza 1250 casos reclutados de forma online durante los días 18 y 20 de abril en la Ciudad de Buenos Aires y en las zonas norte, oeste y sur del Gran Buenos Aires.

La investigación indaga si las nuevas prácticas en relación a la emergencia sanitaria son transitorias o si algunos de los cambios en la vida social y en los hábitos de consumo prevalecerán en el futuro al superar la pandemia. “En términos generales, observamos que las personas perciben que nos dirigimos a cambios en las conductas y en los vínculos, principalmente mediados por una mayor interacción virtual”, observó el consultor Manuel Zunino.

“Un 62 por ciento dice que continuará evitando lugares concurridos, un 52 por ciento que continuará tomando distancia y un 16 por ciento que evitará el contacto personal”, relató Zunino.

La encuesta de opinión también examina la posible mayor utilización a futuro de las plataformas de video y de las compras online. Respecto a los hábitos de cuidado personal, el 99,2 por ciento de los encuestados afirma haber incorporado prácticas recomendadas para evitar la transmisión del COVID-19 y el 96,7 por ciento dice que continuará con algunas de estas prácticas una vez que termine el aislamiento.

“Si bien no podemos hacer previsiones y todavía es temprano para sacar conclusiones, parecería empezar a estar claro que esta crisis sanitaria va a generar cambios en la forma en que las personas nos relacionamos en nuestras prácticas cotidianas”, aseveró Zunino. E indicó: «Solo resta ver cuál será la dimensión de estos cambios”.

La vida social luego del aislamiento preventivo y obligatorio:

A partir de la reclusión obligatoria, las plataformas de video adquirieron un lugar protagónico como soporte en la comunicación interpersonal, profesional y para el entretenimiento. El 81,8 por ciento de los encuestados utilizó alguna plataforma o aplicación de video y el 73,1 por ciento asegura que continuará utilizándolas en el futuro.

En relación a lo que las personas querrían hacer al concluir la cuarentena, la posibilidad de ver a un familiar (51,4 por ciento), ir a trabajar y ver a los amigos se ubican entre los principales deseos. En segundo orden, aparecen actividades vinculadas a caminar, hacer deporte o viajar. Por último, se agrupan las categorías que tienen que ver con ir a espectáculos, a bares o ir a ver un partido de fútbol.

Respecto a las compras on-line, el porcentaje de personas que nunca habían implementado esta práctica y que comenzaron a realizarla desde el inicio del aislamiento es leve (un 5,7 por ciento). Sin embargo, entre los que no han utilizado estos servicios aún, un 37 por ciento manifiesta que en el futuro podría utilizarlos.

En la Ciudad de Buenos Aires, las personas que compraron online superan en un 10 por ciento a quienes realizaron esta práctica en el GBA. Si bien no se observan diferencias entre hombres y mujeres, sí existen diferencias por rangos de edad y por nivel socioeconómico.

Teletrabajo y educación a distancia:

Los aspectos que consideran favorables quienes realizaron educación a distancia es el manejo de los horarios y el ahorro de tiempo o gastos. Por otra parte, son pocas las personas que dicen sentirse más cómodas (16,3 por ciento) y que consideran que es más práctico (13,3 por ciento).

Las consultados consideraron que sería importante un mayor acceso y mejor calidad de la red. A pesar de la valoración mayormente positiva de la experiencia, sólo un 21,7% considera que se debería implementar esta modalidad de manera total en el futuro.

Respecto al teletrabajo, el 65,7 por ciento de los encuestados valoró de forma positiva esta práctica y un 9,5 manifestó rechazo. Los principales aspectos que destacan quienes realizaron la experiencia son el manejo de los horarios y el ahorro de tiempo o gastos, si bien solamente el 7,3 por ciento dice sentirse más cómodo y el solo 3,5 por ciento considera que es más práctico.

Por otra parte, el 18,9 por ciento dice no encontrarle ningún beneficio e indica como aspectos negativos el tener que trabajar más de lo habitual, el encontrar dificultades para concentrarse, los problemas de comunicación y el acceso o calidad de la red, además de las incomodidades propias de la falta de infraestructura adecuada en el hogar.

Al respecto, Zunino comentó: “Las personas perciben que nos dirigimos hacia nuevas conductas y un número importante de encuestados aprueba la implementación parcial del teletrabajo y la educación a distancia”.

Según se desprende de este estudio, tanto en relación al teletrabajo como a la formación virtual, para incrementar su implementación es necesario generar mejoras en el acceso y calidad a las herramientas digitales, modificar la infraestructura del hogar para generar ámbitos acordes a las diferentes actividades y revisar la organización de los usos del tiempo en estos contextos.

El universo de esta encuesta de opinión estuvo comprendido por mayores de 16 años residentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires según parámetros de sexo, edad, nivel socioeconómico y región. El estudio indica tener un margen de error de un 3,2 por ciento y una confianza del 95,5 por ciento.

El equipo a cargo de su realización estuvo compuesto por Manuel Zunino, Santiago Giorgetta, Sebastián Zunino, Francisco Martinelli y Patricia Giollo.

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