La UCR y la necesidad de renovación

Foto | Facebook: Bloque UCR Necochea
Las crisis de los partidos políticos son un indicador de la crisis de representatividad y de la incapacidad de sus dirigentes para acordar su reforma, modernización y necesaria renovación.

En lo local, nuestro partido se encuentra en una situación difícil, de escaso respaldo, con poca proyección y el dialogo solo acotado a un grupo minúsculo, a los de siempre. Una gran masa de militantes lo saben, lo ven, lo escuchan, nada ha cambiado. Año a año, lustro tras lustro, década tras década, ven a los mismos, las mismas formas, los mismos acuerdos, la misma forma de hacer política entre los mismos. Todo se repite, y mientras tanto, decenas, cientos de afiliados, con un denominador común; regresan a sus hogares cansados de todo esto, defraudados.

Pero lo cierto es que, hasta el momento, lo único que se ha mostrado son confrontaciones motivadas por una lucha de cuotas de poder. No existen como en otras crisis internas, cuestionamientos a la legalidad de los procedimientos o una disputa abierta, transparente y genuina por el liderazgo entre líneas internas. Se ha descendido incluso hasta en los niveles de la discusión, sin debate de ideas y sin referencias a los temas más importantes de la agenda política.

Es de esperar que estas querellas no muestren la mejor cara de nuestro partido a los ojos de la ciudadanía, por el contrario, se ha ido manifestando en las urnas provocando un revés tras otro ante un llamativo autismo de la dirigencia de nuestro comité, la cual es responsable del pasado (exceptuando el periodo 2003-2011 que se forjo por una fuerte llegada en la ciudadanía del Dr. Molina) y del presente.

En este escenario de crisis generalizada, con un frente como el de Juntos por el Cambio hoy día sin socios fuertes y visibles, con un Intendente que conforma un espacio vecinal pero de estrechos lazos con el Frente de Todos, con un Frente de Todos que aglutina a los ex massistas junto al ala más “pura” del kirchnerismo, y un nuevo bloque que está conformado por 2 concejales sin representación ciudadana, respondiendo solo a operadores políticos.

En este escenario local, el radicalismo debe saber leer lo que viene, prepararse, discutir programas, proyectos y avanzar en conjunto, despojándose de una buena vez de personalismos que nada bien le han hecho ni tendrían porque situarse por encima del interés supremo.

Para ello, es imperiosa la renovación, mostrar caras nuevas y apoyarlas, no erosionarlas. Trabajar en serio, volver a militar, abrir el comité, desarrollar comisiones que sirvan de sustento a los legisladores de turno, retornar al trabajo social.

La mística de los 80 y parte de los 90, también debe volver. Y con ella, cientos de ex militantes y simpatizantes que siempre ven el radicalismo una luz de esperanza, y esa luz debe volver a resplandecer.

Por Sebastián Sarasibar

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