Polémica por Nodio, el observatorio estatal para desarticular fake news

El observatorio trabajará en la detección, verificación, identificación y desarticulación de las estrategias argumentativas de noticias maliciosas, la identificación de sus operaciones de difusión, y los sistemas de alertas. La oposición fustigó la iniciativa.

La Defensoría del Público lanzó la semana pasada Nodio, un nuevo observatorio dedicado a registrar, analizar y prevenir el caudal de informaciones y contenidos maliciosos y falsos en los medios de comunicación masivos, con el objetivo de garantizar a la ciudadanía la protección contra noticias que promueven la polarización social y la violencia. Desde la oposición salieron a fustigar la iniciativa, al considerarlo como un ataque a la libertad de prensa y propio de regímenes dictatoriales.

Por caso, el presidente de la UCR, el diputado nacional Alfredo Cornejo, consideró que la puesta en marcha del observatorio «es un ataque a la libertad de expresión». El exgobernador de Mendoza, además, advirtió que «el control a los medios de comunicación de la mano de un organismo del Estado es gravísimo».

El organismo, para Cornejo, «es un ataque a la libertad de expresión de la mano de una política de persecución solo vista en los gobiernos dictatoriales». «No es por ahí», advirtió el diputado nacional en su cuenta de la red social Twitter.

Por su parte, el diputado nacional Fernando Iglesias, de Juntos para el Cambio, se limitó a publicar en su cuenta una foto de quien fuera el ministro de Propaganda de la Alemania Nazi, Joseph Goebbels.

Otro legislador del mismo espacio, el ex ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo, advirtió que este gobierno tiene un cepo para todo, también para controlar a la prensa».

«El poder de turno no debe decidir qué información llega a los ciudadanos. El Estado nacional tiene que garantizar la libertad de expresión, no restringirla», expresó en la misma red social.

En tanto, la expresidenta del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) Silvana Giudici advirtió que es clara la causa por la que se creó el observatorio en el marco de la Defensoría del Público.

Giudici consideró que si al Nodio «lo ponen en el ámbito de la Defensoría del Público genera una paradoja: la Defensoría es la que tiene que garantizar la pluralidad de voces y la libertad de todas las opiniones que lleguen a las audiencias».

«Intentar restringir o calificar las opiniones para decidir cuál es verdadera o falsa está por encima de sus atribuciones y es contradictorio», expresó Giudici en declaraciones al portal del diario La Nación.

«El discurso del odio, la desinformación y las noticias maliciosas promueven la polarización social y la violencia colectiva, avasallan el derecho a estar informado, degradan el debate público y amenazan la democracia», señaló la titular de la Defensoría del Público, Miriam Lewin, en la presentación del observatorio.

El observatorio trabajará en la detección, verificación, identificación y desarticulación de las estrategias argumentativas de noticias maliciosas, la identificación de sus operaciones de difusión, y los sistemas de alertas», entre otras acciones, «con el objetivo de proteger a la ciudadanía comunicacional», indicó Lewin a través de una videoconferencia desde la sede del organismo.

Participaron del lanzamiento el director de Planificación Estratégica e Investigación, Glenn Postolski; el psicoanalista Jorge Alemán; la diputada bonaerense Florencia Saintout; la investigadora Adriana Amado Suárez; el abogado especializado en política y derecho de la comunicación, Damián Loretti, y la periodista María Seoane.

Al presentar el nuevo observatorio, Lewin afirmó que «en un tiempo de aislamiento, en el que medios y redes son nuestra ventana al mundo, la difusión de mensajes favorables a la dictadura cívico militar, misóginos, sexistas, racistas, xenófobos, homofóbicos intoxican el debate democrático y refuerzan opiniones que promueven la polarización, cancelan la diversidad y pueden conducir, incluso, a la violencia física».

«Insultar a quien piensa distinto, cancelar a quien es diferente, descalificar, agredir y no argumentar, bloquea el diálogo y vulnera derechos. Construir con falsedades noticias que apelan a la emocionalidad y fortalecen prejuicios que fomentan la intolerancia es poner en riesgo la convivencia democrática», subrayó.

En este escenario, dijo Lewin, «la Defensoría del Público asume el compromiso democrático de generar insumos y entornos de intercambio que permitan reflexionar acerca de las prácticas responsables en búsqueda de un periodismo de alta calidad».

Postolski, en tanto, consideró que «lo importante es que desde el observatorio produzcamos un conocimiento útil para construir un debate democrático plural y más robusto».

Santout destacó que en un escenario como el que se plantea en la actualidad «se hace cada vez más imprescindible ponerle un freno a esos discursos de odio», los cuales «tienen un recorrido en las redes, pero también siguen construyendo agenda en los medios tradicionales, que además están hiperconcentrados», y que «están todos enfocados contra minorías, por ejemplo, las mujeres».

En esa línea se expresó también María Seoane, quien resaltó que «el uso de las fake news, de la manipulación, tienen intereses que siempre son contrarios a los intereses colectivos», y en ese escenario «los observatorios son grandes faros de libertad para generar alertas», al crear «conciencia democrática y sobre los derechos que son vulnerados de los ciudadanos».

Loretti, a su turno, indicó que la creación de un observatorio de esta naturaleza «no es una tarea sencilla», y manifestó sus felicitaciones por la iniciativa, al tiempo que recordó que mañana se cumplen 11 años de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que fue «la partida de nacimiento de este organismo vital en la defensa del derecho humano a la comunicación, que es la Defensoría del Público».

El psicoanalista y escritor, Jorge Alemán, hizo un análisis sobre el nacimiento de las fake news y al discurso del odio, en un proceso en el que citó a Foucault y a Lacan, «como un otro que viene a tapar autoridades simbólicas que aparecen», y sostuvo que «el neoliberalismo se caracteriza por disolver los límites. Y lo ilimitado y lo democrático son incompatibles».

Por último, la investigadora y analista de medios, Adriana Amado Suárez, introdujo una mirada sobre lo que denominó «información de calidad», y propuso el desafío de que Nodio logre aportar a la credibilidad.

Fuente: Ámbito

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