La Cooperativa Eléctrica de San Cayetano aceptó una demanda de más de 4 millones de pesos por la muerte de un camionero

Foto ilustrativa
La Cámara Civil de Bahía Blanca aceptó una demanda de más de 4.500.000 de pesos e intereses contra la Cooperativa Eléctrica de San Cayetano, por la muerte de un camionero cuyo vehículo contactó cables de alta tensión que no estaban a la altura correspondiente.

Según publica La Nueva, el 10 de mayo de 2000, Gustavo Alberto Giménez estacionó el viejo camión de su padre, marca Dodge, frente al establecimiento El Porvenir, en la zona rural de Orense, partido de Tres Arroyos. Bajó para cerrar la tranquera y continuar camino hacia el campo, donde debía cargar hacienda. Sin embargo, cuando fue a subir de vuelta al transporte recibió una descarga eléctrica fulminante.

La antena del camión había hecho contacto con los cables de alta tensión que cruzaban el acceso a la propiedad y que no estaban a la altura que correspondía.

D.B.S., la viuda de Giménez, inició una demanda contra la Cooperativa Eléctrica de San Cayetano y después de un excesivo peregrinar judicial parece haber obtenido una respuesta a su reclamo.
La Sala I de la Cámara en lo Civil y Comercial de Bahía Blanca acaba de confirmar el fallo condenatorio de primera instancia pero elevó claramente el resarcimiento por el daño material, de 295.264 pesos a 4.529.000 pesos más intereses. Así lo resolvieron los jueces Fernando C. Kalemkerian y Marcelo O. Restivo.

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La mujer reclamaba distintos rubros indemnizatorios: la pérdida de asistencia futura, los gastos de realización de un monumento funerario y la chance frustrada de progreso económico.
Argumentaba que el trágico suceso se había registrado por la violación de la altura mínima del tendido eléctrico, según la reglamentación vigente de la Dirección de Energía en cuanto a la electrificación rural. Sostenía que los cables debían estar a 6 metros de altura.
La Cooperativa aseguraba que el tendido no estaba mal colocado, que la altura mínima de los cables era de 5,50 metros y que en este caso había responsabilidad del dueño del camión porque la antena llegaba a 5,59.

También argumentaba que el hecho tuvo lugar unos 20 metros adentro del campo y no en el cruce de la calle de acceso.
Y, por otro lado, afirmaba que en el caso de una eventual reparación debía ser limitada porque D.B.S. había conformado una nueva pareja a mediados de 2001 -con el posterior nacimiento de una hija- y que el perjuicio prácticamente había dejado de existir.

Defensa inadmisible

La Cámara bahiense le dio la razón a la mujer. Sostuvo, en principio, a través de la respectiva pericia, que el contacto entre la antena del camión y los cables fue a 5,10 metros.
Indicaron que la explicación de la Cooperativa es “inadmisible”.

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“¿Qué sentido tendría establecer una altura máxima en el ingreso si se admitiera que bajara bruscamente unos metros más adelante cuando todavía puede interferir con la referida circulación?”, se preguntaron los camaristas.

“Parece claro que la condición puesta por la propia víctima no tuvo aptitud para interrumpir el nexo causal entre los daños producidos y el riesgo de la cosa atribuido a la demandada”, agregaron.
Sobre el resarcimiento, se explicó que “la cesación del estado de viudez puede limitar el período temporal durante el cual se produce el daño económico, pero esto será, en tanto y en cuanto, se comprueba inexorablemente.. que (…) ya no hay perjuicio a resarcir”.

Kalemkerian y Restivo aseguraron que en esta causa “no se desprende de las constancias de autos; menos aun de modo inexorable”.

Parámetro de doble salario mínimo

Como medida de capacidad productiva de la víctima, la justicia tomó el parámetro del doble del Salario Mínimo Vital y Móvil, pese a que la demandante pretendía calcularlo a través del sueldo de un chofer de camión de corta distancia.

“El fallecido no era asalariado sino cuenta-propista y el curso ordinario de las cosas en este país muestra muchas veces que aquellos obtienen mayores ventajas económicas que estos últimos. Pero principalmente porque la capacidad económica pretendida descansa en la supuesta propiedad de 3 cosechadoras, propiedad que la actora, en la misma demanda, adjudicó al padre de quien fuera su conviviente”, explicó la Cámara.

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Si bien los testimonios son confusos en cuanto a la propiedad de maquinarias y vehículos, “no descarto que Gimenez fuera un excelente trabajador y un joven emprendedor cuya vida desgraciadamente quedó segada por el funesto suceso que hoy nos ocupa, pero más bien queda la sensación, a tenor de los elementos incorporados a este debate, de que se encontraba integrado a un emprendimiento familiar en el que su padre resultaba -permítase la comodidad de expresión-, el socio capitalista”.

De qué manera se calculó el resarcimiento

Fórmula. La Cámara Penal usó una conocida fórmula polinómica para determinar un capital puesto a interés durante el periodo de expectativa de vida que estadísticamente le correspondía a la víctima.

Plazo. Estimó que esa suma posibilite al damnificado el retiro periódico de una renta equivalente a los ingresos perdidos hasta agotarse a la finalización de ese plazo, calculado entre 44 y 54 años.
Cifra. Dado el carácter determinativo de esta pretensión, se propuso redondear esa cifra en la cantidad de 4.529.000 pesos.
No está firme. Los abogados de la Cooperativa ya adelantaron su intención de interponer un recurso extraordinario ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense.

Fuente: La Nueva

 

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