Ciudades para las personas

El mundo está rediseñando sus ciudades, Barcelona con las “supermanzanas” sin automóviles, Dubai con pasarelas protegidas contra el calor, aumento de las ciclovías en Rosario y en Buenos Aires. La movilidad está cambiando y es necesario que así sea.

Durante gran parte de su historia el ser humano se trasladó a pie, las personas realizaban sus compras en ferias instaladas en las calles y caminaba libremente por calles y veredas, hasta que un día llegó el automóvil, lo que llevó a que las ciudades se rediseñaran a favor de los vehículos de cuatro ruedas, trayendo consigo lo que ya conocemos, congestión, contaminación y siniestralidad vial, en perjuicio de la calidad de vida de las personas y de las ciudades. Algunos países tomaron nota de esto y comenzaron a trabajar hace 30 años para disminuir el impacto de los autos en las ciudades, pero con la llegada de la pandemia esos procesos se aceleraron en algunos países y comenzaron en otros donde todavía no se lo habían planteado. Generar espacio público de calidad es el desafío de las ciudades modernas, empezar a restringir el acceso del vehículo en zonas de gran afluencia para empezar a darle lugar a formas de movilizarse más sostenibles como el traslado a pie, la bicicleta o el transporte público.

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Prohibir el estacionamiento de vehículos en ciertos horarios para darle más lugar al peatón no es un capricho, es una medida acertada que trajo múltiples beneficios en las ciudades donde ya se aplicó y de algunos de ellos hablaremos en esta nota:

La peatonalización hace que la gente camine más y eso trae consigo beneficios como la reducción de enfermedades crónicas, reducción en el riesgo de muerte en un 22% en personas mayores de 60 años, ayuda a perder peso. Las personas que caminan 8,6´al día tienen una probabilidad de contar con una salud mental mejor en un 33%, reduce la siniestralidad la vial, genera sentido de pertenencia con el lugar, es accesible, fomenta la interacción social, brindan identidad al lugar, impulsa la economía, ya que los peatones pueden gastar hasta un 65% que los conductores, incrementa el turismo, aumenta el valor de las propiedades y la tierra, reduce la contaminación del aire, la contaminación auditiva, hace que las ciudades sean más bellas, anima a que se conduzca menos y fomenta el uso del espacio público, ya que además de generar lugares de encuentro (cada vez quedan menos), permite que haya más lugar para expresiones culturales, un recital, una obra de teatro, una estatua viviente, que en definitiva atraen a las personas y son mucho menos monótonas a que en ese lugar sólo haya autos circulando.

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La lista de beneficios sigue, pero creo que estos son motivos suficientes para recibir este tipo de medidas con los brazos abiertos, porque mientras nos sigamos quejando ante cada nueva iniciativa, vamos a continuar viviendo en ciudades de mala calidad, ruidosas, con contaminación en el aire que respiramos, donde será cada vez más difícil circular y los siniestros serán cada vez más comunes. Es necesario repensar el concepto de la vía pública, la calle y su entorno deben ser un espacio de encuentro, de esparcimiento, de recreación, donde la cultura le de vida a las calles grises y monótonas y la naturaleza recupere el lugar que fue perdiendo ante el avance del cemento.

Mi expresión de deseo es que se siga avanzando en este sentido y de forma permanente, no sólo en temporada, de esta manera generaremos ciudades seguras, sustentables y sostenibles, ciudades para las personas.

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Marcos Pascua

Ingeniero Civil-Tesista en Seguridad Vial

Promotor de Seguridad Vial

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Franco

Muy buena informacion!