Peteco Carabajal, símbolo de la canción folclórica argentina, cumple 65 años

 

Peteco junto a su hijo Homero y Martina Ulrich.
El músico, compositor y cantante santiagueño Peteco Carabajal, uno de los grandes referentes de la música popular de raíz, cumple este martes 25 de mayo 65 años que lo encuentran pleno y compartiendo música con su hijo Homero y Martina Ulrich (media hermana de Homero) en el trío Riendas Libres.

Siempre partió de la tradición para innovar y experimentar en distintas formaciones y también en un camino solista que inició hace tres décadas con su emblemático disco “Encuentro” (1991).

Peteco es autor de canciones conocidas como “Perfume de carnaval”, «Como pájaros en el aire”, “La estrella azul”, «Viejas promesas», “Mi abuela bailó la zamba” y la chacarera “El bailarín de los montes“, inspiradas en lo cotidiano, en el paisaje santiagueño, y en sus recuerdos y vivencias.

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Su repertorio fue grabado por los artistas y agrupaciones más destacados de la Argentina, entre los que se cuentan Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Los Quilla Huasi, Horacio Guarany, Soledad, Los Tucu Tucu y Teresa Parodi, entre otros.

Nació en 1956 en la ciudad de La Banda, hijo de Carlos Carabajal -conocido como el padre de la chacarera»- , Peteco se formó en el seno de una de las familias más populares del folclore del país; debutó ante el público junto a Roberto Carabajal y Shalo Leguizamón en Santiago Trío, y luego, en 1975, comenzó a tocar junto a Los Carabajal.

En 1985 se unió a Músicos Populares Argentinos (MPA) junto al Chango Farías Gómez, Verónica Condomí, Mono Izarrualde y Jacinto Piedra, con quienes grabó dos discos, “Nadie más que nadie” (1986) y “Antes que cante el gallo” (1987). En ese período participó del trabajo “De Ushuaia a La Quiaca” de León Gieco.

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Poco después, Peteco y Jacinto abandonaron MPA para concretar un proyecto de ambos que se llamó Santiagueños, del que también fue parte en las presentaciones el bailarín Juan Saavedra.

Tras la disolución del conjunto, el compositor asumió el desafío de cantar sus propias canciones, iniciando una etapa fundamental e inspiradora para muchos.

Fue construyendo un camino que lo llevó a grabar además del recordado “Encuentro”, discos como ““Borrando fronteras” (1995), “Historias populares” (1996), “Andando” (1999) y “Arde la vida” (2000), cada uno dueño de un sonido propio y resultado de una búsqueda musical personal.

Luego continuó un recorrido intenso y en 2015 editó su último disco solista «Los Caminos Santiagueños», un trabajo compuesto por 17 canciones, entre ellas el escondido «Memorial de los Patios» y la chacarera «Guerrillero Santiagueño», en homenaje a Mario Roberto Santucho.

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En este trabajo tocó su hijo Homero (guitarra eléctrica), con quien desde hace tres años integra Riendas Libres, trío del que también forma parte la bombista y baterista Martina Ulrich, y donde vuelve al desplegar su talento y a reinventarse manteniendo la llama de un artista íntegro y vigente.

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