Kazuo Ishiguro presentó su primera novela después del Nobel

En abril llegará a las librerías argentinas la nueva novela del Nobel, Kazuo Ishiguro, “Klara y el sol”, publicada por editorial Anagrama.

Autor de libros tan exitosos como “Lo que queda del día” (llevada al cine por James Ivory) y “Los inconsolables”, en “Klara y el sol”, la protagonista y relatora es una inteligencia artificial (un “robot” tal como se la denominaría en los antiguos relatos de ciencia ficción) que intenta aprender y comprender de qué trata el mundo de los humanos. Justamente, no se trata de un libro de ciencia ficción, sino de la búsqueda de un punto de vista que analice la vida en tiempos de big data.

Klara y el sol

Durante una hora y media, a través de zoom, Ishiguro contestó las preguntas de los periodistas de países de habla hispana convocados por editorial Anagrama. Aquí los principales tramos de la conferencia.

Lo que dijo Ishiguro

La pandemia

“Ahora mismo, en el mundo, hay personas que están en estado de shock porque han perdido a alguien querido. Es algo que se ha vivido en las guerras. De hecho, durante la pandemia han muerto más personas que en las dos guerras mundiales. Tenemos que estar preparados para saber qué impacto tendrán estas cuestiones en la sociedad. Habrá seguramente repercusiones como estrés, rabia, dolor y no sé cómo se van a mostrar. Deberíamos estar debatiendo esto más que las cuestiones económicas. Cuando miramos lo que sucedió después de las guerras, entendemos que se trata de un impacto emocional tremendo”.

Escribir después del Nobel

«Ya llevaba una tercera parte de escritura de ‘Klara y el sol’ cuando llegó el Nobel. Y al volver de Estocolmo, yo esperaba que todos los problemas de escritura hubieran desaparecido. Pero no, todo estaba igual, tal como lo había dejado antes de irme a Suecia. Era como si el premio Nobel me hubiera sido otorgado en otro planeta. Tal vez en el futuro el premio tenga un efecto en mí. Pero en ‘Klara y el sol’, no”.

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El alma

“Vivimos en un mundo en que la big data invadió nuestra vida cotidiana, y eso impacta en esa idea a la que nos hemos aferrado desde siempre: que tenemos un alma que nos hace especiales. ¿Hay algo más allá de los impulsos y los hábitos que se pueda cartografiar con la tecnología? ¿Hay algo que nos hace especiales? Klara se hace esa pregunta al interactuar con los humanos”.

El ciclo de la vida

“Creo que siempre me he visto afectado por libros y películas en que una generación debe dejar paso a la siguiente. Ese es el ciclo de la vida. Esas historias me conmueven. Me gustan los western que tratan sobre esto, de Sam Pekinpah o John Ford. Historias de pistoleros que eran dominantes cuando ya no hay lugar para ellos y se sienten fuera de lugar. Es muy triste el momento de reconocer que tu momento pasó. La vida es corta. Cometes un error grave y no tienes tiempo para resarcirte. Eso ha estado presente en mis novelas. Una idea emocionalmente muy profunda”.

Su madre

“Mi madre me introdujo en el mundo de la literatura, en su vida lo principal era preocuparse por sus hijos. Ella se parecía a un robot que había sido programado para cuidarnos. El Terminator de Schwarzenegger termina siendo un padre que se esfuerza por proteger a una criatura. Mi madre murió a los 92 años en una residencia geriátrica. Ella sintió, como Klara, que ya no era necesaria. Aceptó que había hecho un buen trabajo en su vida. Pero no escribí conscientemente sobre mi madre en ‘Klara y el sol’ aunque le dediqué el libro. Pero mi madre está allí, está presente en Klara. Como Klara, ella nunca perdió esa inocencia infantil, en lo bueno que hay en el mundo”.

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Literatura futura

“Soy de la generación de los mayores, tengo 66 años. Y sigo a los más jóvenes para ver si entienden cómo está cambiando el mundo. Cuando miro al futuro, veo una neblina. ‘Klara y el sol’ es el libro de un hombre mayor que mira al futuro y ve una sombra. Espero que los jóvenes autores vean más claro lo que nos espera. Quizás las ideas que hemos tenido sobre los géneros, la idea de que hay una literatura seria y por otro lado, thrillers, ciencia ficción, Harry Potter. Esto se tendrá que romper, reorganizar. Las etiquetas se han creado como herramienta de marketing. Pero estas categorías tienen origen en un pasado antiguo. Los jóvenes escritores (mi hija, Naomi Ishiguro, su generación) no ven las cosas clasificadas por género. Ellos combinan y mezclan. La literatura debe ser abierta de cara al futuro. Tal vez sea diferente de Borges y Tolstoi. Pero es importante abrir la mente”.

La clase trabajadora

“Desde un punto de vista político, la gente me definiría como de izquierda. Siempre he creído en una especie de revolución. Pero pienso que mis libros no hablan de las clases trabajadoras. Trato de crear una metáfora más general. Respecto del poder, la mayoría de nosotros somos sirvientes. Todos somos como el mayordomo de ‘Lo que queda del día’. La mayoría de nosotros trabajamos para alguien más, muy duro y de la mejor manera. Hacemos una contribución para una empresa, una nación, para los de arriba. Y no sabemos cómo se va a usar esa contribución, eso se decide desde arriba. Hasta algunos presidentes se encuentran en esa situación. Es imposible saber a qué estás contribuyendo. Nuestros personajes son como nosotros mismos frente a la condición humana. Todos estamos ante una situación dramática, nuestra propia mortalidad. Y tenemos que transformar eso en algo positivo, a pesar del marco cruel en el que vivimos. No intento hablar en nombre de la clase trabajadora sino decir algo de la posición en que estamos en nuestras sociedades, y en relación con la mortalidad”.

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Fuente: perfil

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