Revocan la absolución a una obstetra del Hospital Ferreyra por mala praxis

La Cámara de Apelación de Dolores decidió darle lugar a la denuncia de Érica Fernández, quien dio a luz a su cuarto hijo por cesárea en el Hospital Emilio Ferreyra en el año 2012. El niño falleció dos años después de que le diagnosticaran encefalopatía crónica no evolutiva.

La Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del departamento judicial de Dolores dictó sentencia en un caso que involucra a la doctora Cecilia Mónica Magno, absuelta en abril del corriente año por Luciana Irigoyen Testa, jueza subrogante del Juzgado Correccional 1 del departamento judicial de Necochea, Luciana Irigoyen Testa, tras ser acusada por el delito de homicidio culposo en perjuicio del niño Joaquín Carabajal, hijo de Érica Fernández.

La historia se remonta al 11 de mayo de 2012, cuando Fernández (madre de otros tres hijos), quien estaba en la semana 39 de embarazo de Joaquín, se presentó en el Hospital Municipal Emilio Ferreyra con fuertes dolores y sangrado excesivo, por lo que fue atendida por Magno, quien se desempeñaba en ese momento como Jefa de Parteras del citado nosocomio comunal.

Como se describió en el debate judicial, Magno la tocó externamente y le dio una pastilla para las contracciones porque no dilataba. Al mismo tiempo, le dijo que como madre de los primeros tres hijos, Fernández no podía darse cuenta de que si iba a dar a luz o no, por lo tanto le dijo que se vaya a su casa.

Los fiscales involucrados en la investigación, Carlos Larrarte y el abogado de Fernández Sebastián Barletta, entendieron que en ese momento Magno podía determinar un diagnóstico presuntivo, y que el resultado del niño podría haber sido otro. La acusaron de omitir, por ejemplo, la realización de una ecografía o monitoreo para determinar el estado de la madre y el bebé, como así también las consultas paralelas con el ginecólogo en la habitación contigua en ese momento.

A la mañana siguiente del 12 de mayo, Fernández debió volver al hospital, esa vez con pérdidas, desprendimiento de placenta y hemorragias acompañadas de un fuerte dolor, lo que motivó una cesárea de urgencia en la que nació Joaquín y a quien se le diagnosticó encefalopatía crónica no evolutiva.

Esta patología le provocó a Joaquín múltiples convulsiones, insuficiencia respiratoria como punto de partida de la neumonía por obstrucción bronquial, y la posterior sepsis, shock séptico, insuficiencia renal e insuficiencia hepática, y finalmente fue hospitalizado durante dos años consecutivos, lo que provocó su muerte en 2 de abril de 2014.

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Según el representante del Ministerio Público Fiscal y el letrado Barletta, la jueza Irigoyen Testa que absolvió a Magno no prestó atención a lo anunciado por la perito médica oficial María Sandra Cecilia Amalfitani, sino que se basó en testimonios de profesionales de la salud en el hospital municipal local. Algunos colegas de obstetras que trabajaron con ella, algunos durante 20 años. Según Larrarte, las declaraciones de los médicos del hospital sobre lo sucedido no fueron objetivas.

En lo que respecta a la perito interviniente, la misma aseguró que era imposible explicar cómo a la paciente ni siquiera se le ordenó permanecer en el hospital por unas horas para realizarle estudios de rigor estipulados en el plan de acción. El mismo experto también dijo que Magno debió solicitar una ecografía -un procedimiento que puede ser resolutivo- y más en casos en donde representarían la única posibilidad diagnóstica. Por consiguiente, concluyó que, si la actuación hubiera sido más rápida, la resolución del cuadro hubiera sido distinta.

Qué dijo la madre

Respecto a aquellos días, Fernández dijo a la Justicia que fue al nosocomio el 8 de mayo a su último control de parto. «Estaba con mucho dolor ya, entonces como siempre tuve miedo al parto porque a mí me cuesta dilatar, pedí si me podían programar una cesárea. El día 9 vuelvo al hospital porque seguía con contracciones. Era mi cuarto parto. Por eso sé muy bien lo que es el dolor de parto. Fui al hospital con mucho dolor. Siempre a la guardia. Me hicieron tacto y me hicieron volver a mi casa. Nunca escucharon el latido del corazón del bebé para ver cómo estaba. Solo me hacían tacto. Vuelvo el día 10, me vuelven a hacer tacto, sin ecografía, sin escuchar los latidos del corazón del bebé, y me hacen volver a mi casa diciéndome que me faltaba porque no tenía dilatación. Mis contracciones eran muy fuertes porque no podía mantenerme parada del dolor”.

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Luego, relató lo que pasó después. “Vuelvo el día 11, me atiende la partera Magno, también estaba la enfermera Greta Eulogio. Estaba el ginecólogo Bustamante presente, sentado; me hacen pasar a un cuartito al lado. Le digo a la partera que estaba con mucho dolor, que no aguantaba más. Me hace tacto, no ecografía. El ecógrafo siempre estuvo al lado de la camilla. No escuchó los latidos del corazón del bebé tampoco. Me dijo “Ay mami me extraña con tres partos que no sepas que todavía te falta”. Me dio una pastilla para el dolor de contracciones. Le dije que tenía pérdidas, como había tenido los días anteriores. Me hizo volver a mi casa. Al otro día, el 12, voy al hospital, no podía ni mantenerme parada, era muy fuerte el dolor, lo llamo a mi marido, que se había ido a trabajar, vino enseguida, me llevó al hospital, me bajan en silla de ruedas porque yo no podía pararme, me entraron en la silla de ruedas, me dejaron en un costado mientras atendían a otra chica. Yo ya no veía nada, estaba como muy mareada, tenía mucho dolor, empiezo a gritar porque estaba en la silla de ruedas, y miro para abajo y era todo un charco de sangre. Me agarra un doctor, me lleva a ese cuartito, y empieza a gritarle a las enfermeras “se me muere, pongánle el suero que se me muere”.

Finalmente, Fernández contó cómo fue el desenlace de lo sucedido: “El ecógrafo estaba al lado, lo puso en la panza para ver cómo estaba el bebé y empezó a gritar para que preparen la cesárea de urgencia. Me dijo que mi bebé estaba muerto y que iba a intentar salvar mi vida. Me llevan al quirófano, yo estaba como en shock, no podía hablar, mi cuerpo saltaba porque me tuvieron que atar. Me despiertan para poder despedirme de mi hijo con vida. Le daban solo dos horas. A Joaquín lo reanima la doctora Sandra Hansen, cuando voy a neonatología la médica me dice que tuve un desprendimiento de placenta y que se podría haber evitado si me hacían una cesárea antes. Que mi hijo tenía una encefalopatía neonatal de origen hipóxico isquémico. Tenía libreta de control, pero muchas veces no te anotan todo. Me hice todos los controles mensuales, todos los estudios. No hay registro de los días que fui a la guardia. Fui acompañada al hospital el día 9 por mi hermano Pablo Fernández y mi cuñada Estella Venegas, el día 10 por mi hermano y mi marido Sebastián Carabajal. El día 11 voy con Sebastián y el día 12 también. Fui a la nochecita entre 19:30 y 20.30 todos los días. A esa hora me agarraban las contracciones. Si lo decidió todo la partera, sola o no, no lo sé porque en algún momento ella salió del lugar, no sé si habló con Bustamante o no. Yo me quedé con la enfermera Greta Eulogio… nunca me dieron un diagnóstico con anterioridad al nacimiento en la guardia. Simplemente, “mamá te falta, no tenés dilatación”. No me hacían otra cosa que tacto, se guiaban por la dilatación. Tengo también el resumen de historia clínica que me hizo la doctora Sandra Hansen: que el niño nace con un desprendimiento de placenta”.

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Según lo dicho por los denunciantes, hubo muchas fallas en la ejecución de lo dispuesto en la Guía para la Atención del Parto Normal del Ministerio de Salud de la Nación y falta por parte del equipo de salud del uso de las tecnologías y procedimientos destinados a los embarazos o partos de riesgo en todos los casos, aún en aquellos totalmente normales.

Por otra parte, aunque Fernández visitó el hospital varios días antes del nacimiento de Joaquín, su historial médico estaba completo recién desde el momento de la cesárea. A partir de lo informado, Barletta le dijo al portal marplatense 0223 “que tales omisiones resultan indicativas -además de una irregularidad administrativa seria- de una indiferencia de aquellos profesionales que toman contacto con Fernández frente al acto que se realiza. En este caso, de la obstetra y Jefa de Parteras del nosocomio, Mónica Cecilia Magno”.

La Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del departamento judicial de Dolores retornó entonces la causa a la instancia de origen, a fin que se defina la pena que corresponde imputar a Mónica Cecilia Magno.

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José Maria Martoccia

OJO, hay algún otro médico de mul mal carácter que también por las noches, aparentemente porque lo despiertan, atiende como el culo a las embarazadas con problemas y pédidas e incapaz de comunicarse con el profesional de cabecera, tambien ginecólogo del mismo servicio, las despacha de muy malos modos a que se vayan a las casas

oscar reyno

pongan los nombres a que le tienen miedo si están seguro con los hechos no hay que temerle a nadie nos callamos y ellos hacen lo que quieren y mientras no hay nombres no hay delito a los médicos del hospital les paga el pueblo si no les conviene que dejen el lugar a otro con mas ganas de realizar su tarea que es por lo que juran pero den nombres yo en mi caso las denuncias así les pongo nombre y apellido y no les tengo miedo por mas profesional o político que sea por lo menos es mi… Leer más »