El Jardín Japonés floreció y se adelantó de mes

Por lo general sus plantas florecen en la segunda quincena de octubre, pero esta vez se adelantó y floreció antes de tiempo, con la llegada de la primavera. Miles de vecinos pueden acercarse a este emblemático lugar para apreciar el árbol de los cerezos.

En la literatura, la primavera representa la juventud, época o fase de la vida de una persona en la que se dice que está en la “flor de la vida” ya que en la primavera florecen las plantas, hay muchos pájaros, brilla más el sol, los días son más largos. Las ideas del renacimiento, el rejuvenecimiento, la renovación, la resurrección y el nuevo crecimiento.

En este caso, hace dos semanas empezó a florecer es el Jardín Japonés del Parque Miguel Lillo de nuestra ciudad. Cosa poca usual ya que florece cerca de la segunda quincena de octubre. Esta vez se adelantó y floreció.

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Es una obra que se hizo en el año ’90 y que hoy da sus frutos. Desde hace un par de año a través de la Secretaría de Planeamiento y Obras Públicas, a cargo de Ricardo Carrera, y de la Asociación Japonesa se encaran diversos trabajos de restauración y ampliaciones.

No se trata solo de acomodar la entrada al jardín y mantener el corte del cerco perimetral sino en esta época se disfruta de la forestación de los cerezos. Haciendo referencia a dicho lugar, el año pasado el artista Ariel Espósito realizó una imponente intervención muralista que refleja paisajes y colores de la cultura oriental.

Cabe recordar que en el mes de octubre se celebra en el país oriental la Sakura, o floración de los cerezos japoneses, un acontecimiento natural muy apreciado por la comunidad porque adelanta la llegada de la primavera y simboliza el renacer de la propia vida y de su belleza.

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