Cerró sus puertas un colegio de Pilar que le negó la matrícula a ocho niños con discapacidad

El Colegio Magno anunció su cierre definitivo a semanas del fin de las clases. En septiembre el dueño de la institución le había informado a los padres que se quedaban sin vacantes para el año porque el rendimiento de sus hijos “le bajaba la vara” a la institución y que su proyecto educativo corría por otros carriles.

Las autoridades del Colegio Magno de Pilar, que hace un mes dejaron sin vacantes a ocho alumnos con discapacidad, informaron el cierre de la institución a partir de la finalización del Ciclo Lectivo 2022.

“En el día de hoy presentamos a la Subsecretaría de Educación de la Dirección General de Cultura y Educación (bonaerense) la notificación que les adjuntamos, en la cual solicitamos la baja de la matrícula del colegio y anunciamos el cierre del mismo a partir de la finalización del Ciclo Lectivo 2022”, indicó la escuela a través de un comunicado que enviaron a los familiares.

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De acuerdo a lo planteado por las autoridades, “el cierre definitivo no tiene que ver con las numerosas dificultades que encontramos a lo largo del camino, sino con una nueva intervención de la Dirección General de Cultura y Educación, que desde hace un tiempo ha dado muestras de no acompañar nuestro plan”.

Es que los directivos del Magno no solo dejaron sin matrícula a alumnos con discapacidad, sino que también desoyeron las normativas vigentes sanitarias y educativas durante la pandemia de coronavirus al abrir el colegio pese a la prohibición que regía por la situación epidemiológica durante los primeros meses del año 2021.

Varios padres de los chicos damnificados expresaron su sorpresa y tristeza por la decisión de las autoridades del establecimiento educativo.

La decisión de las autoridades del Magno College se da luego de que su dueño, Sebastián Boix Mansilla, a fines de septiembre, le informó a ocho familias de alumnos con discapacidad que no podrían seguir en esa escuela a partir del año próximo. La razón que dio a los padres era que su rendimiento “le bajaba la vara” a la institución y que su proyecto educativo corría por otros carriles.

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Esto causó no solo la tristeza de los chicos desplazados, sino también la indignación de sus padres y de las familias del resto del alumnado. Es por eso que promovieron un abrazo frente al colegio en apoyo a las familias discriminadas y se realizó una denuncia ante el Inadi y la Dirección de Cultura y Educación bonaerense.