Una mujer fue arrestada en Necochea por ser parte de una banda que estafó a un minimercado en Bolívar con tarjetas de débito falsas. Los estafadores, tras un acuerdo con la Fiscalía, devolvieron casi $2 millones. Se secuestró una Amarok vinculada al delito.
Como informó Diario Necochea, una mujer fue detenida en Necochea por su participación en una estafa millonaria en un comercio de Bolívar. Ahora se reveló que este grupo de delincuentes, compuesto por tres integrantes de una familia gitana, tuvo que devolver casi dos millones de pesos. Este resarcimiento económico se acordó entre la Unidad Fiscal de Instrucción Descentralizada Nº15 de Bolívar, liderada por la Dra. Julia María Sebastián, y la defensa de los acusados, quienes estafaron al Minimercado "El Obrero" de la mencionada ciudad mediante el uso fraudulento de tarjetas de débito.
En un acuerdo, el cual fue mediado entre la Fiscalía Descentralizada Nº15 de Bolívar, bajo la dirección de la Dra. Julia María Sebastián, y los abogados defensores, tres miembros de una familia gitana de Mar del Plata, enfrentaron consecuencias legales por su involucramiento en una estafa contra el Minimercado El Obrero en Bolívar. El hecho ocurrió en octubre de 2023 cuando, utilizando tarjetas de débito fraudulentas, adquirieron bienes por casi un millón de pesos, transacción que jamás se concretó financieramente.
Este acto delictivo se produjo cuando los implicados, pertenecientes a la comunidad gitana, seleccionaron una considerable cantidad de productos en el establecimiento situado en la Avenida Mariano Unzué y procedieron al pago con tarjetas de débito, sin que los montos correspondientes se acreditaran efectivamente, dejando a los dueños del minimercado en una situación de desamparo económico.
La titular del comercio afectado detalló meticulosamente cómo, mediante el uso de algún tipo de engaño tecnológico, los pagos nunca se reflejaron en sus cuentas, llevando a la presentación de una denuncia por estafa. Este hecho desencadenó una investigación exhaustiva por parte de la Subdirección de Investigaciones en Delitos Económicos y Crimen Organizado (Sub DDI) de la localidad.
El caso dio un giro cuando, el 26 de marzo, la policía detuvo a una mujer relacionada con el ilícito durante un allanamiento en una vivienda de la Villa Balnearia, donde también secuestraron una camioneta Volkswagen Amarok, vehículo empleado tanto para cometer el delito como para huir de la escena. Esta camioneta se había convertido en una pieza clave en la investigación, ligando a los sospechosos con el delito.
Para evitar un juicio que podría resultar en una condena de hasta seis años de cárcel, el defensor legal de los acusados propuso un reembolso total del dinero gastado. Este ofrecimiento llevó al Ministerio Público Fiscal a exigir, adicionalmente, un resarcimiento acorde al ajuste por inflación y al valor de reposición de los bienes sustraídos, cantidades meticulosamente calculadas por contadores contratados para el caso.
El arreglo propuesto fue finalmente aceptado por las partes perjudicadas y formalizado por la Fiscalía de Bolívar. Como resultado, los responsables de la estafa retribuyeron cerca de dos millones de pesos, sumando tanto el costo original de los bienes sustraídos en octubre con tarjetas fraudulentas como la suma adicional calculada por los contadores.
Tácticas de fuga y estafas en la región
Tras la compensación económica efectuada, la atención se centró nuevamente en el evento delictivo que se había producido en un conocido supermercado de Bolívar. En ese lugar, los estafadores, utilizando artimañas tecnológicas, lograron interferir con el sistema de transacciones electrónicas para adquirir mercaderías valoradas en dos millones de pesos sin concretar el pago efectivo.
La denuncia se formalizó ante la policía bajo la categoría de Estafa, dando pie a una investigación por parte de la Sub DDI de Bolívar. Se descubrió que este grupo ya había intentado ejecutar fraudes similares en otros establecimientos comerciales de la región. La colaboración del Centro de Monitoreo local fue crucial para rastrear la ruta del vehículo usado por los delincuentes y para identificar su patente.
La búsqueda de los implicados se intensificó, considerando sus antecedentes de delitos similares en diferentes partes del país. Los sospechosos solían cambiar de residencia y medios de contacto frecuentemente, lo que complicaba su localización. La policía, entonces, recurrió a la tecnología de investigación criminal para obtener información de compañías telefónicas y redes sociales, desenmarañando así la red operativa del grupo.
El esfuerzo culminó con el arresto de una mujer de 35 años, parte de la comunidad gitana, y el secuestro de la camioneta Amarok en Necochea. Este logro fue producto del trabajo de la DDI local, que la notificó sobre el inicio de una causa en su contra por «Encubrimiento», gestionada por la UFI 20 de nuestra ciudad.








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