En la localidad turística de Mar del Sud, una investigación liderada por la jefatura comunal de Miramar culminó con la detención y desvinculación de la fuerza de dos agentes. Los implicados se apropiaron de diversos electrodomésticos y un cuatriciclo.
Dos integrantes de la fuerza policial, quienes hasta hace poco tiempo se encargaban del orden en Mar del Sud, admitieron que desvalijaron a una vivienda. Durante el interrogatorio realizado por la fiscal Ana María Caro, los agentes reconocieron su culpabilidad y expresaron su pesar, alegando que estaban atravesando dificultades económicas y que su objetivo era liquidar los bienes sustraídos para saldar sus compromisos financieros.
Los implicados, un sargento y un oficial previamente asignados al destacamento local, quedaron bajo arresto. La declaración de los acusados tuvo lugar en el marco de una investigación sobre el asalto a una residencia situada en la intersección de las calles 11 y 194 de la mencionada zona costera.
La representante del Ministerio Público aseguró que los dos exfuncionarios seguirán privados de libertad, mientras que Raúl Ruiz, el letrado que defiende a los acusados, no ha solicitado aún su liberación. Tras ser relevados de sus cargos oficiales, ambos se encuentran recluidos en la Unidad Penal 44 de Batán.
El incidente ocurrió el pasado 13 de abril en una propiedad cuyos dueños son visitantes habituales de la región pero no se hallaban presentes durante el acto ilícito. El cuidador del inmueble fue quien alertó sobre un primer intento fallido de intrusión, tras lo cual los ahora detenidos arribaron al sitio y constataron únicamente daños menores sin registrar pérdidas materiales.
Sin embargo, más adelante se descubrió que la entrada había sido forzada nuevamente y varios objetos valiosos habían desaparecido, incluyendo un vehículo todoterreno Yamaha 350, tres televisores inteligentes y bicicletas entre otros artículos. La ausencia de un informe oficial sobre este primer evento sospechoso fue uno de los factores que despertaron las alarmas, tal como indicó Caro: "Los policías no dejaron constancia de la primera intervención, no hicieron acta de procedimientos y no comunicaron a la fiscalía".
Una serie de pruebas recabadas durante la pesquisa, como grabaciones de cámaras de seguridad y datos proporcionados por el sistema satelital que monitorea los movimientos del patrullero, fueron cruciales para esclarecer los hechos. Las imágenes mostraban al vehículo policial dirigiéndose hacia Miramar con los objetos hurtados a bordo.
Finalmente, registros obtenidos durante allanamientos realizados en domicilios pertenecientes a los agentes condujeron al hallazgo de gran parte del botín. Los operativos tuvieron lugar en Chapar al 300 y en la intersección de las calles 25 y 68 en Miramar, donde se recuperaron numerosos elementos pertenecientes a los afectados por el robo.








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