Según diversos estudios, el agua potable de la zona presenta alarmantes índices de contaminación por Arsénico y agrotoxicos. Ante esta situación, especialistas e investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrollaron un dispositivo que es capaz de extraer hasta el 100% del arsénico en aguas contaminadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Código Alimentario Argentino establecen un máximo de 10 mg de Arsénico por litro para el agua potable. Sin embargo, en varias localidades de la región este índice ronda o supera los 50 mg por litro.
Las consecuencias en la salud por consumir agua contaminada con arsénico son múltiples, desde afecciones cardiovasculares hasta diabetes o enfermedades en la piel. El aumento de esta contaminación en el agua se produce entre otras cosas por el cambio climático, que provoca sequias y como consecuencia de ellas los niveles de los acuíferos bajan y el arsénico se concentra más en el agua. A esto se le suma en las zonas sojeras, el impacto de los agrotóxicos.
Frente a esta problemática, especialistas de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) generaron un biocarbón de bambú y un dispositivo de filtrado capaz de extraer hasta el 100% del arsénico en aguas contaminadas. El nombre del equipo de investigación es proyecto Guaduar, y la directora del mismo, la docente Andrea Vega, dialogó con Diario Necochea acerca de este gran avance.
Vega aseguró que "en la Argentina, la presencia de arsénico en agua en concentraciones tóxicas es una problemática extendida en no menos de 18 provincias". Sobre la solución desarrollada por su equipo de trabajo, la investigadora explicó que "la solución Guaduar se basa en un biocarbón, material poroso impregnado con nanopartículas de hierro, sintetizado a partir de cañas de un bambú leñoso nativo de la Argentina. El biocarbón absorbe el arsénico del agua contaminada, permitiendo el uso posterior del agua para beber y/o cocinar".
Acerca de la posibilidad de producir está solución a gran escala, Vega afirmó que "contamos con una tecnología validada, a través de resultados de investigaciones científicas, y un equipo interdisciplinario consolidado que trabaja junto a un empresario en el escalado del biocarbón". En ese sentido, la docente informó que "algunos municipios mostraron interés por este biocarbón. Esperamos que esta tecnología pueda llegar a quienes la necesitan en un futuro cercano".
Por otra parte, la problemática que ya lleva varios años, desencadenó distintos reclamos y manifestaciones en varias ciudades de la provincia, motivando la intervención del poder judicial. En el caso de la ciudad bonaerense de Lobos por ejemplo, luego de que se comprobase que el agua contenía altos niveles de arsénico sumado a residuos de plaguicidas, el juez Juan José De Oliveira dictaminó que el municipio debía proveer con bidones de agua potable a los vecinos denunciantes, escuelas, centros de salud y clubes. Las autoridades municipales apelaron pero la justicia volvió a fallar a favor de los denunciantes y agrego una sanción de 25.000 pesos por cada día en el que no se les brindara el agua potable a los ciudadanos.
Una situación similar se dio también en el 2010 en la ciudad de Junín donde ante los reclamos de los vecinos, la justicia dictaminó que el municipio debía dar a la brevedad una solución definitiva del arsénico en el agua de la ciudad. Por cada día que el municipio tardase, se le estableció una multa diaria que en ese momento fue de 800 pesos por día, lo cual en valores de hoy equivaldría a aproximadamente 197.000 pesos. Con esta jurisprudencia previa, los municipios de la región se exponen a severas sanciones en caso de ser denunciados por los ciudadanos afectados por la contaminación.








Enviá tu noticia 
