En abril de 2023, asaltó una panadería ubicada en Avenida 59. Detenido días después gracias a las cámaras de seguridad, fue condenado a cinco años de prisión por la fiscalía 30. El delincuente, armado con cuchillo, intentó robar dinero y un celular, pero la empleada se resistió.
Durante un proceso judicial abreviado, se dictó una sentencia de cinco años de prisión efectiva para un individuo de apellido Conses, tras ser encontrado responsable del asalto a la panadería Gran Galicia, situada en la avenida 59, suceso que tuvo lugar en abril de 2023.
La fiscalía número 30, dirigida por Carlos Larrarte, estuvo al frente de la investigación y logró la detención del acusado pocos días después del incidente. El registro de las cámaras de seguridad de la panadería fue clave para su captura. Desde entonces, el asaltante se encuentra recluido en el establecimiento penitenciario de Batán, donde seguirá cumpliendo su condena.
El robo a Gran Galicia no fue un caso aislado; formó parte de una serie de robos similares que afectaron a varias panaderías en Necochea y Quequén durante el año pasado.
El incidente específico ocurrió en "Gran Galicia", ubicada en la avenida 59 n° 4470, cuando una trabajadora del comercio, de 66 años, fue confrontada por el malviviente, quien en ese momento tenía 35 años. Armado con un cuchillo, irrumpió en el establecimiento exigiendo dinero y el teléfono móvil.
Las cámaras de seguridad del local capturaron todo el evento. Se puede oír cómo el ladrón demanda el efectivo y el aparato electrónico; sin embargo, la empleada se niega rotundamente a entregarle su celular.
Como se puede ver en las imágenes de las cámaras de seguridad enviadas a Diario Necochea, a través de nuestro WhatsApp (2262 356811), el sujeto ingresó al establecimiento vistiendo una campera bordó, pantalones azules y una gorra negra, se ocultó el rostro con una mano y al entrar, saludó e inmediatamente se dirigió a la empleada, amenazándola con el arma blanca. A través del audio captado por la cámara de seguridad, se escucha al ladrón decirle: «Dame todo o te mato».
La empleada intentó mantener la calma y le respondió: «Bueno, pero no me amenaces». Luego, le preguntó qué era lo que quería. El malviviente fue tajante en su respuesta: «La plata y el celular«. La empleada se negó a entregar su teléfono, argumentando que era el único que tenía y no podía comprar otro.
Este episodio refleja tanto la vulnerabilidad de los comercios ante actos delictivos como la valentía mostrada por ciudadanos frente a situaciones amenazantes. La justicia ha actuado imponiendo una pena significativa al culpable, pero queda claro que aún persisten desafíos importantes en materia de seguridad pública.








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