Tras ser brutalmente asaltada en Necochea, Daniela Miranda manifestó su intención de no dejarse amedrentar y continuar con sus actividades diarias, expresando su deseo de seguir adelante a pesar del miedo que el incidente le causó.
En una entrevista con Diario Necochea, Daniela Miranda, quien sobrevivió a un asalto mientras vendía en la playa en su silla de ruedas, expresó su decisión de continuar con su vida a pesar del trauma. "Lástima que ahora tengo que estar con más cuidado, pero bueno, ayer salí enseguida para entregar productos de Violeta, pero ¿qué hago encerrada? Así que acá nomás fui a llevar libros y a entregar un producto, pero bueno, ¿qué hago? ¿me quedo cerrada con miedo? a cualquiera le puede pasar, a mi me pasó a mí, justo a mí, pero bueno, ayer empecé a pintar las latas, voy a ir con más latas ahora, fui con 20 ahora voy a ir con 30, no me van a joder estos", dijo Miranda, reflejando su espíritu de no dejarse amedrentar por las circunstancias.
Este acto de valentía surge después de un incidente ocurrido el pasado sábado en un apacible sector de la ciudad, específicamente en la calle 85 entre las calles 2 y 4, cerca de la playa. Daniela, quien habitualmente se desplaza en silla de ruedas debido a su discapacidad, fue brutalmente agredida por un delincuente durante un intento de robo. El atacante la golpeó en la nuca con la culata de un arma, lo que accidentalmente provocó un disparo. Por suerte, la bala impactó en la silla y no en su cuerpo.
"Voy a ir con más latas ahora, fui con 20 ahora voy a ir con 30, no me van a joder estos"
La escena tuvo lugar alrededor de las 18 horas, justo cuando la mujer se disponía a dejar el lugar después de un día de venta de latas pintadas y cosméticos. Aunque físicamente no sufrió heridas graves, el golpe y el disparo le causaron un desmayo y un considerable shock emocional.
Vecinos y propietarios de negocios cercanos se apresuraron a socorrer a la víctima, trasladándola al hospital municipal. Aunque se recuperó de las heridas físicas, el asalto dejó una marca profunda en su bienestar emocional, confinándola a un estado de miedo persistente que la hacía dudar de salir de casa. "Me doy cuenta que la vida es una mierda, la vida no vale nada…", había comentado a este medio, manifestando su desolación.
Daniela vive junto a sus hermanas, que también enfrentan problemas motrices y han sido víctimas de estafas y engaños anteriormente, explotando su vulnerabilidad. Este incidente violento fue el primero en poner directamente en peligro sus vidas, lo cual subraya la gravedad de su situación.
La comunidad de Villa Balnearia, donde sucedió el ataque, se encuentra en alerta y cansada de la continua ola de robos y violencia. Este suceso es solo uno más de los muchos que azotan la zona, aumentando el clima de inseguridad entre los residentes.
A pesar de la valentía de Daniela y su determinación de seguir adelante, el incidente resalta la necesidad urgente de medidas de seguridad más robustas en el área. Hasta el momento de esta publicación, el Jefe de la Departamental de Necochea, el comisario Martín Urrestarazu, no ha emitido comentarios sobre acciones específicas para mejorar la seguridad local.








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