Asesorados y apadrinados por el fallecido juez necochense Mario Juliano, internos del penal de Batán iniciaron distintos proyectos de reinserción laboral y formación profesional. Cuentan además con el apoyo de víctimas de delitos.
La prisión de máxima seguridad de Batán, ubicada a solo 115 km de Necochea, es la cárcel más poblada de la región. En busca de facilitar la reinserción a la sociedad y evitar la reincidencia en el delito se conformaron las cooperativas de trabajo Oktupak y Liberté, que mediante diferentes proyectos buscan insertar en el mercado laboral a las personas privadas de su libertad.
El comienzo de estas iniciativas puede fijarse en el 2009, cuando el juez de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de Mar del Plata, Esteban Viñas, introdujo el rugby en los penales para que funcionara como una herramienta educativa. El proyecto entusiasmó a los reclusos y se conformó un pabellón destinado a los internos que participaban. Como requisito para ser parte de esta iniciativa, se impuso terminar los estudios y participar en talleres de oficios. Esto redundó en que gran cantidad de internos se formaran educativa y laboralmente.
Este proceso paulatino de formación, desembocó en que en el 2014 un grupo de presos fundó el taller-cooperativa Liberté. Inicialmente apadrinados por un pastor adventista, los internos encararon proyectos de confección y venta al exterior de ropa de trabajo y relojes de pared, con lo cual podían sustentarse y de paso ayudar también a sus familias, la mayoría de ellas de bajos recursos.
Posteriormente, los miembros de la cooperativa entablaron relación con el juez necochense Mario Juliano (fallecido en 2020) quien los asesoró legalmente ante algunos intentos de las autoridades por recortar y clausurar el proyecto. Gracias a la ayuda de Juliano, obtuvieron el permiso para funcionar de manera autogestionada y con el correr de los años sumaron nuevas iniciativas.
Entre las iniciativas de la cooperativa se destacan una biblioteca con 3500 libros para los internos de la cooperativa, a la que le sumaron un servicio de “biblioteca móvil” con el cual todos los días llevan, con un carrito, libros al resto de los pabellones. Asimismo, emprendieron un apiario con el que producen miel y un almacén que resalta utilizar parte de sus ganancias para un fondo de reparación para víctimas de delitos.
Sin embargo el emprendimiento más conocido de la cooperativa es “Punto de Paz” un caso prácticamente inédito de un restaurante funcionando en las instalaciones de una unidad penal. El proyecto es gestionado en su totalidad por presos e internos que ya cumplieron su condena y cuentan con la ayuda de la ONG Víctimas por la Paz. La iniciativa se inscribe dentro de la lógica que maneja esta ONG, que está conformada por víctimas de distintos delitos, que en lugar de reclamar penas más duras, se involucran en proyectos de reinserción laboral para evitar la reincidencia en el crimen y poder así bajar los índices del delito.
Cabe señalar que en la Provincia de Buenos Aires, de los detenidos con condena el 18,1% son reincidentes. A nivel país este índice aumenta levemente y es de alrededor del 21%. Estas estadísticas vienen reduciéndose en los últimos años y es probable que los proyectos de reinserción laboral y educación tengan relación con este fenómeno.
La otra cooperativa del penal de Batán es Oktupak y comenzó a gestarse en 2020, en el marco de la pandemia de covid-19. En 2022 consiguieron sellar un convenio con el entonces ministro de Justicia de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, Julio Alak, que les permitió instalar un taller de carpintería y herrería en el que trabajan como plantilla fija 8 presos a los cuales se les suman otros 4 en determinadas ocasiones.
En el 2023 , gracias a un subsidio otorgado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, la cooperativa pudo comprar máquinas, vestimenta adecuada para las tareas que realizan y elementos de seguridad para el taller. Finalmente, este año los reclusos agrupados en Oktupak firmaron un convenio con el Sindicato de la Madera, para poder formarse adecuadamente en el uso de la maquinaria y adquirir nuevos saberes específicos.
Por Simón Franco








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