Tras el fallecimiento de Leo Mattioli en el 2011, en el hotel Gala de Necochea, su nombre aún resuena con fuerza en el ambiente de la música. Karina La Princesita desmintió haber tenido un romance con él, mientras que en Pinamar, afirman que el fantasma del León Santafesino sigue en la mansión que alquilaba.
Karina La Princesita es un nombre conocido en el ambiente de la cumbia argentina. Desde que inició su camino en solitario en 2004, sus temas se han entrelazado con los sentimientos y las melodías del género romántico, encontrando paralelismos con otro grande de la movida tropical: Leo Mattioli. Recientemente, se trajo a colación una anécdota que rememora los inicios de Karina y su conexión con "El León Santafesino".
La influencia de Leo Mattioli en el mundo de la cumbia sigue siendo palpable, pese a su fallecimiento el 7 de agosto de 2011 en el hotel Gala de Necochea tras ofrecer un concierto. Su legado musical perdura en los hogares argentinos y continúa inspirando a nuevos talentos dentro del ritmo santafesino. Karina, durante sus primeros pasos en la música, también recibió el apoyo de este ícono.
En medio de especulaciones sobre la naturaleza de su relación, un seguidor le preguntó a Karina La Princesita en Instagram si Leo Mattioli la había asistido tras su separación de "El Polaco". La pregunta insinuaba una amistad cercana con el autor del famoso "¡Ay, amor!".
Frente a esta curiosidad, Karina La Princesita descartó cualquier romance, aclarando malentendidos y confirmando que entre ellos existía un cariño especial. "¡Nooo! No es cierto. Nos invitó a comer a su casa a la banda entera, como hacía con varios artistas. Después mantuve contacto y me daba consejos sobre la carrera. Era muy generoso con esas cosas. ¡Pero no más!", expresó despejando dudas sobre su vínculo con Mattioli.
Por otro lado, hay quienes sostienen que la presencia de Leo Mattioli trasciende incluso después de su muerte. Vecinos de Pinamar aseguran que el espíritu del cantante aún recorre una mansión que él frecuentaba durante sus vacaciones. Entre los años 2000 y 2011, era común ver al músico disfrutando de su tiempo libre en una residencia situada entre Av. Libertador y Av. Martín Pescador, donde los admiradores aprovechaban para acercarse.

A pesar de estar deshabitada actualmente, residentes locales afirman experimentar fenómenos inusuales por las noches. "Se escuchan ruidos extraños, música y a una persona cantar a capela", comentan aquellos que viven cerca del lugar. Un grupo de jóvenes llegó incluso a abandonar la propiedad durante unas vacaciones debido a los persistentes eventos paranormales que vivenciaron, incluyendo oír uno de los grandes éxitos de Mattioli, Tramposa y mentirosa, interpretado sin acompañamiento musical en lo que parecía ser una serenata fantasmal.








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