Según estudios recientes sólo el 3,5% de los necochenses utilizan el transporte público. Entre las alternativas posibles para reactivar el servicio, los especialistas ven factible que las líneas pasen a ser municipales.
Tras el último aumento programado para fines de este mes, el boleto de colectivo en Necochea pasó a ser el más caro del país. El precio desmedido, sumado entre otros factores a las demoras en los servicios y la ausencia de nuevas rutas, llevó a la población a utilizar cada vez menos el transporte público, que actualmente se encuentra cerca de su piso histórico de usuarios. En diálogo con Diario Necochea, Abel Sarratea, ex gerente de Transporte Necochea, analizó este fenómeno y propuso soluciones.
La pérdida de usuarios para el transporte público puede observarse a simple vista en los colectivos que recorren la ciudad. Pero también las estadísticas respaldan claramente esta impresión. Necochea tiene aproximadamente 92.933 habitantes, mientras que los usuarios reales por día del servicio de colectivos (considerando pasajeros transportados y cantidad de viajes por usuario) son 3.279. Esto muestra que sólo el 3,5 % de los habitantes de Necochea usa el servicio público de micros.
Entre los motivos detrás de este fenómeno, Abel Sarratea explicó que son varios. Por un lado están los factores tecnológicos y de cambios culturales, como lo son el incremento en el uso de motocicletas, el crecimiento del parque automotor familiar, la tendencia creciente en vida saludable (caminar o andar en bicicleta) o la consolidación del servicio de delivery.
Pero por otra parte existen muchos factores que alejaron a la población y que corresponden a deficiencias en el servicio de micros. Allí se pueden enumerar las largas esperas producto de la baja frecuencia en los servicios, la falta de información de los servicios (horarios, etc.) y la falta de sincronización entre oferta y demanda.

En el último punto enumerado entra quizás la principal razón por la cual la mayoría de los necochenses desistió de usar el servicio de transporte público. En un contexto con crecimiento de la pobreza, desempleo y caída del consumo, el boleto de colectivo aumentó a 1000 pesos, convirtiéndose en el más caro del país y mostrando una desconexión llamativa con la situación de sus potenciales clientes.
Entre las posibles alternativas, Sarratea no descartó la posibilidad de que las líneas pasen a ser municipales. El especialista explicó que actualmente el estado ya “subsidia en un 80 % y es por tanto es en sí mismo un socio”. En ese sentido subrayó que “existe lo que se denomina SAPEM, por ejemplo en Bahía Blanca, que son sociedades anónimas con Participación Estatal Mayoritaria”.
Entre otras soluciones recomendadas, Sarratea también propuso “usar la tecnología y tratar de interactuar con el pasajero para intentar colocar servicio donde esté garantizado el usuario. Eso genera un servicio rentable”. Asimismo, el ex gerente consideró que “no se puede ofrecer el mismo servicio y frecuencia durante todo el día cuando la demanda varía según la actividad comercial, escolar, etc.”
El incremento vertiginoso del costo del transporte público es un fenómeno que se viene experimentado en todo el país (aunque a un menor índice que el necochense). El caso más ilustrativo es el AMBA, zona del país que históricamente tuvo el boleto más económico debido a la inmensa cantidad de personas que utilizan el transporte público, pero que en los últimos meses sufrió un brutal aumento. El boleto mínimo pasó de 52 pesos en diciembre a 270 actualmente, representando un aumento mayor al 500%.
Ante el argumento habitual de las empresas, de que deben aumentar el precio del boleto para poder ser rentables, Sarratea propuso que diversifiquen sus ingresos. En ese sentido postuló que las empresas pueden realizar “venta de combustible y casas de repuestos por ejemplo”








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