Ángel Emiliano Ochoa, preso desde 2017 en Santa Fe por robo de automotores, siguió estudiando y fue elegido para un programa de Meta. Desarrolló una app con inteligencia artificial y recibió un precontrato de USD 300 mil.
Ángel Emiliano Ochoa, de 28 años, se encuentra privado de su libertad en el pabellón 20 de la Unidad XI de Piñero desde hace seis años. A pesar de estar cumpliendo una sentencia de 13 años por robo de vehículos, no dejó que las rejas frenaran su ímpetu por superarse y alcanzar sus metas. Antes de ingresar al establecimiento penitenciario, ya contaba con conocimientos en diseño gráfico y programación web, pero decidió profundizar sus estudios en matemáticas y no tardó en captar la atención de una de las empresas más grandes del sector tecnológico.
Meta, la compañía liderada por Mark Zuckerberg, seleccionó al santafesino para un programa destinado a jóvenes talentos, reconociendo así el potencial de su proyecto para desarrollar una red social enfocada en ofrecer los mejores precios locales en diversos productos y servicios. Este logro llegó acompañado de un precontrato valorado en USD 300 mil, lo cual representa un gran avance para él y su carrera profesional.
Los defensores legales de Ochoa, Alejandro Impallari y Damian Andrés, desestiman que este logro sea parte de una estrategia para obtener beneficios penitenciarios. "Si fuera así, la empresa ya hubiese salido a desmentirlo", afirman con firmeza. Ellos ahora buscan que la justicia le otorgue cierta flexibilidad en su condena para que pueda cumplir con los plazos estipulados por Meta y tener lista la aplicación antes del 7 de diciembre.

El abogado Impallari reveló detalles sorprendentes sobre cómo el preso ideó su aplicación: "La app la desarrolló hace dos años con la ayuda de un teléfono celular obsoleto. No lo ayudó nadie. Tiene todos los algoritmos detallados de manera manuscrita. En total son como 20 hojas". Esta narrativa destaca el ingenio y la determinación del joven incluso bajo circunstancias adversas.
Ochoa enfrenta actualmente un dilema emocional debido a que, aunque ha cumplido con la mitad de su pena y podría solicitar la libertad condicional, está siendo investigado por otro supuesto delito. Sin embargo, sus abogados están luchando por respetar su derecho constitucional y los tratados internacionales que avalan su capacidad para trabajar. Para llevar a cabo el desarrollo completo de la aplicación, necesitará contratar aproximadamente a 20 profesionales.
En un intento por facilitar el trabajo necesario para finalizar la aplicación dentro del penal, se propuso permitir que Ochoa trabajara desde el domicilio materno o alternativamente que pudiera salir durante el día y regresar a dormir al establecimiento penitenciario cada noche. Además, ofreció un generoso plan de compensación económica tanto a posibles víctimas como a instituciones involucradas una vez recibido el primer pago de Meta.
Ochoa tiene planes ambiciosos más allá del dinero inicial; aspira a recibir acciones de Meta tras completar todas las etapas del contrato y ya vislumbra un futuro aún más prometedor con la posibilidad de que Netflix narre su historia en una película. Mientras tanto, el Estudio Impallari continúa buscando desarrolladores dispuestos a sumarse al innovador proyecto que podría cambiarle la vida a este joven emprendedor detrás de las rejas.








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