Necochea y la región presentan un brote de triquinosis, desencadenado luego de un asado familiar. Si bien no existe un tratamiento específico o cura puntual para esta enfermedad, si es posible prevenir y evitarla.
Las autoridades sanitarias de la Provincia ya confirmaron de manera oficial el brote de triquinosis en Necochea y otras ciudades de la región. Desde el Área de Epidemiología de la Región Sanitaria VIII, explicaron el alcance del brote y también pudieron dilucidar el origen del mismo.
Los especialistas médicos de la región informaron que se trata de dos brotes simultáneos de la peligrosa enfermedad. Uno de los brotes se dio en el cercano partido de General Pueyrredón, donde 3 pacientes presentaron síntomas.
En Necochea, según informaron las autoridades sanitarias, fueron 18 los casos. En el informe detallaron que estas personas “habían consumido chacinados producto de una faena familiar, dos cerdos y un toro viejo. Todos los casos se habrían reunido en un asado familiar y consumido estos productos”.
Es necesario explicar que la Triquinosis es una enfermedad parasitaria producida por una larva que se encuentra alojada en los músculos de los cerdos y otros animales salvajes, como el jabalí y el puma. Llamativamente, la triquinosis no presenta síntomas en los animales, quienes transitan la enfermedad de manera casi imperceptible. El único que presenta sintomatología es el humano.
El contagio en humanos, se da en la inmensa mayoría de los casos por la ingestión de carne o derivados cárnicos, crudos o mal cocidos, que contengan larvas del parásito vivos. En general, esto se produce porque se consume carne de cerdo que no pasó por los debidos controles bromatológicos.
Paola Amiotti, médica veterinaria de sanidad animal y referente del Centro Regional Buenos Aires Sur del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), explicó en declaraciones radiales la importancia de los controles sanitarios de la carne. La especialista señaló que “durante un proceso llamado digestión artificial se degradan las carnes y se observan a través de un microscopio las posibles larvas del parásito. Esta práctica es obligatoria y es llevada a cabo por los frigoríficos de cerdo con todos los animales que faenan”.
En ese sentido, Amiotti informó que el producto, para ser comercializado, siempre debe contar con un rótulo o etiqueta que aclare el fabricante y el número de habilitación. Ese trámite puede ser concretado por Senasa o por la autoridad provincial. En ese marco la venta informal es ilegal y está prohibida, pero llamativamente no sucede así con el consumo domiciliario.
En cuanto a los síntomas que presenta la enfermedad, van desde un síndrome gripal leve, hasta diarrea, dolor abdominal, inflamación de párpados, mucho dolor muscular y fiebre. En los casos más graves, la diseminación de las larvas puede afectar también el miocardio, produciendo insuficiencia cardíaca y arritmias por inflamación del corazón.
Las diferentes autoridades sanitarias resaltan que no existe un tratamiento específico o cura definitiva para esta enfermedad. Si hay medicamentos que se pueden usar para tratar la infección reciente y los analgésicos pueden ayudar a aliviar el dolor muscular, pero una vez que las larvas invaden los músculos generan quistes activos por muchos años.
En ese contexto y estando la región bajo una alerta epidemiológica, cobran vital importancia las medidas de prevención para no contraer la enfermedad. Es fundamental no consumir alimentos de faenas caseras o sin habilitación bromatológica. Asimismo, al adquirir embutidos y productos derivados, verificar en la etiqueta que hayan sido elaborados por empresas autorizadas y ni bien se presenten síntomas compatibles con la enfermedad se debe consultar a los médicos, ya que la detección temprana puede significar una ventaja.








Enviá tu noticia 
