La concejal Rosario Roldán (ACT), presentó un proyecto para que en el distrito se realicen campañas de concientización sobre el impacto de la contaminación sonora en personas con Trastorno Espectro Autista (TEA). Vecinos con distintas condiciones médicas ya habían reclamado medidas contra estos ruidos.
Los ruidos molestos, provenientes especialmente de escapes y bocinas de los automóviles, son un problema que aqueja a las ciudades modernas. Necochea no escapa a esa lógica y en los últimos tiempos ya hubo quejas de vecinos que padecen diferentes enfermedades y condiciones médicas y a quienes estos ruidos los afectan especialmente.
Dentro de este contexto, la concejal Rosario Roldan, de la Agrupación Comunal Transformadora (ACT), presentó un proyecto para concientizar sobre el impacto negativo de estos ruidos, particularmente en la población que se encuentra en el espectro autista.
En caso de aprobarse, el proyecto de Roldan obligaría al municipio a “sensibilizar y concientizar a toda la comunidad sobre los problemas, que ocasionan los sonidos fuertes, como estrés y ansiedad, en personas que presentan hipersensibilidad”. En ese sentido, la concejal argumentó que dichas campañas podrían realizarse de diferentes maneras, como por ejemplo mediante “charlas y talleres en instituciones educativas, centros comunitarios, espacios públicos, dependencias municipales y otros ámbitos que la autoridad de aplicación considere pertinente, en donde participen tanto profesionales como expertos en la problemática”.
Otra forma de concientización que propuso la edil es a través de la publicidad en medios de comunicación local, redes sociales y cartelería. Asimismo, se podría utilizar “material informativo impreso y digital dirigido a la población en general y a grupos específicos, como comerciantes, empleados públicos, conductores, entre otros”.
En cuanto a qué áreas del municipio deberían encargarse de ejecutar estas campañas, Roldán señaló a la Secretaría de Desarrollo Humano y Políticas Sociales en conjunto con Dirección de Discapacidad y Tercera Edad, Secretaría de Salud y el Área de Juventud. Sin embargo, estas áreas no deberían emprender solas por su cuenta esta tarea, sino que el proyecto apunta a la articulación con organizaciones de la sociedad civil especializadas en autismo y otras entidades pertinentes.

Muchas de las personas con autismo presentan hipersensibilidad auditiva, por lo que los ruidos fuertes de las ciudades les afectan mucho más que al resto de las personas. Estar expuestos a esta clase de ruidos molestos y desproporcionados provocan en los ciudadanos con TEA irritabilidad, nerviosismo y miedo o ansiedad.
En los últimos años, la sociedad viene tomando conciencia sobre esta problemática y por ejemplo el uso de pirotecnia en las fechas festivas disminuyó mucho en la última década. Además, en otras ciudades de Argentina, varios comercios adoptaron la iniciativa de “la hora silenciosa” , 60 minutos al día en que los locales bajan la intensidad de las luces y los ruidos para que las personas con TEA puedan ir de compras sin vivir una experiencia negativa.
Pero las personas dentro del espectro autista no son las únicas del distrito que padecen la problemática de los ruidos molestos. Recientemente, Diario Necochea dialogó con un vecino de Juan N. Fernandez, quien sufre desde hace años una dolencia llamada tinnitus, un daño irreversible en el oído interno que según sus propio testimonio “hace que a ciertos sonidos los escuche muy fuertes y me hagan doler como si me clavaran un alfiler en el tímpano y que hasta llega a impedir la conciliación del sueño por el chillido que se escucha”.
El ciudadano, de apellido Iguera explicó que “no existe cura ni tratamiento ni medicación que lo atenúe, solo prevenir la exposición a los ruidos fuertes”. Sin embargo, denunció ante el Diario que, pese a sus quejas y reclamos ante el municipio, los ruidos molestos de los escapes de las motos son una problemática recurrente en su localidad.
Cabe recordar que, en teoría, en Necochea rige la ordenanza 9720/18, que regula y pena las contraexplosiones originadas por motos. Esta normativa, en su art. 3 establece claramente que cuando se produzcan los ruidos denominados comúnmente como «cortes», a raíz de la modificación de la instalación eléctrica a tales fines, el dueño de la moto será infraccionado y el vehículo secuestrado.








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