El equipo del CFP 402 de Necochea, dirigido por el profesor Norberto Cafiel, instaló paneles solares en tres viviendas rurales de Bariloche tras una planificación que combinó formación profesional y solidaridad en situaciones de emergencia.
El Centro de Formación Profesional 402, ubicado en Necochea, se encuentra realizando una labor continua que combina el aprendizaje técnico con un fuerte sentido de la solidaridad. En esta ocasión, llevaron a cabo un nuevo proyecto denominado “Misión Sur”, que los condujo hasta la ciudad de Bariloche, donde instalaron paneles solares en tres hogares ubicados en áreas rurales, específicamente en los parajes de Merico, Coloradas y El Corralito.
Esta iniciativa surgió tras un análisis exhaustivo de diversas situaciones de emergencia en distintas zonas, lo que permitió al equipo, bajo la dirección del profesor Norberto “Tano” Cafiel, planificar y prepararse durante meses. Cada caso fue evaluado en función de los conocimientos adquiridos en cursos especializados en energías renovables, electricidad y electricidad industrial.
“Los chicos se preparan con sus saberes de electrotecnia, sistemas solares y sistemas eólicos y así logramos unir lo mejor de la formación profesional y promover la solidaridad”, contó Norberto Cafiel, el docente que lleva adelante la iniciativa.
"Logramos unir lo mejor de la formación profesional y promover la solidaridad"
El equipo que viajó a Bariloche estuvo compuesto por Yaco Merhing Mozo, Luis Azurlay y Nicolás Coronel, quienes junto al profesor Cafiel representaron a todo el CFP 402 en esta misión. Además, se sumó Goyo, el perro del profesor, quien acompañó al grupo durante todo el trayecto. Este proyecto es una continuación de numerosas acciones solidarias que se convirtieron en una característica distintiva de la comunidad educativa del CFP 402.
El origen de estas iniciativas se remonta a la pandemia, cuando comenzaron con la reparación de luces de emergencia en hospitales de Necochea y Quequén, así como en centros de salud de otras localidades y algunas iglesias en Chillar y Clarás. A partir de entonces, extendieron su labor a diferentes puntos del país, incluyendo la iluminación de balnearios en la costa de Balcarce, el trabajo en el paseo del mirador, y la colaboración con la Cruz Roja nacional en Salta, asistiendo a comunidades wichis.
Además, sus esfuerzos llegaron a lugares tan diversos como la Primaria 198 y la Unidad Sanitaria en el paraje Galarza de los Esteros del Iberá, y a otras localidades como El Durazno en Jujuy, Catamarca, La Rioja, Lago Puelo y Bahía Blanca.










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