El despliegue de cientos de buques en el límite de la zona exclusiva argentina motivó el refuerzo de la vigilancia aérea y detectó riesgos para la biomasa del calamar y la seguridad nacional.
La presencia de la flota pesquera de China cerca de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina registró un incremento del 50% durante la última década, lo que generó una profunda preocupación oficial por la sobrepesca de calamar y el posible desarrollo de tareas de inteligencia en el Atlántico Sur. El alcance de esta problemática quedó en evidencia a principios de este año, cuando el servicio “Black Marble” de la NASA detectó una "ciudad de luces" sobre el océano, formada por aproximadamente 200 embarcaciones chinas que operaron durante meses frente al litoral argentino. Según datos de la Prefectura Naval Argentina, la evolución de este fenómeno muestra dimensiones inéditas: de 150 buques contabilizados en 2016 se pasó a un pico de 340 en 2021, para estabilizarse en 230 unidades en lo que va de 2026. Estas cifras contrastan con la actividad de otros países como España, Corea del Sur o Vanuatu, que en el mismo período nunca superaron las 40 embarcaciones operativas en la zona.
Impacto económico y ambiental
El impacto económico y ambiental de esta actividad extractiva es crítico para el patrimonio nacional, con pérdidas para el sector pesquero local estimadas entre USD 1.000 millones y USD 2.600 millones anuales por la pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR) en la denominada Milla 201. De acuerdo al Informe Técnico N° 15/2024 del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), la abundancia de la población desovante de verano del calamar Illex argentinus sufrió una reducción del 18% respecto al año anterior. Marcela Ivanovic, especialista del organismo, explicó que “el calamar Illex tiene una vida corta, crece rápido y sus movimientos estacionales son predecibles, lo que lo hace especialmente vulnerable a la pesca intensiva”, y sentenció ante la magnitud de la explotación: “Se está pescando de manera salvaje en esta zona”. Para combatir estas maniobras, la Prefectura Naval utiliza patrullajes y radares para vigilar la "pared" de luces que forman los barcos extranjeros. Bruno Cian, oficial auxiliar de la fuerza, detalló que “la idea es generar el factor sorpresa para ver quién está cometiendo la infracción”.
Refuerzo de la vigilancia aérea

Ante este escenario, el Gobierno nacional reforzó la vigilancia con asistencia de Estados Unidos a través de la adquisición de cuatro aviones P-3C Orion provenientes de Noruega. Estas aeronaves cuentan con radares de apertura sintética AN/APS-137(V)5 y una autonomía de vuelo de 12 horas, lo que permite un radio de acción de 1.500 millas náuticas para el control soberano. Al respecto, el ministro de Defensa, Luis Petri, afirmó en abril de 2024 que “la llegada de los aviones P-3 Orion es fundamental para garantizar nuestra soberanía y controlar los recursos naturales. No vamos a permitir que se sigan saqueando impunemente nuestras aguas”. En la misma línea, la General Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, señaló durante una visita oficial a Ushuaia que “la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada es una amenaza a la seguridad nacional y económica. China utiliza su flota pesquera como una herramienta de influencia geopolítica en el hemisferio occidental”.
Sospechas sobre el uso de los pesqueros para fines no comerciales
Las sospechas sobre el uso de los pesqueros para fines no comerciales escalaron tras la identificación de equipos tecnológicos inusuales en las cubiertas. Marcelo Rozas Garay, exviceministro de Defensa, detalló que existen embarcaciones con antenas incompatibles con la actividad pesquera y sostuvo que “se cree que en realidad lo que buscaban es información o interceptar comunicación”. Por su parte, Juan Battaleme, exsecretario de Defensa para Asuntos Internacionales, advirtió sobre desplazamientos que sugerirían la cartografía de la plataforma continental y remarcó que “a Argentina le interesa saber si China está recabando información de inteligencia utilizando la flota”. Estos barcos podrían formar parte de la Milicia Marítima (PAFMM), una fuerza civil-militar bajo órdenes del Ejército Popular de Liberación de China. Pese a que una revisión de Starboard Maritime Intelligence no detectó maniobras masivas de cartografía entre enero de 2025 y marzo de 2026, Battaleme aseguró: “Ahora estamos seguros de que los chinos saben que tenemos la capacidad de vigilarlos”.
En el ámbito legislativo, la desprotección del área bentónica persiste luego de que el proyecto de ley "Agujero Azul", que buscaba resguardar 148.000 kilómetros cuadrados de plataforma continental, perdió estado parlamentario en el Senado a fines de 2023. Esta falta de marco legal convive con una competencia desigual denunciada por la Cámara de Armadores de Poteros Argentinos (CAPA), desde donde indicaron que “el problema no es solo la incursión dentro de la milla 200, sino la competencia desleal de la flota china que pesca justo en el límite con subsidios del Estado, lo que destruye el mercado internacional del calamar”. Mientras el centro ODI Global de Londres estima que la flota de altura china supera los 16.000 buques, Pekín solo reconoció 2.500 en 2023. La flota utiliza luces de 4.000 vatios y señuelos luminosos denominados “jigs”, de entre 6,5 y 12 centímetros, para atraer al recurso hacia sus redes automatizadas en el límite de la jurisdicción nacional.
Relación diplomática con China
La relación diplomática con China se mantiene en un equilibrio complejo, dado que el país asiático es el principal comprador de carne vacuna y soja, además de inversor en infraestructura y litio. Esta dependencia se profundizó tras el rescate económico de USD 20.000 millones que el gobierno de Donald Trump otorgó a la administración de Javier Milei. La canciller Diana Mondino aclaró en enero de 2025 que “Argentina defiende su soberanía en el mar y colabora con socios internacionales para mejorar la transparencia satelital. Sin embargo, nuestra relación con China es estratégica y comercialmente vital; los controles se aplican bajo la ley, sin sesgos ideológicos”. Desde Pekín, el Ministerio de Asuntos Exteriores rechazó las acusaciones y las calificó como “pura especulación sin fundamento fáctico”, añadiendo que “las acusaciones de que nuestra flota pesquera realiza labores de inteligencia son fabricaciones malintencionadas. China es un país pesquero responsable que ejerce una supervisión rigurosa de sus barcos en alta mar de acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”.
¿Qué está haciendo China cerca de la Zona Económica Exclusiva de Argentina?
China está desplegando cientos de buques en el límite de la zona exclusiva argentina, lo que ha generado una profunda preocupación oficial por la sobrepesca de calamar y el posible desarrollo de tareas de inteligencia en el Atlántico Sur. Esta actividad extractiva ha tenido un impacto económico y ambiental crítico para el patrimonio nacional, con pérdidas para el sector pesquero local estimadas entre USD 1.000 millones y USD 2.600 millones anuales.








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China, siempre estubo interesada en la economía Argentina, no solo en la parte pesquera sinó tambien en los sistemas políticos. La solución es simple, advertencia a los buques pesqueros, dentro de los limites juridiccionales, y si no acatan la orden de retiradas, secuestros de las naves....o de última hundimiento de los usurpadores.
Es mi opinión. Gracias.