Las jóvenes eran buscadas por sus familias en Córdoba y Misiones hasta que las autoridades confirmaron el hallazgo de sus cuerpos, generando reclamos de justicia y mayor protección para las víctimas de violencia de género.
Los femicidios de Agostina, una adolescente de 14 años en Córdoba, y de Dulce María Beatriz Candia, de 17 años en Misiones, volvieron a conmocionar al país a pocos días de una nueva movilización de Ni Una Menos. Ambas jóvenes eran buscadas intensamente por sus familias y allegados hasta que las autoridades confirmaron el hallazgo de sus cuerpos sin vida.
En el caso de Dulce María Beatriz Candia, desaparecida desde el 17 de mayo en Eldorado, Misiones, su cuerpo fue encontrado el 28 de mayo en una propiedad privada. Los primeros informes indicaron signos de asfixia por estrangulamiento y un avanzado estado de descomposición, lo que motivó la intervención de investigadores especializados en homicidios para esclarecer el hecho.
Tras conocerse el crimen, organizaciones sociales como Mumalá reclamaron justicia y señalaron la falta de políticas estatales para prevenir la violencia de género. La Policía de Misiones también informó que reforzó la investigación con personal especializado para avanzar en el esclarecimiento del caso.
Los hechos ocurren en un contexto preocupante. Según datos de la Corte Suprema, durante 2025 se registraron 200 víctimas directas de femicidio en Argentina, equivalente a una muerte cada 44 horas. Aunque la cifra fue menor que la de 2024, cuando se contabilizaron 228 víctimas directas y 247 casos totales incluyendo femicidios vinculados, la violencia de género continúa siendo una problemática persistente.
Diversos colectivos sociales también cuestionan el tratamiento mediático de estos crímenes y advierten sobre el impacto de los recortes presupuestarios en programas de prevención y asistencia. Entre ellos se destacan la reducción de fondos para el Programa Acompañar, la disminución de recursos y personal de la Línea 144 y la fuerte caída de la inversión destinada a Educación Sexual Integral.
En este escenario, la marcha de Ni Una Menos prevista para el 3 de junio cobra una relevancia especial al cumplirse once años del surgimiento del movimiento. Las organizaciones convocantes sostienen que los asesinatos de Agostina y Dulce María Beatriz Candia reflejan una problemática estructural que requiere respuestas estatales urgentes y un compromiso sostenido de toda la sociedad para prevenir nuevas víctimas.








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