El presidente norteamericano confirmó que el pacto intergubernamental finalizó. La medida impacta de lleno en la economía global al liberar un paso clave por donde circula gran parte del crudo mundial.
El presidente de Estados Unidos decretó la apertura del estratégico estrecho de Ormuz, tras confirmar de manera oficial que el pacto intergubernamental "está completo". Este paso marítimo resulta fundamental para la geopolítica y el comercio internacional, ya que funciona como una separación geográfica entre la costa sur de Irán y la península arábiga, territorio que habitan Omán y los Emiratos Árabes Unidos, conectando de forma directa el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo.
La decisión adoptada por el mandatario impacta fuertemente en la matriz económica mundial debido a la enorme magnitud de energía que circula por la zona. Según los registros históricos aportados por la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), un total aproximado de 21 millones de barriles de petróleo transitan diariamente por este estrecho corredor marítimo.
Este volumen incesante de crudo que atraviesa la región representa una cifra que oscila entre el 20% y el 30% del consumo global de petróleo líquido. A su vez, la ruta no solo es determinante para el tránsito petrolero, sino que históricamente concentra más del 25% del comercio mundial de Gas Natural Licuado (GNL), un mercado que tiene a Qatar como el principal exportador en la región.
Las características naturales del área imponen límites estrictos para la circulación de las embarcaciones de carga. En su punto de mayor estrechez, el paso marítimo tiene 21 millas de ancho, lo que representa una distancia de 33 kilómetros entre las costas. Sin embargo, el carril de navegación seguro para el avance de los buques petroleros se reduce considerablemente a solo 2 millas, es decir, 3 kilómetros de ancho en cada dirección.
La apertura decretada llega tras un largo proceso marcado por antecedentes de tensiones y hostilidades territoriales. Durante la historia reciente, con picos de conflictividad registrados a lo largo de los años 2011, 2012, 2019 y 2023, diferentes funcionarios de la República Islámica de Irán amenazaron públicamente con bloquear el tránsito total en el estrecho de Ormuz.
Dichas advertencias de cierre por parte de las autoridades iraníes surgieron de forma sistemática como una respuesta ante las presiones impuestas por Occidente. Estas represalias respondieron a las sanciones económicas que establecieron tanto Estados Unidos como la Unión Europea a lo largo del tiempo, medidas que apuntaron de manera directa a paralizar las exportaciones de petróleo y asfixiar el sector financiero de la nación asiática.








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