Los observadores señalaron que las condiciones del mar, la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento pueden retrasar la llegada de los grupos migratorios durante el invierno.
La temporada de avistaje de ballenas frente a las costas de Necochea atraviesa un presente marcado por una baja actividad en comparación con el ciclo anterior. Si bien la presencia de la ballena franca austral (Eubalaena australis) es un fenómeno esperado cada año en nuestro litoral, la escasa cantidad de ejemplares detectados durante este junio generó inquietud entre los integrantes del grupo @ballenasnecochea, especializado en el seguimiento de la especie, quienes monitorean diariamente el frente costero.
Desde un punto de vista biológico, el desplazamiento de estos cetáceos hacia nuestras latitudes responde a sus rutas migratorias naturales, donde buscan aguas más templadas para cumplir con sus procesos reproductivos, de parto y de cría. Aunque el pico de avistamientos suele concentrarse entre agosto y octubre, el registro histórico indica que la presencia de la especie ya debería ser notable en esta etapa del año, un hecho que los administradores del grupo confirmaron al comparar los datos actuales con las estadísticas recopiladas en junio de 2025.
Esta discrepancia entre lo observado y lo registrado en temporadas previas dio lugar a la circulación de diversas imágenes y videos en redes sociales, los cuales sugerían avistamientos que, tras un análisis detallado, resultaron ser incorrectos o ajenos a la realidad local. Ante esta situación, los especialistas remarcaron la importancia de mantener la objetividad y no dejarse llevar por información no verificada, insistiendo en que el comportamiento de la fauna marina está sujeto a variables climáticas y oceanográficas que pueden alterar sus tiempos de llegada.
El estudio de la ballena franca austral en el Atlántico Sur demostró que, si bien su ruta migratoria es constante, factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento en las zonas de alimentación antártica y las condiciones climáticas oceánicas influyen directamente en los tiempos de permanencia cerca de la costa. Por esta razón, el hecho de que el movimiento sea menor al esperado hoy no implica necesariamente una ausencia total, sino que podría reflejar un retraso en los tiempos de tránsito de los grupos migratorios este año.
Mientras tanto, los observadores mantienen la expectativa puesta en el transcurso del invierno, con la firme esperanza de que el flujo de ballenas se intensifique hacia el próximo mes de agosto. La labor de monitoreo continúa con la vigilancia de los especialistas, quienes aguardan que las condiciones del mar faciliten el avistaje de estas especies, cuyo regreso a la costa representa uno de los atractivos naturales más significativos de nuestra región.
¿Por qué hubo pocos avistajes de ballenas en Necochea en junio?
La baja actividad de avistajes de ballenas en Necochea en junio se debió a condiciones del mar, la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento que pueden retrasar la llegada de los grupos migratorios durante el invierno. Esto ocurrió en el litoral de Necochea, donde la presencia de la ballena franca austral es un fenómeno esperado cada año, y los especialistas atribuyen el retraso a factores climáticos y oceanográficos que alteran sus tiempos de llegada. La expectativa es que el flujo de ballenas se intensifique hacia el próximo mes de agosto.








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