El dato correspondió a las personas relevadas en los 31 aglomerados urbanos de la EPH y mostró un cambio de tendencia, mientras la UCA advirtió por un núcleo estructural de pobreza cercano al 30%.
La pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia llegó al 7,5%, de acuerdo con la medición oficial basada en la Encuesta Permanente de Hogares. El relevamiento comprendió a los 31 aglomerados urbanos incluidos por el INDEC. En términos de hogares, los porcentajes fueron del 24,4% para pobreza y del 5,6% para indigencia. Frente al segundo semestre de 2025, la pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales, al pasar del 28,2% al 32,3%, mientras que la indigencia subió 1,8 puntos, desde el 5,7% hasta el 7,5%. El resultado marcó un cambio respecto de la trayectoria descendente observada durante buena parte de 2024 y 2025.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA analizó además la evolución trimestral y registró una secuencia ascendente: la pobreza pasó del 26,9% en el tercer trimestre de 2025 al 29,9% en el cuarto, permaneció en el 30% durante el primer trimestre de 2026 y trepó al 34,6% en el segundo trimestre. El 32,3% del primer semestre quedó cerca del 31,6% registrado durante el mismo período de 2025, aunque con una diferencia en la trayectoria: aquel período todavía se encontraba dentro de una etapa de descenso, mientras que el resultado actual se produjo después de varios aumentos consecutivos. El organismo sostuvo que la mejora registrada hasta 2025 fue real, aunque su magnitud habría quedado sobrerrepresentada por cuestiones metodológicas.
Los cambios en la medición
Entre los aspectos metodológicos señalados por la UCA aparecen los cambios en la captación de ingresos laborales y no laborales de la EPH, modificaciones en el cuestionario y un mejor registro de ingresos en un contexto de menor inflación. También cuestionó que la Canasta Básica Total continúe construida sobre una estructura de consumo correspondiente a 2004-2005, sin actualización a la información de 2017-2018. En una descomposición del período 2022-2025, el Observatorio estimó que la pobreza había bajado 10,9 puntos porcentuales con la metodología oficial, pero 3,1 puntos al incorporar los ajustes metodológicos. Para la indigencia, las reducciones fueron de 2,3 y 0,5 puntos, respectivamente.
LAS TASAS DE POBREZA Y DE INDIGENCIA SE UBICARON EN 32,3% Y 7,5% EN EL PRIMER SEMESTRE
✅ Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. y 1,2 p.p. en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de…— totocaputo (@LuisCaputoAR) September 24, 2026
El ODSA-UCA vinculó el cambio de tendencia con el menor dinamismo de la actividad económica, la destrucción de empleo registrado y una mayor presencia de ocupaciones informales y precarias, además de una pérdida de impulso de los salarios reales. También señaló una reversión de los precios relativos: después de un período en el que los alimentos y otros componentes de las canastas básicas habían aumentado por debajo del nivel general de precios, ese efecto comenzó a modificarse desde fines de 2025. A esto se sumaron los aumentos de alimentos y servicios básicos, junto con una menor capacidad de las prestaciones sociales para acompañar el costo de las canastas.
El núcleo estructural de pobreza
La UCA planteó que los nuevos datos vuelven a mostrar un núcleo estructural de pobreza cercano al 30% y una indigencia alrededor del 7%, asociado a déficits acumulados de integración laboral, productividad, educación, hábitat, acceso a servicios y protección social. Las simulaciones del Observatorio indicaron que, sin AUH, otros programas de transferencias y pensiones no contributivas, la indigencia se ubicaría en torno al 14%-15%. En paralelo, el Ministerio de Capital Humano había señalado el papel de la Prestación Alimentar dentro de la política social y, en una resolución de 2026, sostuvo:








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