Mascoteros
Publicado: 09 de octubre de 2018
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@diarionecochea


El perro y el gato protestan por la llegada de una nueva pareja


Cuando el animal está muy unido a dueño, la llegada de una nueva pareja a casa puede ser motivo de celos, explican los expertos. La nueva pareja es vista con frecuencia como un intruso al que los animales tienen que acostumbrarse.

Los gatos, sobre todo, son animales de costumbres. Cuando las costumbres se alteran, saben como expresarlo. Huelen las hormonas del hombre y marcan su territorio. Da igual que se trate de una hembra o de un macho, los gatos orinan en el sofá, por la vivienda o incluso sobre la ropa del nuevo habitante de la casa.

El amor gatuno no es algo que se pueda forzar. Si el gato no se deja acariciar o incluso bufa, hay que dejarlo tranquilo.

Es importante que sea el animal por sí mismo el que se acerque al recién llegado. Si lo hace, este debería prestarle atención. Según las preferencias del gato, la nueva pareja puede jugar con él con su juguete favorito o darle algo rico de comer, como su golosina para gatos preferida.

Lo ideal es que la nueva pareja lograra ir introduciéndose poco a poco en la vida diaria y no mudarse a la vivienda de la nada, sin que el gato lo conozca de antes. De esta forma podrá irse introduciendo paulatinamente en la vida del animal, ocupándose de alimentarlo de vez en cuando y, por qué no, abriéndole la puerta para que salga al jardín cuando lo pida.

El dueño tiene la responsabilidad de explicar cómo es la vida del animal y cuidar de que la nueva pareja la respete. Por ejemplo, en el caso de gatos tímidos, no es nada recomendable que el recién llegado lleve de golpe cinco amigos a casa.

En el caso de los gatos, menos es siempre más. Ayuda mantener la distancia. Cuando se les da tiempo, vienen por sí mismos. Por lo general, el felino tardará entre cuatro a seis semanas en acostumbrarse a la nueva pareja. No obstante, si la antipatía no se cura, se podrán comprar feromonas felinas en la tienda de productos para mascotas.

Estas feromonas ayudan a sentirse bien a los gatos. Se pueden pulverizar sobre los objetos en los que se orinan para que no vuelvan a hacerlo.

Menos problemática resulta la llegada de una nueva pareja a un hogar en el que vive un perro. Un can que ha tenido un proceso de socialización normal se acostumbra por lo general muy rápido a la nueva persona que ha entrado en su día a día.

En el primer encuentro, la nueva pareja puede sacarlo de paseo. De esta manera, el perro asociará a esa persona algo bueno. La casa o el departamento, no obstante, puede ser algo que el can defienda como su territorio la primera ocasión que ve a la nueva pareja.

El animal alfa, es decir el dueño o la dueña, debe dejar claro al perro que el recién llegado está también sobre él en la línea jerárquica de la casa.

Si el perro gruñe o se sube al sofá para evitar que se siente la nueva pareja, hay que intervenir. Si todo transcurre sin problema, la nueva pareja podrá comenzar a darle la comida y a salir sola con él a dar un paseo.

Los animales pequeños y los pájaros tienen menos problemas con una nueva pareja. Por lo general, no tienen una unión tan estrecha con las personas. No obstante, pueden sentir amenaza su existencia, ya que para ellos las personas son principalmente suministradores de alimento.

En el caso de los conejos, también la dedicación es importante, pero hay que tener cuidado para no agobiarlos. Lo mejor es sentarse tranquilamente y en silencio junto a la jaula. Así irán acostumbrándose al olor de la persona nueva. Y se aconseja no olvidar al animal en la fase de enamoramiento.

DPA


@RN