Cultura
Publicado: 02 de noviembre de 2018
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@diarionecochea


"House of Cards" presenta a la nueva presidenta de los Estados Unidos


Un tenso silencio flota por las noches en Washington DC. Los turistas avanzan por Avenida Pennsylvania, que mira -de este lado de las rejas- a la fachada norte de la Casa Blanca. “¿Ella ya estará adentro?”, se preguntan los visitantes, apuntando sus selfies a las ventanas protegidas por los francotiradores invisibles de la azotea. La respuesta es inminente. Este viernes 2, Robin Wright se pondrá en la piel de Claire Underwood, la 47ª presidenta de los Estados Unidos, en la sexta (y última) temporada de House of Cards, por Netflix.

¿O debería decirse “House of Claire”? En el trailer promocional del 5 de septiembre, la plataforma de streaming reveló que su ícono, el ex presidente Frank Underwood (marido de Claire), falleció en la ficción durante 2017. Fue la estrategia para sacarse de encima a su protagonista, Kevin Spacey.

Las reiteradas denuncias de acoso y abuso sexual en su contra (incluso de varios compañeros en House of Cards) habían sellado su despido de Netflix en noviembre de 2017 y definieron el fatal destino de Underwood: el primer episodio de la sexta temporada revelará que murió durmiendo en su cama, pero los detalles serán todavía un misterio.

En primera persona: "Todo va a ser diferente para ustedes y para mí”, dice Claire Underwood de movida.

Ahora es la chance de Robin Wright, en su rol de Claire Underwood, para dominar, manipular y amenazar en esta “temporada de ajustes”, como la llaman los showrunners Melissa James Gibson y Frank Pugliese. “De todo lo que Frank les haya dicho los últimos cinco años, no crean una palabra”, dice la presidenta Underwood en un acto político televisado.

Sugestivamente, antes de que el 30 de octubre de 2017 saliera a la luz la primera de las acusaciones contra Spacey (que crecen a cada momento), su personaje ya había sido desplazado, en el último episodio de la quinta temporada. Underwood debió renunciar por denuncias de corrupción en las elecciones y por los coletazos de la muerte -en la segunda temporada- de la periodista Zoe Barnes (Kate Mara). Sería extraño que alguien ignorara la famosa escena del subte.

¿Fue casual que Underwood dejara el poder antes de que se extendieran las denuncias contra Spacey? ¿Netflix ya lo sabía? Especulaciones aparte, es trillado reiterar lo que dijo Claire Underwood al final de la quinta temporada, cuando pasó de la vicepresidencia al poder supremo: “Mi turno”. En el mismo trailer del 5 de septiembre, se para ante la tumba de Frank Underwood (1959-2017), y le habla: “Te diré algo, Francis. Cuando me entierren no será en mi patio trasero. Y cuando vengan a presentar sus respetos tendrán que hacer fila”.

El 6 de octubre pasado, en una certera táctica de marketing, la muerte de su marido quedó corroborada en los avisos fúnebres que Claire Underwood (o sea, Netflix) publicó en Clarín y en La Nación: “En conmemoración del primer aniversario de la muerte de mi esposo y expresidente. De ti, me quedo con lo mejor. Claire Underwood, presidenta de los Estados Unidos”.

Si bien llega en el tramo final del 2018, el de "House of Cards" es uno de los regresos más esperados del año.

El 30 de octubre, la web Buzzfeed reveló cuánto le costó a Netflix deshacerse de Spacey (que también iba a protagonizar la biopic del escritor Gore Vidal): 40 millones de dólares. Más arduo fue replantear la sexta temporada de House of Cards: ya tenían 11 episodios grabados, de 13. Pero las denuncias de acoso sexual frenaron el rodaje en noviembre de 2017. Se reescribió el guión y la temporada quedó reducida a ocho episodios en enero. ¿Logrará House of Cards cautivar sin su símbolo máximo?

Entre complots y castigos,  Claire Underwood deberá consolidar su mandato frente a dos nuevos enemigos, a cargo de los actores Diane Lane y Greg Kinnear. Serán los hermanos Annette y Bill Shepherd, herederos de Shepherd Unlimited, un conglomerado industrial con poder de lobby en la política de los Estados Unidos. Ambos tienen un tenso pasado junto a los Underwood. “Tu esposo y yo teníamos un acuerdo. ¡Se hicieron promesas!”, presiona Bill Shepherd. “No conmigo -refuta Claire Underwood-. Ustedes deben apoyar todo lo que represento”. “¿Y qué es lo que representás?”, desafía el personaje de Kinnear.

Gran campaña de marketing: con este aviso fúnebre publicado en Clarín y La Nación, Netflix selló un nuevo acuerdo con el espectador.

En otra escena, Annette Shepherd se mira al espejo al lado de la presidenta. “¿Sabés? Me acosté con tu marido una vez”. Pero Claire sonríe sin pestañear. “Tus enemigos te subestiman”, le advertirá el fiel Doug Stamper (Michael Kelly), quien siempre obedeció las terribles órdenes de su marido. Él cumplirá su destino: cubrirles las espaldas a los Underwood. La baja madera de la política. Y Claire le pondrá los puntos. “Ya no me dirán qué hacer, Doug. Ni tú ni ningún otro hombre. Nunca más”.

Habrá más tensiones y complots en Washington DC. “Claire, los desafiaste, los transformarte en un espectáculo y ellos no van a parar”, le advierte el vicepresidente Mark Usher (Campbell Scott). Pero su jefa le habla a los espectadores, como Francis, rompiendo la cuarta pared. “Están tratando de quitarme mi poder como su comandante en jefe. El mundo está con nosotros o contra nosotros”. En otro episodio, Bil Shepherd dirá enardecido: “¡Tenemos que sacar a esta mujer de ahí!”. Cualquier parecido con la realidad política estadounidense no parece una coincidencia en House of Cards.

“Debería llamarse ‘House of Women’”, bromeó la actriz Patricia Clarkson (quien compuso a la severa madre de Amy Adams en la exitosa miniserie Sharp Objects, de HBO). Ella retomará su papel como la asesora Jane Davis y regresará la atormentada periodista Janine Skorsky (Constance Zimmer). “Vamos a mostrar lo que sucede cuando les das poder a las mujeres y lo que pueden hacer con él”, declaró Zimmer. La presidenta sabrá replicar los abusos de poder y violencia de Frank. Y habrá consecuencias. “Todo castigo que la Historia le imponga a Claire Underwood será exactamente lo que se merece”, dice una voz en off, en el trailer.

En un testimonio exclusivo para la Argentina que Netflix facilitó a Clarín, Michael Kelly adelanta cómo se comportará el implacable Doug Stamper. “La mejor palabra para describir a Doug al comienzo de la temporada final es ‘perdido’. Durante toda su carrera profesional sólo fue leal a Francis Underwood. Y ahora se fue. ¿Qué va a hacer?”. Y prosigue Kelly. “Es la primera vez que Doug Stamper no tiene algo de lo que agarrarse. Pero lo que él más quiere es que su legado esté protegido”.

Diane Lane avizora qué harán Annette y Bill Shepherd. “Hay muchos prototipos de estos personajes en la política moderna. Son gente híper-rica que ejerce su voluntad en el espectáculo de títeres que es todo entorno político”. ¿Habrá límites éticos? “Annette carece de algo que tiene Claire: la voluntad de cumplir sus intenciones nefastas. Claire es más despiadada”.

Lane sabe qué huellas ofrece House of Cards. “Lo que la serie nos dice acerca de la política es que, en última instancia, todo se trata de corazones y mentes. Es algo más que simplemente comprar personas. Es importante tener cierta esperanza”, propone. Cinco años después de que House of Cards instalara a nivel planetario el consumo On demand de maratones de series, la ficción política creada por Beau Willimon se encamina a su adiós. Lo advierte Claire Underwood, mirando a los ojos a su público: “Todo va a ser diferente para ustedes y para mí”.

Los secretos de esta alianza se revelarán en 2019. El Trece, Pol-ka y Cablevisión Flow firmaron un acuerdo con la productora española Mediapro (cuyos contenidos están a cargo del director Daniel Burman) para estrenar -el año que viene- una ficción política sobre un candidato a presidente en plena campaña. La serie sumergirá a este político, aún sin protagonista confirmado, en una transformación de su verdadero yo, entre presiones propias y externas.

El hombre afrontará una atmósfera agobiante: deberá desdramatizar los conflictos y límites que le imponga su propio entorno. El guión será de Humberto Ortega, quien escribió con Alex Pina (el creador de La casa de papel) éxitos españoles como El barco, El chiringuito de Pepe y Los Serrano. Pero esta serie que se verá por El Trece -y en diversas pantallas y plataformas- no será la House of Cards argentina. Ni copia ni imitación. La realidad local tiene demasiadas intrigas para revelar. Como dijo Adrián Suar, Director de Programación de El Trece y fundador de Pol-ka, “este contenido original y innovador va a sorprender”.