Historia de mujeres increíbles
Publicado: 09 de marzo de 2019
Tiempo de lectura: 2 minutos, 28 segundos
@diarionecochea


Amelia Earhart: La primer mujer en cruzar el océano


Amelia Mary Earhart ​ fue una aviadora estadounidense, célebre por sus marcas de vuelo y por intentar el primer viaje aéreo alrededor del mundo sobre la línea ecuatorial

https://diarionecochea.com/diario/imagenes/2019/03/09/20190309173232-amelia-earhart-la-primer-mujer-en-cruzar-el-oceano1.jpg

Cuando a los 10 años de edad Amelia Earhart vió su primer avión, no se dejó impresionar. Sus palabras fueron: "Es una cosa de alambre oxidado y madera, y no tiene nada de interesante". A más de 100 años después de su nacimiento, la recordamos como la primera mujer en sobrevolar el Atlántico en solitario y como una feminista de fuertes convicciones capaz de batir marcas de aviación y situarse, literalmente, a la misma altura que el hombre.

Conocida como la “reina del aire” de América, Amelia Mary Earhart nació el 24 de julio de 1897 en Kansas (Estados Unidos). Después de graduarse, trabajó como auxiliar de enfermería en un hospital canadiense durante la Primera Guerra Mundial. En 1921 compró su primer avión, al que bautizó como “Canario” y con el que superó los 4270 metros de altitud. Ya entonces era popular por su activismo: en 1929 fundó una organización de mujeres aviadoras llamada "Ninety nines" que aún se mantiene vigente.

Una mañana mientras trabajaba, recibió una llamada que, en un principio, tomó por broma. George P. Putnam, Wilmer B. Stultz y Louis E. Gordon le proponían ser la primera mujer en realizar un vuelo transatlántico de Terranova a Gales, y así se proclamó tras 21 horas de pilotaje. Cuando la tripulación regresó a Estados Unidos, fue recibida con un desfile triunfal en Nueva York y una recepción del presidente John Calvin Coolidge en la Casa Blanca.

A partir de este momento, la vida de Amelia se centró exclusivamente en la aviación. Se casó con George P. Putnam, el publicista que la había acompañado en su primer viaje, y juntos comenzaron a urdir los planes para realizar otro vuelo aún más ambicioso: ser la segunda persona en cruzar el Atlántico en solitario. En 1932 aterrizaba forzosamente en una granja de Irlanda. Lo había conseguido de nuevo. El gobierno estadounidense le otorgó la medalla de oro de la National Geographic Society y el reconocimiento Distinguished Flying Cross.

En 1937, a sus 40 años, aún le quedaba un último desafío por  plantearse: ser la primera mujer en volar alrededor del mundo. El 1 de junio, Earhart y su acompañante Noonan despegaban de Miami. Un mes después, debían aterrizar en la Isla Howland, en el Océano Pacífico, en lo que era la tercera etapa de su periplo. Pero el avión nunca llegó a la isla. Existen muchas teorías sobre su desaparición. Su cadáver nunca fue encontrado, ni tampoco los restos de su avioneta, lo que alimenta las especulaciones conspiranoicas. La versión oficial de Estados Unidos es que Earhart y Noonan se quedaron sin combustible y se estrellaron en medio del océano.