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Publicado: 11 de marzo de 2019
Tiempo de lectura: 1 minutos, 40 segundos
@diarionecochea


Ecosocialismo: una alternativa viable


Aunque nos quieran hacer creer que no existen alternativas viables al neoliberalismo que somete a hombres, mujeres, animales, plantas y casi todos los seres vivos que habitan este planeta, existe un gran universo de alternativas posibles, dentro de las cuales se destaca el ecosocialismo.

La crisis ambiental y el deterioro social están profundamente interrelacionados y deben ser vistos como manifestaciones distintas del mismo sistema. En términos generales, son el resultado de la actividad industrial derivada del consumismo al que es prácticamente obligado el ser humano desde las multinacionales, cuyo principal objetivo es la maximización de sus ganancias económicas, y cuyos costos ambientales han desbordado la capacidad de la Tierra para absorber la presión sobre los recursos naturales y su consiguiente generación de deshechos.

Ante el apocalíptico desenlace que nos tiene preparado el sistema económico-político que tiene prisionero al planeta, es imperativo encontrar alternativas.

El mayor reto al que nos enfrentamos en este sentido es organizar a todos los sectores de la sociedad, en pos de un objetivo común. Es importante entonces dar consistencia organizativa a todos los sectores de la sociedad que esperan otra cosa diferente de lo que se ve en la realidad actual, desde agricultores que sueñan con trabajar su propia tierra a jóvenes interesados en la preservación del medio ambiente.

El ecosocialismo mantiene los objetivos emancipadores del socialismo de la primera época y rechaza tanto las metas reformistas -atenuadas- de la socialdemocracia, como las estructuras productivistas de las variantes burocráticas del socialismo. En cambio, insiste en redefinir tanto la vía como el objetivo de la producción socialista en un marco de referencia ecológico.

La generalización de la producción ecológica bajo condiciones socialistas puede proporcionar la base para superar la crisis actual. Se trata básicamente de sumar a los preceptos económicos que manejaba el socialismo de la primera época, los nuevos paradigmas que se nos presentan a nivel ambiental.