Cultura
Publicado by admin 07 de abril de 2019
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@diarionecochea


Abel Pintos: “En un concierto llorás y no te importa que te estén viendo cinco mil personas”


“Fue en la sala del Auditorium, esa que tiene los platos voladores en el techo”. Ríe y a la vez recuerda Abel Pintos. Su memoria parece actualizarse y regresar al momento en que, siendo ya un profesional, presentó uno de sus tantos discos en el mismo escenario donde se había ganado una medalla de oro en música, en los Torneos Juveniles Bonaerenses. Entonces, arrancaba su adolescencia y la música era un sueño que palpitaba entre la bruma.

“Yo tenía once años y había empezado a cantar. Y me inscribí en los Torneos Juveniles Bonaerenses, que así se llamaban. Era el ’96. Estuve una semana en Mar del Plata, conocí a chicos de toda la provincia y en esa oportunidad gané un segundo premio. Y al año siguiente gané el primer puesto. Fue muy bonito y lo recuerdo con mucho cariño”, sigue Abel, oriundo de la ciudad de Bahía Blanca.

Lo condecoraron en la sala Astor Piazzolla del Auditorium, entre “platos voladores” como llama a las placas acústicas que llenan el techo del escenario. “Y unos años después hice un concierto y presenté un disco ahí mismo. Fue muy emocionante”, repasa el cantante que, en esta oportunidad, se prepara para un desembarco doble en Mar del Plata. Hará dos funciones en el Estadio Polideportivo Islas Malvinas: el 19 y 20 de abril, en plena Semana Santa. Llegará enmarcado en la gira presentación de su nuevo disco: “La familia festeja fuerte”.

“Mar del Plata es una ciudad de estrellas”, responde cuando se le pregunta por su vínculo con esta localidad, que siempre suele estar presente en el imaginario de los argentinos. “Todos tenemos un vínculo con Mar del Plata, de niño venía de vacaciones. Y después canté en todo tipo de contextos: en la playa, en teatros, en el Polideportivo, en peñas y he podido relacionarme también con el público marplatense, siento que el público de Mar del Plata me conoce muy bien”, argumenta Abel en una entrevista

Para el autor de “Oncemil” y “Sin principio ni final”, entre tantas otras bellas canciones, el Polideportivo es un sitio “significativo”. “Fue un sueño y cuando logré (cantar ahí) fue muy conmovedor, es la cuarta vez que canto en ese espacio y ahora en doble función. Me siento muy agradecido, porque aunque ahora los conciertos llegan en Semana Santa siempre viene gente de Mar del Plata y de la región, no es solamente para el público turista. Me siento agradecido de que el público marplatense sea tan generoso conmigo desde hace tantos años”, explica.

“Hemos aprendido a crear ciertos códigos”

– ¿Preparás un concierto de presentación de “La familia festeja fuerte” o habrá música de varios momentos?

– “La familia festeja fuerte” es un disco doble, que grabamos en diciembre de 2017 en el Estadio de River Plate. Lo que hicimos en esos conciertos fue un repertorio que repasó toda mi carrera. Fueron dos conciertos muy largos porque el repertorio tenía muchas canciones. Tiene canciones de las más conocidas pero también tiene muchas canciones que marcaron y que por algún motivo son simbólicas de las distintas etapas de mi carera. Entonces, el concierto es muy abarcativo. Hay gente que conoce todos mis discos y todas mis canciones y se va a encontrar con canciones que queremos mucho y que hace mucho tiempo que no tocamos en vivo y que sabemos que son simbólicas. Y aquellos que por ahí se acercan a un concierto porque me conocen desde hace poco tiempo o por ahí solo conocen las canciones que más suenan en la radio, también van a poder conocer toda mi carrera y van a poder encontrar aquellas que van a buscar. Será un concierto largo porque tendrá muchas canciones.

– ¿Por qué llamás familia a tu público?

– Porque es un público muy solidario, muy respetuoso conmigo y entre sí mismo. Es un público con el que hemos aprendido a crear ciertos códigos, en vivo en los encuentros y en tantos años de relación. Y son códigos que el mismo público se encarga de transferirle a los que se van sumando con el paso de los discos. Tienen que ver sobre todo con códigos de cuidado, de respeto, hay gente que le gusta estar todo el show saltando y cantando y hay gente a la que le gusta estar sentada escuchando en silencio. Entonces el público respeta los tiempos, hay tiempos en el concierto para todo, para estar en silencio y escuchando y hay tiempo para estar de pie y bailando y festejando y todos los sectores se respetan y se cuidan mucho. Entonces hay una cosa que es como de la familia, porque en la familia no todo es color de rosa, muchas veces se piensa distinto, muchas veces cada uno tiene su tiempo y su forma pero en las familias habitualmente existe como una base de respeto como código, justamente, y entonces a mí me parece que eso sucede y por eso lo llamo familia.

– Muchos músicos hablan de que los recitales en vivo son una ceremonia…

– Probablemente sí, eso tiene que ver con que todos, quienes van a ejecutar la música en el escenario y quienes van a escuchar estamos todos abriéndonos dos horas mentales a una forma muy intensa. En los conciertos nos permitimos emociones que, a lo mejor en el día a día, no nos permitimos, porque si en el trabajo estás por llorar de emoción tal vez te tapes los ojos. Y en un concierto llorás y no te importa que te estén viendo cinco mil personas. Se trata de una ceremonia de cada uno para cada uno.

– El concepto de familia viene a cerrar el hecho de que muchos y muchas te vieron crecer en el escenario, desde que empezaste y eras muy chico. ¿Lo sentís así?

– Todo eso se gestó en estos veintitrés años de ir conociéndonos. Igual hay gente que me vio crecer, hay quienes crecieron conmigo, como ahora también hay quienes crecen conociéndome. Y hay personas que nacieron escuchándome. Entonces es muy fuerte generacionalmente. Es un poco una familia y todo se da así, son muy familiares los conciertos.

– ¿Cómo nace una canción? ¿Qué sistema usás para componer?

– Yo no compongo con instrumentos ni con papel y lapicera. Todo pasa en mi mente, es como un brote emocional. Los días que escribo una canción me despierto sabiendo que eso va a suceder en algún momento del día, te despertás y te sentís especialmente sensible y sabés que estás para llorar de emoción por cualquier cosa o para reírte de cualquier cosa. Se genera una híper sensibilidad de un momento al otro y aparece una canción. En mi caso no es una elección, no me siento a escribir canciones, las canciones me abordan y yo las expreso de alguna forma. Viene la música y la letra al mismo tiempo. No me lleva mucho tiempo escribirla, me lleva más tiempo la producción posterior, encontrarle el carácter, la estética, pero la canción en sí misma no me lleva mucho tiempo.

– ¿Sentís que sos canal, que alguien o algo te dicta?

– Yo prefiero decir que las canciones me abordan y piden ser, que se expresan y punto, se terminó.

– Te parece que en momentos de tanta crisis social, ¿se repotencia el rol de la música? ¿Es más necesaria hoy para generar un espacio de placer y de desconexión que en otros momentos?

– Creo que la música siempre tuvo ese sentido. No creo que la música tenga en este momento más sentido que en otros, porque la música es un medio de expresión, es transferir, es un idioma, es una forma de hablar. En una hora y media de reportaje voy a decirte muchas menos cosas o de manera menos certera que si te canto tres minutos. Te va a llegar algo de lo que quiero decirte, porque es mi idioma. Es como hablar inglés o español. Cumplió siempre ese rol y no ahora especialmente.

– ¿Qué tan renovador del folklore te sentís?

– No sé, no estoy muy seguro, de hecho no hago folklore desde hace muchos años, aunque canto folklore en cada concierto desde que empecé a cantar hasta el día de hoy. Pero nunca fui un músico netamente folklórico, tengo un solo disco en mi carrera de folklore tradicional que fue el primero justamente. Y lo que es lógico, porque cuando arrancás a cantar cantás lo que cantan tus influencias, después cuando empecé a escribir mis canciones naturalmente empecé a recorrer y a navegar otros géneros también. Con la libertad con la que siempre experimenté la música, entonces yo sigo cantando folklore pero no me considero un renovador del folklore o no me considero “El” renovador del folklore. Me gusta hacer mi propia versión del folklore, me gusta componer folklore con mi propio estilo, pero hay muchos músicos que dejan su impronta nueva o que interpretan y crean el folklore de una forma distinta y moderna.