sidebar
Publicado: 15 de abril de 2019
Tiempo de lectura: 2 minutos, 45 segundos
@diarionecochea


Los alimentos orgánicos no solo son buenos para el cuerpo, sino también la mente y el alma. ¿Por qué?


En esta época, la mayoría es consciente de que los alimentos orgánicos son mejores para la salud de las personas y del planeta. Con más niveles de exposición a toxinas en el medio ambiente, como la quema de combustibles fósiles y desechos industriales, ahora más que nunca, es importante consumir una dieta limpia para mantener el cuerpo sano y fuerte. Pero aunque el consumo de alimentos orgánicos está en aumento, todavía tenemos mucho que aprender sobre los beneficios generales para la salud personal y colectiva, no solo a nivel físico, sino también mental y, algunos dicen, también espiritualmente.

El ascenso del cáncer, el TDAH y los trastornos endocrinos

En 1962, el libro de Rachel Carson, Silent Spring, puso de relieve el problema de los pesticidas, educando al público en general sobre los peligros excepcionales de estos productos químicos para nuestra salud y el medio ambiente. Décadas más tarde, es posible que no estemos en tanto contacto activo con el DDT, pero estamos expuestos a pesticidas igualmente dañinos en mayores concentraciones, mucho más que en el pasado. El Centro de Acción de Tóxicos ofrece una visión aleccionadora del problema:

“Los efectos crónicos sobre la salud pueden ocurrir años incluso después de una exposición mínima a los pesticidas en el medio ambiente, o como resultado de los residuos de pesticidas que ingerimos a través de nuestros alimentos y agua. Un estudio realizado en julio de 2007 por investigadores del Instituto de Salud Pública, el Departamento de Servicios de Salud de California y la Escuela de Salud Pública de la UC Berkeley encontró un aumento de seis veces en el factor de riesgo de trastornos del espectro autista (TEA) para los hijos de mujeres que fueron expuestas a Pesticidas organoclorados.

Además, las investigaciones de la Universidad de Montreal y la Universidad de Harvard descubrieron que los niños que ingieren residuos de pesticidas en el producto tienen un riesgo doble de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), un síndrome que causa falta de atención, comportamiento anormalmente activo e impulsividad.

El Instituto Nacional del Cáncer también descubrió que los agricultores estadounidenses que usan pesticidas agrícolas tienen una alta incidencia de la enfermedad de Hodgkins, el linfoma de Hodgkins, la leucemia y otros tipos de cáncer. Del mismo modo, un estudio publicado en el American Journal of Epidemiology muestra que “los agricultores que usan herbicidas tienen más del doble de probabilidades de sufrir depresión que los agricultores que no usan los químicos. Y los agricultores que tuvieron mayor exposición, ya sea por más horas o más años usando herbicidas, tuvieron el mayor riesgo. Y un estudio publicado en 2013 reveló que el uso de insecticidas está relacionado con una mayor incidencia de la enfermedad de Parkinson.

El Dr. Emanuele Cereda, MD, Ph.D., y el Dr. Gianni Pezzoli, MD, revisaron los datos de 104 estudios que se publicaron entre 1975 y 2011. Lo que encontraron es que la exposición a pesticidas está relacionada con un 58% más de riesgo de desarrollar la enfermedad. Ciertos herbicidas y fungicidas en realidad duplican el riesgo de enfermedad de Parkinson.