Opinión
Publicado by admin 23 de junio de 2019
Tiempo de lectura: 7 minutos, 45 segundos
@diarionecochea


Un Gato en la gatera


Antes que nada quisiera decir que Manuel Belgrano nació el 3 de junio de 1770, fue abogado, economista, periodista, diplomático, político y militar. Participó de la resistencia durante las Invasiones Inglesas (1806 y 1807), fue cofundador del primer periódico “Telégrafo Mercantil” (1801), director del diario “Correo de Comercio” (1810), primer y único Secretario del Consulado de Comercio del Virreinato, principal impulsor de la Revolución de Mayo de 1810, vocal de la Primera Junta de Gobierno y jefe de las expediciones militares al Paraguay y a la Banda Oriental. Como General del Ejército del Norte comandó el éxodo jujeño, derrotó a los españoles en las batallas de Tucumán y Salta y cayó derrotado en Vilcapugio y Ayohuma. Finalmente fue uno de los grandes protagonistas de la Independencia, proclamada en el Congreso de Tucumán, el 9 de Julio de 1816.

En el medio de todo esto, una mañana de febrero de 1812 en Rosario, a orillas del Paraná, creó la bandera nacional. Lamentablemente la vida solo le alcanzó para estas pocas cosas y el 20 de junio de 1820, a los 50 años, falleció. Desde 1938 adoptamos esa fecha para conmemorar el Día de la Bandera. Por eso el jueves pasado fue feriado nacional.

Ese día el presidente Macri y la expresidenta Cristina Fernández fueron a Rosario. Él se reunió con niños de escuelas primarias y, acorde a la fecha, les contó que Moyano es un mafioso. Ella se presentó en un auditorio y, para honrar a la bandera, confesó sus fantasías sexuales con Belgrano, por suerte sin entrar en detalles.

Aquello fue Manuel Belgrano y esto último son los dos personajes que se están disputando el poder en la Argentina. Nada. Quería comentar eso nomás. Viva la Patria.

Veamos la parte positiva. Los padres rosarinos ya no van a tener que recurrir al hombre de la bolsa para asustar a sus hijos. Pueden probar con “nene, si no tomás la sopa lo llamo a Moyano” y van a ver como se mandan hasta la última cucharada.

Lo de Cristina es más complicado. Pasa por otro lado. Ex Ella habló de ángeles y vírgenes y remató diciendo que se meten con su condición de mujer porque ella “defiende al pueblo y se enfrenta a los grandes capitales del mundo, en cambio nada dicen de otra dirigente de 45 años (por Vidal) aunque es divorciada” . Sugirió que Vidal trabaja contra el pueblo y a favor de Wall Street y de la CIA, y que por eso los poderes concentrados, los medios hegemónicos y la sarasasasa de siempre, le permiten vivir su intimidad en paz y nadie la persigue ni siquiera por ser divorciada. No hay caso, Tío Alberto. No nos mientas. Está intacta, es la de siempre.

Vos Mariú tranquila que estamos en el siglo XXI. Hacé tu vida privada en paz. Ya no hay lugar para señoras de Barrio Norte perturbadas porque la gente se divorcia o intenta vivir su sexualidad con naturalidad. Y dejemos ya mismo el tema acá porque me da vergüenza ajena. Hagamos un silencio piadoso, finalmente es una ex presidenta.

La última: urgente un aumento de sueldo para Tío Alberto. El laburo de tratar de instalar que Cristina está cambiada y ahora es rebuena es cada vez más dificil. Y eso que recién empezamos.

¿Y Michelángelo como anda? Da bien el apodo Michelángelo para Pichetto, il grande artista della rosquetta, il maestro del Congresso, il consigliere, le calzan todas. En la primera semana ya le pintó de amarillo la cara a un par de gobernadores, a algún intendente y a varios peronistas sueltos. Dale un mes y te trae la Capilla Sixtina.

Párrafo aparte lo de Massa. Era candidato a presidente o nada. Buscó la pole position y finalmente alguien le pinchó las gomas. En la grilla de partida primero manda Ex Ella, segundo manda el hijo de Ex Ella, tercero mandan los amigos del hijo de Ex Ella, cuarto Tío Alberto y quinto recién está Massa peleando cuerpo a cuerpo con gobernadores e intendentes, según el volumen de la población y de la guita que administran. Atrás viene el resto del pelotón con Grabois, Zaffaroni y otros mensajeros de la paz.

Sugiero cortar ya mismo el ensañamiento mediático contra Massa. Es demasiado vivo como para haber hecho lo que hizo por razones políticas. Acá hay algo raro. Si no le tienen secuestrado el perro, le pega en el palo. Con el tiempo lo sabremos.

Vamos a lo importante. Tío Alberto y Michelángelo son las dos revelaciones de este proceso electoral que sirven como excusa para distraernos por un rato del verdadero asunto de fondo. No nos engañemos, esto es Macri versus Cristina, de acá a la China. Sin vueltas.

Nadie en su sano juicio se puede imaginar que el gobierno de Cambiemos ahora viró hacia el peronismo. Y no hay un sólo ser sobre la Tierra que crea que en la fórmula Fernández/Fernández manda Tío Alberto. Tiene más poder Máximo Kirchner que el candidato a presidente. Por si quedaba alguna duda, la foto que se sacó con el nazi Cúneo, al que Alberto había pedido expresamente que lo mantengan lejos, es una prueba irrefutable. A propósito, alguien debería explicar que anda haciendo un antisemita paseándose por los pasillos del kirchnerismo.

Para entender de que se trata lo que estamos viviendo basta mirar la foto del 10 de diciembre de 2015.

Ese día Macri asumió la presidencia de la Nación sin que la expresidenta le entregue los atributos del mando porque “lo sentía como un acto de rendición” según acaba de confesar en su libro. Sin embargo, esta payasada eclipsa un hecho mucho más grave que ocurrió ese mismo día: los diputados del Frente para la Victoria comandados por su presidente de bloque Héctor Recalde acataron la orden de no bajar al recinto del Congreso para asistir a la jura del nuevo presidente constitucional. No pongo el nombre y apellido de cada uno para no hacerles pasar vergüenza.

Distinta fue la actitud del entonces presidente del bloque de senadores del FPV, Michelángelo Pichetto, que invitó a los senadores a bajar y ocupar su banca, como corresponde en un país civilizado, democrático y republicano. Así empezó este debate. Por eso Pichetto quedó de este lado y Larroque del otro.

La foto de ese 10 de diciembre se completa con la herencia recibida que nunca fue claramente explicada por el gobierno de Macri. No se convocó al pueblo a un esfuerzo equitativo para superarla, nunca se indicó con claridad el camino y no se acordó nada importante con nadie. Eligieron salir al balcón y bailar Gilda para que la alegría y el ritmo no decaigan. Por eso el debate quedó abierto, si no ya estaría resuelto hace rato.

Ayer cerraron las listas. Mañana empieza la carrera.

¿¿Y vos Gato?? ¿Estás preparado? ¡A las gateras! Mañana bandera de largada y después cinco meses hasta cruzar el disco. O cuatro si tenés suerte.

Cuenta la leyenda que aquel 10 de diciembre Zannini dijo: “si este tipo hace la mitad de lo que hizo en Boca no volvemos más”. Mirá si serán flojitos los hoteleros patagónicos que hiciste el 10% e igual los tenés a tiro para ganarles.

A propósito de los hoteleros, me acordé de algo. En 1902, el Presidente Roca mandó a exhumar el cuerpo de Belgrano para colocar los restos en una urna y luego depositarla en el monumento construido en el atrio del convento de Santo Domingo. Durante la exhumación, el entonces Ministro del Interior Joaquín V. González y el Ministro de Guerra Coronel Pablo Ricchieri, se robaron los dientes de Belgrano. Así como lo lee, amigo lector. Le chorearon los dientes.

Cuando el diario “La Prensa” los descubrió, González dijo que lo hizo para mostrárselos a sus amigos y Ricchieri dijo que quería obsequiárselos a Mitre.

Por favor, no pregunten más de donde viene la Argentina y que es lo que estamos discutiendo.