Una nueva oportunidad para el desarrollo en Latinoamérica

Comenzó una nueva Revolución Industrial que cambiará el mundo que conocemos. Las ciudades, el campo, las calles, los hogares, las escuelas y los hospitales comienzan a ser modificados por la llamada Revolución 4.0, un proceso de digitalización y automatización que avanza en todo el Planeta.  La región latinoamericana no se quiere quedar atrás y encara varios desafíos.

En Argentina -un país con fuerte tradición agrícola- el impacto de esta revolución en el campo se evidencia a partir de diversos desarrollos que giran en torno a la información satelital o prototipos de realidad aumentada. Así, se han gestado numerosas investigaciones que permiten conocer la humedad del suelo metro por metro; realizar un riego y una fertilización más efectiva y hasta producir “carne sintética” para reducir el impacto que produce el sistema ganadero en el medioambiente. 

La Revolución 4.0 también está presente en las ciudades, espacios que poco a poco son intervenidos por estas nuevas tecnologías. En este contexto, en el año 2017, se inauguró oficialmente un Polo Tecnológico 4.0 en la Universidad Nacional de La Matanza, cuyos fundadores estiman, se puede desarrollar un “Silicon Valley” de Latinoamérica.

“No hay techo para lo que se puede lograr con el Polo Tecnológico. En algunos años, puede convertirse en un punto de referencia para la industria del software y para la industria 4.0 no solo de Argentina, sino también para toda Latinoamérica”, asegura su director, Osvaldo Spositto, a la Agencia CTyS-UNLaM.

Por su parte, el vicedecano del Departamento de Investigaciones Tecnológicas de la UNLaM Gabriel Blanco considera al Polo como “un imán” para las empresas y destaca el rol de la universidad pública como para que “se convierta en un socio estratégico para el sector privado”.

Las empresas instaladas en el Polo Tecnológico 4.0 de la Universidad Nacional de La Matanza han experimentado un crecimiento exponencial y se estima que este centro de 2.200 metros cuadrados estará funcionando a pleno en el año 2020, cuando más de 200 ingenieros y estudiantes de ingeniería se desempeñen allí en los turnos mañana, tarde y noche. Diversas universidades de Argentina analizan replicar este modelo, por lo que imaginar una transformación 4.0 para la región no es algo imposible.

La tecnología y algunos interrogantes a futuro

Los especialistas consultados coinciden en que esta cuarta Revolución Industrial genera un cambio de paradigma a nivel mundial, sobre todo, por el creciente desarrollo de herramientas con inteligencia artificial, realidad virtual, Big Data y Machine Learning. Pero, como en todo momento de cambio y transición, también surgen cuestionamientos hacia la nueva tecnología. 

Por un lado, los defensores de los avances tecnológicos hacen hincapié en cómo la tecnología 4.0 facilita la toma de decisiones estratégicas en cualquier ámbito de la vida. Por el otro, hay voces críticas que alertan sobre los dilemas éticos y morales que pueden presentarse ante el avance de las máquinas y la automatización del trabajo humano.

Por ejemplo, en una charla debate organizada por el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) y el INTA, el profesor Kevin LaGrandeur señala que cada vez hay menos habilidades humanas capaces de ser realizadas de un modo más eficiente y económico que las ejecutadas por las máquinas.

Por su parte, el responsable de la plataforma global de datos e Inteligencia Artificial de Microsoft Argentina, Federico Marty, aclara que “las máquinas por sí solas no saben nada. Aprenden lo que el humano le enseña y, gracias a eso, van entendiendo comportamientos para predecir inconvenientes o necesidades que facilitan el proceso de toma de decisiones”.

A su vez, agrega que el conocimiento y la experiencia de quienes manejan estos desarrollos desde hace tiempo no tienen por qué ser reemplazados, sino que se crean para acompañar el proceso y facilitar la ejecución de las tareas.

Estos planteos entre intelectuales y tecnólogos invitan a repensar cuál es el rumbo que deberá tomar la tecnología en la región, pero si hay algo de lo que no hay duda es que la maquinaria de innovación y desarrollo en Latinoamérica ya está en marcha y el Polo Científico de la UNLaM es prueba de ello. 

Cada vez son más las universidades del país que barajan la posibilidad de replicar este modelo que fue destacado con el Premio LaTinatec de Innovación Educativa, concedido por el Foro de Empresarios y Líderes en Tecnologías de la Información en la ciudad de La Habana, Cuba. Además, ese mismo año, también, fue galardonado con el Premio Sadosky en el rubro Calidad e Innovación Educativa por la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos de la República Argentina (CESSI).

Si este modelo, que comenzó a dar sus primeros pasos en la Universidad de La Matanza, fuese replicado por otras universidades de la región, Latinoamérica tendría una gran oportunidad para afrontar los desafíos que traerá la llegada del 4.0.

Por Magalí de Diego – Agencia CTyS
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